James Tooley y Pauline Dixon descubren que los niños que asisten a escuelas privadas aprenden más
Muchos observadores creen que el sector privado tiene muy poco que ofrecer para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas de educación para todos para el año 2015. Con frecuencia se presume que la educación privada es un servicio que sólo atañe a las clases altas o medias, no a los pobres. Se considera, además, que la calidad de las escuelas privadas no registradas o no reconocidas es la peor calidad, y que, por lo tanto, es necesario que las autoridades gubernamentales las regulen minuciosamente o, incluso, las cierren.
Nuestras conclusiones del profundo estudio realizado durante dos años en la India, Ghana, Nigeria y Kenya sugieren que estas aseveraciones son infundadas. Las escuelas privadas pueden constituir (de hecho, ya lo hacen) un elemento importante, aunque no reconocido, para llegar a los pobres y satisfacer sus necesidades educacionales.
El primer componente de nuestra investigación consistió en un censo y una encuesta sistemáticos de todas las escuelas primarias y secundarias, públicas y privadas, en determinadas áreas de bajos ingresos. El segundo componente fue el análisis de una muestra aleatoria estratificada de entre dos mil y cuatro mil niños de cada una de estas áreas, a quienes se les tomaron exámenes de matemática e inglés, y en África, de una asignatura más. También se hizo una prueba para medir el coeficiente intelectual a docentes y alumnos, y se entregaron cuestionarios a estudiantes, padres, docentes y administradores de escuelas.
En todas las áreas estudiadas, observamos que la mayoría de los alumnos asistía a escuelas privadas. En los barrios designados oficialmente como “marginales” de tres zonas de la ciudad vieja de Hyderabad, encontramos 918 escuelas, y sólo el 35% de ellas eran públicas, menos del 37% que representaban las escuelas privadas no reconocidas. En total, el 65% de los alumnos de estas áreas de bajos ingresos asistían a escuelas privadas sin subsidios. En el distrito Ga de Ghana (el área suburbana y rural de ingresos bajos que rodea Accra, la capital), observamos que sólo el 25% de las 779 escuelas censadas del mismo modo eran públicas, y que el 64% de los niños asistían a escuelas privadas.
En las áreas ” pobres” de tres distritos del gobierno local (uno rural, dos urbanos) del estado de Lagos (Nigeria) hallamos 540 escuelas; el 34% de éstas eran públicas, y la mayor parte, el 43%, eran privadas no registradas. Estimamos que el 75% de los alumnos estaban matriculados en escuelas privadas.
También realizamos una investigación en el pequeño barrio de viviendas precarias de Makoko, en la parte continental del estado de Lagos, y en el barrio marginal de Kibera (Nairobi, Kenya), supuestamente, el mayor de África subsahariana. En ambos casos, la gran mayoría de los niños pobres asistía a escuelas privadas, no públicas. Más aún, en Kenya pudimos observar el impacto de la educación primaria gratuita reflejado en la matrícula. A pesar de que algunos han señalado que la matrícula de las escuelas públicas experimentó aumentos muy importantes, nuestra investigación sugiere que, en el mejor de los casos, los niños parecen haberse trasladado de escuelas privadas a escuelas públicas. Dadas las ventajas de las escuelas privadas y los problemas que presentan las públicas, este cambio, tal vez, no sea beneficioso para los alumnos.
En cada una de las localidades, la mayoría de las escuelas privadas están dirigidas por sus propietarios; muy pocos de ellos reciben apoyo filantrópico externo, y ninguno recibe subsidios estatales. Aproximadamente la misma cantidad de varones y mujeres concurre a escuelas que no reciben subsidios, que tienen mejores cocientes de alumnos sobre docentes, mayor compromiso de los educadores y, en ocasiones, mejores instalaciones que las escuelas públicas. Un número significativo de vacantes se otorgan sin costo o con una pensión reducida a los más pobres.
Los puntajes brutos (raw scores) de las evaluaciones realizadas a los alumnos mostraron logros mucho más elevados en las escuelas privadas que en las públicas. En Hyderabad, por ejemplo, los puntajes promedio en el área de matemática fueron de aproximadamente 22 y 23 puntos porcentuales más en las escuelas privadas no reconocidas y reconocidas, respectivamente, que en las escuelas públicas. La diferencia fue, incluso, más pronunciada en el área de inglés. En todos los casos, esta ventaja del desempeño se obtuvo entre la mitad y un cuarto de los costos de salarios docentes.
Nuestra investigación indica que está dándose un proceso exitoso, en gran medida, sin que el gobierno lo detecte. Si bien autoridades y expertos en desarrollo notaron la proliferación de escuelas privadas, suponen que son educacionalmente insatisfactorias. Nuestro trabajo demuestra que este supuesto es falso. Además, debido a que muchos niños asisten a escuelas privadas no reconocidas, que no figuran en las estadísticas gubernamentales, alcanzar la educación básica universal—el Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas—puede ser mucho más fácil de lo que se cree en la actualidad. En el estado de Lagos, por ejemplo, si se incluyera la matriculación en escuelas privadas no registradas, se reduciría el porcentaje de niños que no concurren a la escuela de 50% a 26%.
No hay duda de que las escuelas privadas para familias de ingresos bajos pueden mejorar aún más mediante la creación de préstamos circulares para fomentar la inversión en infraestructura o, según el ejemplo de las mismas escuelas privadas, mediante el diseño de programas de cupones especialmente orientados a permitir que los más pobres asistan a escuelas privadas. Pero, sobre todo, la existencia de las escuelas privadas y su contribución a la ” educación para todos” son motivos de celebración.
Introducción
¿Puede la educación privada ayudar a satisfacer las necesidades educacionales de los niños pobres de países de ingresos bajos? Esta pregunta puede parecer extraña a algunos, ya que en general la percepción es que la educación privada es para las clases altas y medias y no para los pobres. No obstante, son cada vez más los datos que cuestionan esta concepción.
El Oxfam Education Report (el manual de Oxfam Internacional, una importante agencia de asistencia internacional), por ejemplo, manifiesta que “es errónea la idea de que las escuelas privadas atienden las necesidades de una pequeña minoría de padres acaudalados”, y que “ha surgido un sector privado de costos más bajos para satisfacer las necesidades de hogares pobres”.1 La investigación realizada en Haryana ( la India) llegó a la conclusión de que “prácticamente en todas las localidades de los centros urbanos y en zonas rurales funcionan escuelas privadas no reconocidas” y, con frecuencia, lindan con escuelas públicas.2 Asimismo, y en base a los datos recolectados en los estados de Haryana, Uttar Pradesh y Rajasthan en la India, los investigadores señalaron que ” en los últimos años las escuelas privadas se expandieron con rapidez ” y que “ahora incluyen una gran cantidad de escuelas primarias con pensiones bajas”, tanto en zonas urbanas como rurales.3 En Calcuta “han proliferado las escuelas preprimarias y primarias de gestión privada no reguladas” para satisfacer las necesidades de los pobres.
En Uganda y en Malawi, las escuelas privadas “se propagaron debido a la mala calidad de las escuelas primarias públicas”;5 y en Kenya, “el deterioro de la calidad de la educación pública […] creó demanda de alternativas privadas”.6 En África subsahariana y en Asia en general, “la mala y decreciente calidad de la educación pública impulsó a un número cada vez mayor de padres a enviar a sus hijos a escuelas no estatales”; y en el sur de Asia, “este fenómeno alcanza la dimensión de un éxodo masivo”.
En la India y en África, las escuelas privadas para familias de ingresos bajos parecen florecer. ¿Por qué los padres pobres envían a sus hijos a escuelas privadas sin subsidios cuando disponen de educación pública, por lo general, sin cargo? Existen diversos motivos que explican esta proliferación del sector de la educación privada; algunos de ellos son el deterioro y la falta de escuelas públicas, y en la India, el deseo de los padres de que sus hijos reciban enseñanza en inglés.
Los investigadores que estudiaron las escuelas públicas y privadas en los estados del norte de la India describieron el “mal funcionamiento” de las escuelas públicas para familias de ingresos bajos.8 Las instalaciones físicas eran insatisfactorias; y los cocientes de alumnos sobre docentes, elevados, pero lo más preocupante era el bajo nivel de actividad de enseñanza que se desarrollaba en las escuelas públicas. Cuando los investigadores visitaron una muestra aleatoria de escuelas sin anunciarse previamente, sólo en la mitad de ellas se estaban llevando a cabo “actividades de enseñanza”. El docente principal estaba ausente en el 33% de las escuelas. Es significativo el hecho de que el bajo nivel de actividad educativa se haya convertido “en un modo de vida en la profesión”.
Estos problemas, según señalan los investigadores, no se detectaron en las escuelas privadas a las que asistían niños de familias pobres y de ingresos bajos. En la gran mayoría de ellas, “la actividad en las aulas era febril”. Tanto es así que la mayoría de los padres expresaron que “si el costo de enviar a un hijo a una escuela pública y a una privada fuera el mismo, enviarían al suyo a una escuela privada”.10 El deterioro de la calidad de la educación pública se ha atribuido a la falta de responsabilidad de los educadores, al poder de los sindicatos (que contribuye a la complacencia de los docentes y a la falta de motivación para enseñar), al mal estado de las instalaciones, a los elevados cocientes de alumnos sobre docentes y a la gestión inadecuada.
Incluso, en varios países, las vacantes en las escuelas públicas son limitadas debido a que el gasto público no aumentó lo suficiente para acompañar al de la cantidad de niños en edad escolar. En Nigeria, “la deficiencia de la infraestructura para hacer frente a la veloz tasa de crecimiento de la cantidad de alumnos matriculados es una importante fuente de crisis del sistema educativo”. En la década de 1990, “se construyeron muy pocas aulas nuevas para albergar a los tres millones de alumnos adicionales”.12 En Tanzania, “al igual que en muchos otros países de ingresos bajos, el exceso de demanda fue suficiente para estimular el crecimiento de un gran sector de la educación privada”.
Por último, la demanda de escuelas privadas se incrementó en la India debido a que muchas de ellas, al menos en apariencia, ofrecen instrucción en inglés, hecho que los padres valoran. En la mayoría de las escuelas públicas, las clases se dictan en el idioma oficial, y la lengua inglesa recién comienza a enseñarse en quinto grado.
Pero, ¿están en lo cierto los padres al creer que las escuelas privadas son superiores a las públicas? La evidencia hallada en África es heterogénea, ya que de dos estudios, uno mostró que las escuelas privadas alcanzaron logros académicos superiores,15 mientras que el otro indicó lo contrario.16 No obstante, ninguno de los dos observó las escuelas privadas a las que concurren niños de familias de ingresos bajos. Diversos análisis han comparado el desempeño relativo de las escuelas privadas no subsidiadas, las privadas subsidiadas y las públicas en la India; sin embargo, una vez más, ninguno se dedicó específicamente a las escuelas a las que asisten los pobres, y todos parecen haber tomado en cuenta sólo las escuelas privadas reconocidas.17 Una investigación realizada en el área urbana de Lucknow (Uttar Pradesh), luego de tomar el recaudo de aislar los efectos de las variables del entorno del que provienen los alumnos, llegó a la conclusión de que los alumnos de escuelas privadas no subsidiadas obtenían notas más altas en exámenes normalizados de matemática que los de escuelas de otro tipo. Cuando se calculó el costo por unidad de incremento del logro, las escuelas privadas sin subsidios exhibieron resultados de logro superiores por menos de la mitad del costo de las escuelas públicas.18 De manera similar, un estudio realizado en Tamil Nadu demostró que los alumnos de escuelas secundarias privadas no subsidiadas mostraban un mejor rendimiento en inglés y en matemática que los alumnos de escuelas públicas.19 En Madhya Pradesh, el rendimiento en matemática e hindi de los niños que concurrían a escuelas privadas sin subsidios fue superior al de quienes asistían a escuelas públicas: “el tipo de gestión —pública o privada— aparece como el factor más influyente sobre el rendimiento de los alumnos”.
Sin embargo, hasta ahora, se desconoce la calidad de las escuelas privadas cuyos alumnos provienen de familias de ingresos bajos, ya que no se ha realizado ninguna investigación cuantitativa al respecto. Sencillamente, se supuso que las escuelas privadas sin subsidios no reconocidas que atienden las necesidades educacionales de los pobres de Asia y África son de mala calidad.
El Oxfam Education Report , por ejemplo, señala que aunque “no hay duda de que el servicio que ofrece la educación pública es de un nivel lamentable”, esto no significa que la educación privada sea necesariamente mejor.21 En cuanto a las escuelas privadas para los pobres, son de “calidad inferior”; de hecho, “ofrecen un servicio de baja calidad”, tan insatisfactorio que “limitará las oportunidades de los niños en el futuro”. El informe concluye que “sorprenden las afirmaciones de algunos sectores, si se considera que se cuenta con pocos datos concretos que respalden la opinión de que las escuelas privadas tienen un mejor desempeño que las públicas con niveles comparables de recursos financieros en forma sistemática”.
El Informe sobre Desarrollo Humano 2003 de las Naciones Unidas afirma lo mismo.23 Y otras manifestaciones similares acerca de la baja calidad de las escuelas privadas no reconocidas provienen de otras fuentes, entre ellas, un trabajo realizado en Calcuta, que determinó que “la proliferación de escuelas preprimarias y primarias gestionadas de manera privada y no reguladas […] sólo puede tener consecuencias nocivas para la propagación de la educación en general y entre los pobres en particular”24. La calidad de la educación provista por escuelas privadas “suele ponerse en tela de juicio”.
Resulta significativo que ninguna de estas fuentes haya expuesto con detalle los datos observados en que basa su aseveración de la baja calidad de las escuelas privadas no reconocidas; de hecho, el argumento es precisamente que no se dispone de evidencia cuantitativa. Se da por supuesto un rendimiento inferior, en parte debido a la baja calidad de la infraestructura de los establecimientos, y porque éstos suelen contar con docentes poco preparados y mal pagos. Las escuelas “no reconocidas” o “no registradas” no son reguladas por el estado y se las considera de la más baja calidad. Pero, ¿conlleva la falta de regulación una menor calidad de las escuelas? Además de responder esta importante pregunta, nuestra investigación estudió con precisión la medida en la que las escuelas privadas no subsidiadas satisfacen las necesidades educacionales de los pobres y la calidad relativa de las escuelas privadas en comparación con las públicas.