Acosado por los escándalos de corrupción, el partido del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, celebraba ayer unas internas consideradas casi un “referéndum”, en las que decidirá entre volver a la izquierda o acercarse más al centro.
Ricardo Berzoini y Raúl Pont, dos posibles alternativas
En el momento más crítico de sus 25 años de historia, el Partido de los Trabajadores (PT) elegirá un nuevo presidente entre Ricardo Berzoini y Raúl Pont, que representan, respectivamente, las líneas más conservadoras y más radicales de esa formación política.
Berzoini, ex ministro de Trabajo en el gobierno de Lula, es el candidato del Campo Mayoritario, una facción controlada con mano de hierro por el actual jefe de Estado y su ex ministro José Dirceu, que ha sido responsable de las grandes purgas ideológicas que han llevado al PT desde el marxismo hasta posiciones más conservadoras.
Pont, ex alcalde de la ciudad de Porto Alegre y representante de la izquierda del partido, militó en grupos trostkistas, es uno de los supervivientes de esas purgas y un férreo crítico de la política económica de Lula, que tilda abiertamente de “neoliberal”.
Berzoini parte como claro favorito. El pasado 18 se septiembre se impuso en la primera vuelta con un 42 por ciento de los votos, contra el 15 por ciento logrado por Pont, pero como ninguno logró más de la mitad de los votos debió ser convocada una segunda ronda.
La victoria de Berzoini en esa primera vuelta ya ha causado bajas al PT. Tras esa elección, y seguros de que ganará el domingo, ya se apearon del partido alrededor de 400 militantes y cinco emblemáticos dirigentes, entre ellos Plinio de Arruda Sampaio, de 75 años y uno de los fundadores del PT, como Lula.
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