“…La tolerancia de la intolerancia no debería ser aceptada, ni en nombre de la paz, ni en el de la democracia, porque terminan, como bien pronosticó Churchill, con cortinas de hierro…”
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Martes, 21 de julio 2026
“…La tolerancia de la intolerancia no debería ser aceptada, ni en nombre de la paz, ni en el de la democracia, porque terminan, como bien pronosticó Churchill, con cortinas de hierro…”
Elena Valero Narváez
El discurso “El telón de acero”, fue pronunciado por W. Churchill en el Westminster College, Fulton, Missouri, el 5 de marzo de 1946, cuando era el líder de la oposición al gobierno laborista entonces en el poder. Viene bien repasar su pensamiento cuando hay países con gobiernos totalitarios que insisten en la energía nuclear como medio de intimidación al mundo occidental.
El último país imperialista fue la URSS pero la amenaza de gobiernos y grupos autoritarios o totalitarios merece una propuesta de unidad, como lo pidió Churchill, para luchar y oponerse a ellos. La tolerancia de la intolerancia no debería ser aceptada, ni en nombre de la paz, ni en el de la democracia, porque terminan, como bien pronosticó Churchill, con cortinas de hierro. Los países se convierten en cárceles donde faltan las libertades civiles.
A los gobiernos de Cuba, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Bolivia, entre otros, se suman los terroristas, quienes, como ellos, pretenden imponer el poder de las armas y la violencia. Aprovechan la paciencia de los países democráticos para avanzar en sus metas antidemocráticas.
Debemos llamar la atención y advertir sobre los peligros de la existencia y el accionar de tales gobiernos y grupos terroristas a las democracias del mundo. Hoy parecen distraídas: aceptan complacientes (como nuestro actual gobierno y gran parte de la dirigencia política) fortalecer lazos con mandatarios que vulneran derechos humanos esenciales, como son la vida, la libertad y la propiedad.
Para Churchill la expansión del comunismo era un peligro que había que frenar. Él fue quien advirtió al mundo sobre la expansión del totalitarismo soviético y pronosticó la “cortina de hierro” que sojuzgaría a los habitantes de los países del centro y este de Europa. Se mantuvo durante más de cuatro décadas hasta que el muro de Berlín, siniestro símbolo de ese régimen, fuera derribado en 1989. Inspirémonos en aquel gran hombre de estado, para actuar en favor de la unidad y fortaleza del mundo democrático.
Elena Valero Narváez es autora de “El Crepúsculo Argentino” Lumiere, 2006
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