Ludwig Von Mises, el gran exponente de la Escuela Austríaca, nos ha dejado un libro que es altamente accesible y sistemático en la explicación de las virtudes de una economía libre en contraste con la administración gubernamental: “Burocracia”. Publicado en 1944, en este libro Mises se preocupa por identificar las características esenciales de la burocracia. “Nadie se llama así mismo un burócrata o a sus propios métodos de administración burocráticos”, escribe.
Repaso a una obra que socava los principios del socialismo
Ludwig Edler von Mises (1881-1973), discípulo de Böhm-Bawerk y mentor de Hayek y Rothbard, realizó importantísimas aportaciones a la economía con sus estudios en teoría monetaria.
Siendo el gran expositor de la escuela austriaca de economía, ha dejado un imponente, incluso un intimidante, cuerpo de trabajo. La acción humana y El Socialismo son algunos de los libros sobre teoría económica y social más importantes que se hayan escrito.
Sin embargo, nos ha dejado un libro que es altamente accesible, corto (125 páginas), y sistemático en la explicación de las virtudes de una economía libre en contraste con la administración gubernamental: La Burocracia (Bureaucracy. New Rochelle, NY: Arlington House, 1970 [1944]). Publicado por primera vez en 1944, fue uno de sus primeros libros escritos en inglés. (Mises llegó a los Estados Unidos en 1940 huyendo de la asoladora guerra europea.) Se sigue imprimiendo desde entonces.
En este libro, Mises se preocupa por identificar las características esenciales de la burocracia. “Nadie se llama así mismo un burócrata o a sus propios métodos de administración burocráticos”, escribe. “Estos siempre implican una crítica desacreditadora de las personas, instituciones o procedimientos. Nadie duda que la burocracia es completamente mala y que no debería existir en un mundo perfecto”.
Pero Mises se apresura a añadir que cualquier cosa que podríamos decir sobre la burocracia, no es en definitiva por causa de sus limitaciones.
“Aquellos que critican la burocracia cometen el error de dirigir sus ataques contra sólo un síntoma y no contra la base del mal. No hay diferencia si los innumerables decretos que rigen cada aspecto de la actividad económica de los ciudadanos son implementados directamente por una ley, debidamente pasada por el Congreso, o por una comisión o agencia gubernamental a la cual se le ha otorgado el poder por ley y por la asignación de dinero. Por lo que la gente en realidad se queja es por el hecho de que el gobierno se haya embarcado en tales políticas totalitaristas, y no por los procedimientos técnicos aplicados en su establecimiento”.
Su crítica al socialismo
Mises provee un resumen de 10 páginas maravillosamente claro de su argumento económico contra el socialismo. Para ponerlo brevemente, si el producto que los consumidores desean con más urgencia será producido en la forma más económica, debemos tener un método para calcular los costos. Pero este cálculo requiere un común denominador que exprese los diferentes factores de producción y los productos de los consumidores. El denominador común está dado por el dinero y el sistema de precios. Pero si los precios expresan información válida acerca de las preferencias de los consumidores y, por lo tanto, el valor de los factores de producción, deben generarse a través del intercambio voluntario en un mercado competitivo.
“Así, dentro del marco de una empresa que busca ganancias, se puede dividir la responsabilidad. Cada subgerente es responsable por el trabajo de su departamento. Si la cuenta muestra una ganancia, es su crédito, y es su desventaja si obtiene pérdidas. Sus propios intereses egoístas lo empujan hacia el más sumo cuidado y ejercicio en la conducción de los asuntos de su sección. Si incurre en pérdidas, será su víctima. Será reemplazado por otro hombre, de quien el gerente general espera un mayor éxito, o toda la sección será desarticulada. En cualquier proporción podrá ser despedido y perder su empleo. Si tiene éxito en generar ganancias, verá su ingreso incrementado o al menos no estará en peligro de perderlo… Su destino está en cualquier proporción estrechamente relacionado con el destino de su departamento. Trabajando por esto, trabaja no sólo para su jefe, sino también para sí mismo”.
Mises continúa:
“Sólo en los últimos años la gente se ha vuelto consciente de la amenaza de la burocracia, y la considera no como un instrumento del gobierno democrático, sino por el contrario, como el peor enemigo de la libertad y de la democracia”.
“A estas objeciones debemos responder nuevamente que la burocracia en sí misma no es ni buena ni mala. Es un método de administración que puede ser aplicado en diferentes esferas de la actividad humana. Hay un campo, a saber, el manejo de los aparatos gubernamentales, en el cual los métodos burocráticos se requieren por necesidad. Lo que mucha gente en estos días considera un mal no es a la burocracia en sí, sino a la expansión de la esfera en la cual se aplica la administración burocrática. Esta expansión es la inevitable consecuencia de la progresiva restricción de las libertadas individuales de los ciudadanos, de la inherente tendencia de las políticas económicas y sociales actuales hacia la sustitución de la iniciativa privada por el control gubernamental. La gente culpa a la burocracia, pero lo que realmente tienen en mente son los esfuerzos de hacer al estado socialista y totalitario”.
Para Mises, cuando la burocracia va más allá de la tarea de mantener un ambiente en el cual la cooperación social del mercado pueda seguir en paz, se vuelve hostil para el bienestar humano. Es en este punto que Mises contrasta drásticamente la administración por ganancias con la administración burocrática para demostrar que la burocracia es incapaz de satisfacer las demandas de bienes y servicios de los consumidores.
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