La Comisión Europea ha presentado el plan para la entrada de Turquía en la UE, que mantiene el 3 de octubre como fecha de inicio de las negociaciones, a pesar de las dudas surgidas tras el rechazo de Francia y Holanda a la Constitución. Constituye el marco “más estricto hasta ahora”, según el comisario de Ampliación, Ollie Rehn. El coste anual que supondría a la Europa de los Veintisiete -con Bulgaria y Rumanía la adhesión de Turquía podría oscilar en los 18.000 milllones de euros.
La adhesión de Turquía podría costar entre 11.000 y 18.000 millones de euros anuales
La alternativa de una asociación privilegiada también fue puesta sobre la mesa
por algunos comisarios durante la reunión, según dijo Rehn, sin revelar cuántos
defendieron esta opción ni su identidad.
No obstante, la Comisión decidió
incluir finalmente en el marco negociador la misma fórmula pactada por los
Veinticinco en diciembre, según la cual el objetivo de las negociaciones es la
adhesión, aunque se trata de “un proceso abierto cuyo resultado no puede
garantizarse de antemano”.
Asimismo, se recalca que “si Turquía no está
en condiciones de asumir por entero todas las obligaciones de la adhesión,
deberá garantizarse que dicho Estado candidato quede plenamente anclado en las
estructuras europeas mediante un vínculo lo más fuerte posible”.
El
comisario de ampliación destacó además que el plan de negociación contiene
también un “freno de emergencia”, que permitirá suspender las negociaciones en
el caso de que Turquía “viole de manera grave y persistente los principios de
libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales y del Estado de derecho”. La decisión la tomara el Consejo, a
propuesta de la Comisión o un tercio de los Estados miembros, por mayoría
cualificada.
La adhesión de Turquía podría
costar entre 11.000 y 18.000 millones de euros
El coste
anual que supondría a la Europa de los Veintisiete -con la entrada de Bulgaria y
Rumanía a la Unión Europea- la adhesión de Turquía podría oscilar entre los
11.000 y los 18.000 millones de euros en 2015, según revela un estudio del
Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS). La mayor parte de estos fondos
estarían destinados a apoyar la agricultura turca, área en la que se centra el
informe.
Aunque la Comisión Europea ha confirmado que comenzará el
próximo 3 de octubre las negociaciones para la adhesión de Turquía, el proceso
se augura largo, difícil y con un final incierto.
De acuerdo con las
previsiones manejadas por el CEPS, entre 9.500 y 16.600 millones de euros
procedentes de los fondos estructurales y de cohesión se destinarían cada año a
soportar la agricultura turca y estimular el desarrollo rural. Turquía
contribuiría al presupuesto comunitario con 5.400 millones de euros anuales, y
recibiría entre 11.000 y 18.000 millones.
Las
elevadas ayudas relantizarán el crecimiento económico de la
UE
Como consecuencia, según el documento, el presupuesto
comunitario ya no podría ser reorientado a apoyar los sectores de la economía
del conocimiento e incrementar la competitividad, puesto que se dirigiría,
principalmente, a políticas redistributivas de apoyo a la agricultura y al
desarrollo rural. Las elevadas transferencias de fondos comunitarios a Turquía
ralentizarían el crecimiento económico en la UE de Veintisiete, incluidas para
entonces Rumanía y Bulgaria.
Además, la entrada turca haría descender la
renta media comunitaria per cápita en cerca de 2.520 euros, lo que reduciría el
listón para las regiones beneficiarias de fondos estructurales. En concreto,
nuevas regiones con una población total de 79 millones de habitantes se
convertirían en candidatas para las ayudas, mientras que otras zonas de la UE de
Veintisiete, con una población que alcanzaría los 33 millones, quedarían fuera.
Actualmente, la agricultura turca supone el 12% del Producto Interior
Bruto del país, con siete millones de empleados, cerca del mismo número que los
agricultores de los Quince juntos. Los ingresos medios por campesino están por
debajo del 40% de los que reciben los trabajadores de otros sectores, y el Valor
Agregado Bruto de la agricultura por persona es ocho veces menor que la media de
la UE, sólo superior al de Rumanía.
Entre los riesgos de la adhesión
turca, el informe expone el alto coste del control de las fronteras exteriores
de Turquía, cuya falta de seguridad actual podría, en el ámbito de la
agricultura, hacer peligrar las normas comunitarias sobre seguridad alimentaria,
veterinaria y fitosanitaria.
Sin un control adecuado, indica el
documento, no podrá desarrollarse un mercado único en el sector de la ganadería
de manera correcta. Aunque el informe no aborda la inmigración, recuerda que las
pobres condiciones de vida y el bajo nivel educativo de la población turca hacen
previsible un incremento de las migraciones de trabajadores poco cualificados
desde las áreas rurales, tanto dentro del país como a los Estados vecinos.
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