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La Argentina que no quiero

Desde hace cinco años vengo esgrimiendo las causas por las cuales los Kirchner no despiertan en mí más que un rechazo supino, lo que lo provoca son las formas de maltratar a los habitantes del norte, del sur, de todas partes.

Gabriela Pousa
Yo no sé si este país me llevará a la locura, si es cierto aquello que cuenta Woody Allen que le dijo su terapeuta y “a lo mejor, la vida no es para cualquiera”… No sé siquiera si algo pueden aportar estos renglones escritos a la luz de un sueño y mil desvelos. No hay datos de la política que me tornen una amenaza para el Gobierno ni me conviertan en una oferta interesante para los grandes medios. La prosa es malograda y, pese a los años de estudio, el don de la palabra se ausenta a veces en los momentos más inciertos. Es, entonces, cuando advertimos que sólo tenemos los sentimientos sin saber como traducirlos. Sin embargo, los sentimientos no cotizan en esta Argentina. Con querer un país mejor nada hacemos. Y aquello que sentimos por nuestros pares a menudo se lo trivializa, se lo distorsiona, se lo rotula, como si el amor al prójimo admitiese etiquetas impuestas de afuera, ponderaciones socialmente correctas o algo por el estilo.

En este trance de confesiones sensibleras, puedo decir que, ciertamente, yo no quiero a este gobierno. ¿Peco por ello? Desde hace cinco años vengo esgrimiendo las causas por las cuales los Kirchner no despiertan en mí más que un rechazo supino. No se trata del carisma que no tienen ni del atril del Salón Blanco donde se refugian de la gente, ni siquiera de una ideología distinta. No. No pienso como ellos, pero eso no hace necesariamente que tenga esta sensación de rechazo. Lo que me provoca rechazo son las formas de maltratar a los habitantes del norte, del sur, de todas partes. Rechazo que quieran anular el futuro con un pasado distorsionado. Rechazo que se olviden de los niños y de los jubilados.

Me rodean personas con opiniones y perspectivas distintas en los distintos órdenes de la vida. De ellas aprendo, compartimos puntos de vista, los discutimos en un mano a mano donde nadie gana ni pierde, sino que todos nos enriquecemos. Nos escuchamos, un síntoma de educación, otro término olvidado por los dirigentes de hoy.

Con este gobierno pasa todo lo contrario. No acepta un simple artículo que disienta con sus objetivos. Quieren callarnos. Nos ubican en listas como si fuéramos amenazas cuando sólo somos intérpretes o analistas de una realidad que, desde este lado del escenario, se ve distinta.

No veo el crecimiento de este país cuando salgo y en los portales hay gente indigente durmiendo. No veo el renacer de la Argentina cuando, de ser el granero del mundo, pasó a estar desabastecida (y no me refiero a ahora que el campo reclama ser parte de esta geografía). No veo representantes del pueblo, observo en contrapartida un rebaño que se mueve en un recinto según las directivas del Poder Ejecutivo.

Menos todavía puedo comprender a la Justicia en estos días. Luis Patti salió del penal de Marcos Paz y, a la semana, volvió a entrar allí sin que las pruebas del delito que supuestamente ha cometido salgan a relucir. Por más analista que uno pueda ser, que un diputado electo que nunca asumió su cargo salga y entre de una cárcel no admite racionalidad: si el Congreso aprobó el desafuero ahora, ¿no significa eso que Patti estuvo cinco meses preso con fueros y, en consecuencia, de manera ilegal? Sin duda, la interpretación oficial no llegará, ya que no ha habido fiscal capaz de averiguar qué estuvo pasando o qué hay detrás de toda esta comedia vendida como realidad.

No hallo en los diccionarios actuales una definición de la Argentina que se aleje de mencionar su extensión, su densidad poblacional, las características de su clima y algún que otro dato. Información que no explica realmente de qué se trata este lugar. Es un enigma que pone en duda, en el siglo XXI, hasta la prosapia de sus próceres y sus hacedores.

Encontré, sí, una vieja descripción que dio el Diccionario de la Real Academia en 1919. Entonces, me quedé sin letra para esta columna que se supone debe analizar la coyuntura…

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