Los límites entre la historia y el periodismo son en algunos casos difusos. Una disciplina se centra en el pasado más lejano y la otra en el más reciente.
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Martes, 21 de julio 2026

Los límites entre la historia y el periodismo son en algunos casos difusos. Una disciplina se centra en el pasado más lejano y la otra en el más reciente.

Los historiadores griegos eran testigos de los hechos que narraban en sus historias y, quizás por ello, José Luis Comellas –catedrático, profesor emérito de la Universidad de Sevilla– se ha visto tentado a plasmar los sucesos del siglo XX en un libro, que no se llama Historia, sino Panorama del siglo XX.
Comellas no hace una mera relación de acontecimientos políticos, económicos, culturales o sociales sino que busca el porqué de los hechos aunque, como él mismo señala, jamas podremos ponernos de acuerdo acerca de los mecanismos de la causalidad. El libro descubre, en muchos casos, interrogantes que aún no se han desvelado. El principal: cómo llamar a la centuria que ya ha finalizado.
El siglo XX resulta difícil de definir. No hay un solo estilo artístico que domine, un país hegemónico o un único acontecimiento que marque a la sociedad de la época. Es un siglo polifónico. Comellas aborda los hechos transcendentales del período –como las dos guerras mundiales o la caída del Muro de Berlín– pero también aquellos aspectos culturales y sociales que impactaron en la población como la Gran Depresión, la carrera espacial o la creación de las Naciones Unidas.
Comellas también aborda las dos teorías políticas con mayor resonancia en el campo del pensamiento político tras la caída del Muro: el fin de la historia, de Francis Fukuyama, y el choque de civilizaciones, de Samuel P. Huntington. El historiador debate con ellas. Y compara el fin del siglo XIX con el XX, un fin de siglo decadente frente a otro difuso.
Para Comellas, el mundo desarrollado se ha sumido en la indiferencia, en la carencia de certidumbres, como si le bastaran para ser feliz, en contraposición con otras culturas que están convencidas de aquello en lo que creen. De ahí que se pregunte: ¿será esta diferencia de seguridades un peligro para nuestra civilización feliz y despreocupada, carente de recursos intelectuales para defenderse?
El estilo divulgativo del libro lo hace idóneo para quienes quieran conocer de forma general los acontecimientos claves de la historia del siglo XX. Los debates intelectuales se abordan de manera sencilla y brindan argumentos interesantes para problemas de hoy.- Aceprensa
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