AGENCIAS/JFG.- Las manecillas del “Reloj del Apocalipsis” del Boletín de Científicos Atómicos se movieron por últimas vez en mayo pasado cuando la dictadura comunista de Corea del Norte realizó una prueba nuclear subterránea. En 1986, en el mundo había más de setenta mil ojivas nucleares listas para ser utilizadas. Para 2005 se reducen a veintiocho mil. Aún así, Teherán y Pyongyang mantienen el reloj cinco minutos antes de la medianoche.
MUNDO/ 28.000 ojivas atómicas en el planeta
A mediados de 2009, el “Reloj del Apocalipsis” marca sólo cinco minutos para la medianoche. Las manecillas de ese mecanismo creado en 1940 por el Boletín de Científicos Atómicos para indicar la proximidad de la destrucción total por parte de la humanidad-, son adelantadas o atrasadas de acuerdo con los movimientos nucleares mundiales.
El último ha sido en mayo pasado cuando la dictadura comunista de Corea del Norte realizó una prueba nuclear subterránea, la primera desde que desafío a la comunidad internacional al romper las negociaciones y reanudar su programa militar nuclear. A pesar del hermetismo con el que se maneja Pyongyang y de su exagerada propaganda, varios servicios de inteligencia occidentales estiman que el dictador Kim Jong-il tiene poder entre dos y ocho ovijas que pueden acoplarse en misiles con alcance de hasta 2.500 kilómetros.
Además de la península Coreana, hay otro punto en el planeta donde una crisis nuclear puede alcanzar proporciones catastróficas: Irán. Su presidente, Mamuhd Ahmadineyad insiste en que tiene derecho a mantener un programa nuclear con fines pacíficos. Las potencias occidentales dudan, con razón, de esas “buenas intenciones” y desconfían por la negativa del régimen de Teherán de permitir que la Agencia Internacional de Energía Atómica evalúe ampliamente los alcances de su proyecto atómico. Informes recientes revelan que los iraníes ya tienen el suficiente uranio enriquecido para producir una bomba atómica.
El otro “punto caliente” es la frontera entre los tradicionales enemigos en Asia central. Según varios documentos de inteligencia, se estima que la India y Pakistán tienen, respectivamente, entre cincuenta y sesenta ojivas nucleares. Sus misiles tienen capacidad de alcance de entre 2.500 y 3.000 kilómetros, justo lo necesario para destruir se mutuamente. En medio de esa carrera armamentística, alimentada constantemente por la disputada región de Cachemira, Nueva Delhi anunciaba en julio pasado el lanzamiento del primer submarino nuclear construido con la ayuda de Rusia. En el otro lado, Islamabad anunciaba la reanudación de sus esfuerzos para incrementar su potencia nuclear.
En marzo de 2009, el Boletín de Científicos Atómicos divulgaba un informe en el que afirmaba que EEUU tiene un arsenal de unas 2.700 ojivas. Algunas de ellas, de 455 kilotones, tiene 35 veces mayor poder de destrucción que la bomba lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945. Rusia, que llegó a contar con la mayor bomba atómica jamás construida (cincuenta megatones, cuatro mil veces más potente que la de Hiroshima), actualmente tiene un arsenal de 4.300 ojivas operacionales, muchas instaladas en misiles intercontinentales listos para ser disparados. Ambos países tienen misiles que pueden alcanzar objetivos en un radio de hasta trece mil kilómetros.
En 1986, en el mundo había más de setenta mil ojivas. Datos de 2005 las reducen hasta las veintiocho mil. Incluso, los expertos aseguran que la insistencia nuclear de Corea del Norte y de Irán se puede traducir como un instrumento de presión para obtener ventajas en las negociaciones internacionales, más que como una amenaza real.
Junto con EEUU y Rusia, la tercera potencia nuclear es China con 176 ojivas operacionales. El club se complementa con Francia y el Reino Unido, con trescientas ojivas para el primero y doscientas para el segundo. La incógnita es si Israel, rodeado de países que quieren destruirlo, tiene en su arsenal armas de destrucción masiva.
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