El Partido de los Trabajadores (PT), que está acusado por un escándalo de corrupción en sus filas, eligió como nuevo presidente al diputado y ex ministro Ricardo Berzoini, amigo del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, informó ayer esa fuerza política.
Apenas participa un tercio de la militancia en la interna del PT
Berzoini fue el candidato de la facción ´Campo Mayoritario´, a la cual pertenece Lula, y que controla con mano de hierro al PT, en la segunda vuelta de las elecciones internas celebradas el pasado domingo.
Según el coordinador nacional de las elecciones del PT, Francisco Campos, cuando falta por contabilizar sólo el 4,4 por ciento de los votos, Berzoini tiene ventaja suficiente sobre su rival, el historiador Raúl Pont, de la corriente ´Democracia Socialista´, como para considerarlo ´virtual presidente electo del Partido de los Trabajadores´.
´Matemáticamente, es difícil que Pont supere a Berzoini´, dijo Campos esta noche en Sao Paulo. Según el PT, con el 95,6 por ciento de los votos escrutados, Berzoini, ex ministro de Seguridad Social y de Trabajo de Lula, es el líder con 112.348 papeletas, equivalentes al 51,6 por ciento de los votos válidos, mientras que Pont lleva 105.257, que corresponden al 48,4 por ciento.
El resultado definitivo de la elección será divulgado el próximo jueves en Sao Paulo, pero el propio Pont ya admitió que Berzoini le lleva ´una ventaja insuperable´.
Unos 825.000 militantes del PT fueron convocados a las elecciones internas, pero las previsiones del propio partido apuntan a que el número de votantes no superó los 230.000.
La abstención cercana al 70 por ciento se debe al desencanto de parte de los miembros del PT con esa fuerza que, desde su fundación, hace 25 años, se presentó como abanderada de la ética en la política, pero que con la llegada de Lula al poder naufragó en un mar de corrupción.
El PT está acusado de denuncias de sobornos a congresistas de otros partidos, contabilidad paralela en las campañas electorales y evasión de divisas, entre otros actos ilícitos, que los analistas políticos han atribuido a su voracidad por el poder.
Pont, que representó en las elecciones internas a los sectores más a la izquierda del PT, defendía un cambio en su dirección para poder hacer una limpieza y acabar con prácticas oscuras, pero los militantes optaron por dar continuidad a los líderes de siempre a pesar de las corruptelas.
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