Hamid Karzai ha dicho este jueves en su discurso de investidura que quiere que las fuerzas afganas se hagan cargo de la seguridad de las zonas más conflictivas del país de aquí a tres años.
Convocará la Asamblea Nacional
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, pidió la celebración de una Loya Jirga, la Asamblea Nacional tradicional (que, según la Constitución, tiene precedencia sobre todas las instituciones del Estado, incluida la propia Presidencia), por considerarla necesaria para conseguir la paz y la reconciliación. Asimismo, el mandatario expresó su deseo de que las fuerzas de seguridad afganas asuman la responsabilidad en las zonas más inestables en un plazo de tres años y se comprometió a combatir la corrupción.
“Afganistán quiere liderar las operaciones en las zonas inseguras dentro de tres años”, declaró Karzai en un discurso de investidura en el que también reconoció que la corrupción es un “asunto muy peligroso” que se debe perseguir “enérgicamente” y advirtió de que los futuros ministros deben ser “competentes, profesionales y servidores de la nación”. El nuevo mandato del presidente estará, en principio, marcado por su victoria en unas elecciones de dudosa legitimidad y por las críticas internacionales por la falta de avances en la lucha contra la corrupción.
Poco antes del discurso, Karzai prestó juramento en presencia de cientos de dignatarios extranjeros y afganos en su palacio de Kabul. “Juro que obedeceré las disposiciones de la sagrada religión del Islam, que observaré la Constitución y otras leyes de Afganistán y que supervisaré su aplicación”, proclamó el presidente, quien fue declarado vencedor después de la primera vuelta electoral del 20 de agosto, caracterizada por el fraude, y de la desconvocatoria, a última hora, de la segunda vuelta electoral. Entre los asistentes a la ceremonia destacaron el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y los ministros de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Francia y Turquía.
La investidura de Karzai ha coincidido con la primera visita a Afganistán de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien declaró que Washington apoya al nuevo gobierno pero espera que haya resultados serios en el combate contra la corrupción y en la puesta en marcha de un Ejecutivo “responsable y transparente”. La decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre la posible ampliación del contingente militar norteamericano para combatir a las milicias de los talibanes depende, en buena parte, de su confianza en los propósitos reformistas de Karzai.
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