AGENCIAS / EDE. – El vicepresidente cubano Juan Almeida Bosque, “número tres” del régimen castrista y dirigente histórico de la Revolución cubana, falleció la noche de este viernes a los 82 años por una parada cardiorespiratoria, según informó el Buró Político del Partido Comunista en un comunicado publicado en el diario oficial Granma. El Consejo de Estado cubano ha decretado duelo oficial desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche de mañana domingo.
AMÉRICA / A los 82 años de edad
“El Comandante Almeida estuvo siempre en la primera línea de combate junto al Jefe de la Revolución, valiente, decidido y fiel hasta las últimas consecuencias”, dijo el sábado Granma, el diario oficial de la dictadura, al anunciar su muerte. Su admiración por Fidel Castro no tenía límites. Me honro en haberlo conocido personalmente en 1952 y desde entonces haber compartido con él todos estos años donde lo he visto engrandecerse como el jefe indiscutido”, escribió en su libro “Absuelto por la Historia”, dedicado al líder cubano. “Nunca a su lado me he sentido negro”, añadió.
Entre los cargos de responsabilidad que ocupó Almeida a lo largo de medio siglo de dictadura comunista figura la presidencia, que ejerció durante años, del comité de Control y Revisión del Partido Comunista Cubano. Este órgano es el encargado de imponer la pureza ideológica a los cubanos, así como juzgarla y sancionarla.
Estuvo desde muy pronto cerca de Fidel y Raúl Castro. En 1953 participó junto a ellos en el fracasado asalto al cuartel Moncada, y fue a parar con ellos a prisión. Amnistiado y exiliado en México, Almeida fue uno de los sobrevivientes de la expedición que desembarcó en Cuba en 1956 bajo las órdenes de Castro para emprender la guerra de guerrillas contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Su carrera como guerrillero fue meteórica. En menos de tres meses fue ascendido al grado de comandante y al año fue puesto por Castro al mando del tercer frente rebelde. Las fotografías en blanco y negro de aquellos años, como la publicada el sábado por el diario oficial Granma al anunciar su muerte, muestran a un Almeida barbudo y sonriente con un sombrero de ala ancha. Tras el derrocamiento de Batista en enero de 1959, acompañó a Castro en su marcha hacia La Habana.
Fue uno de los históricos del régimen que Raúl Castro mantuvo en su equipo tras reemplazar en el poder a su hermano febrero del 2008. En los últimos años recibía frecuentemente a nuevos embajadores acreditados en La Habana. Era diputado al Parlamento cubano y presidió durante años la Asociación de Combatientes de la Revolución cubana. Era miembro del Buró Político del Partido Comunista desde su fundación en 1965.
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