Política

Hugo Chávez, la venta de armas y la prensa española

“La que sí sale mal parada en estas crónicas de la prensa española es la política exterior de Rodríguez Zapatero, a la que con razón se le endilga una grave ambigüedad, interesada más en el dinero que en la coherencia.”

Juan Camilo Restrepo Salazar
Quizás ningún hecho político latinoamericano ocupa tanta atención de la prensa española por estos días como Hugo Chávez. El periódico “El País” de Madrid, por ejemplo, en un despliegue sin precedentes, le ha dedicado cuatro páginas completas (entregas del lunes 9 y martes 10 de mayo) al fenómeno Chávez y a la revolución Bolivariana.

En estos reportajes no aparece nada nuevo que desconociéramos en Colombia. Lo que sí hay que destacar es la inmensa tribuna que Chávez se está dando en Europa por el eco que le hacen los medios a su petrodiplomacia, a su amistad con Castro, a su armamentismo, a su folclorismo, y a lo que denominan su sorprendente capacidad de liderazgo para aglutinar las izquierdas de todos los pelambres latinoamericanas.

La que sí sale mal parada en estas crónicas de la prensa española es la política exterior de Rodríguez Zapatero, a la que con razón se le endilga una grave ambigüedad, interesada más en el dinero que en la coherencia.

En efecto, cuando España, durante el Gobierno anterior de Aznar, le ofreció a Colombia unos tanques viejos a precios de quema (cinco millones de euros) el grupo socialista puso el grito en el cielo diciendo que España no debía contribuir con esta operación al armamentismo latinoamericano. Los venezolanos también protestaron. Y nuestro país, discretamente, debió entonces renunciar a la compra de los viejos tanques.

Sin embargo, cuando pocos meses después vieron la oportunidad los socialistas -ya en el gobierno- de hacer la que se considera la operación de armas más grande que haya realizado España (1.300 millones de euros) con la venta a Venezuela de costosos equipos militares, entonces los escrúpulos pacifistas desaparecieron en un instante. Así funciona siempre la lógica del comercio de armas. Y no solo en España.
En Colombia hicimos bien en molestarnos con esta operación hispano-venezolana que claramente fomenta el armamentismo regional, y que se formalizó con no poca hipocresía por parte de la madre patria. En especial por el sector del Ministerio de Defensa, pues -según relata “El País”-, la venta de armas a Venezuela se hizo contra el expreso parecer del Ministerio de Relaciones Exteriores español que, como un paliativo, voló a organizar la reunión tripartita Chávez-Lula-Uribe en ciudad Guayana, y la no menos postiza visita de Rodríguez Zapatero a Bogotá a renglón seguido.

Es una lástima, eso sí, que nuestra cancillería haya estado tan silenciosa y críptica sobre este asunto. En el buen debate que promovió el senador Hernán Andrade sobre las relaciones colombo-venezolanas nuestra canciller dijo, en dos palabras, que Venezuela estaba en todo su derecho de armarse y que Colombia nada tenía qué decir al respecto.

Pues bien: sí tenemos mucho qué decir al respecto; como ya lo está haciendo, entre otros, la propia prensa española. A veces el exceso de prudencia a lo que lleva es a la falsa percepción de que todo lo aceptamos con mutismo andino. O que quedamos tan escaldados con el desafortunado episodio Granda que ahora no nos atrevemos a protestar contra nada que provenga del mercurial Hugo Chávez.

Fuente: El Colombiano

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