Níger se enfrenta a una crisis alimentaria cada vez más grave al aumentar la malnutrición infantil, por lo que se requiere ayuda humanitaria con urgencia, según alertó hoy en Roma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Cerca de 2,5 millones de personas, que viven en unas 3.000 localidades, de ellos 800.000 niños, son los afectados por esta crisis, debida a la escasez de alimentos y al incremento de los precios de algunos productos básicos como el mijo, según la FAO.
Los casos de malnutrición infantil grave se incrementan con rapidez, al igual que el número de menores que son atendidos en los centros de distribución de alimentos.
Para que las familias vulnerables puedan hacer frente a la crisis hasta la llegada de la próxima cosecha en octubre es necesaria con urgencia la entrega selectiva de comida y la distribución de ayudas agrícolas, como semillas y piensos.
El jefe del Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la Agricultura (SMIA) de la FAO, Henri Josserand, señaló que a finales de 2004 ´la combinación letal de sequía y plaga de langosta del desierto´ golpeó la región septentrional del Sahel.
Este hecho, sumado a los años de deterioro de la economía del país africano, han aminorado la capacidad de superación de la población, según Josserand, que subrayó ´la necesidad de las regiones afectadas de forma desesperada de semillas y comida suficiente para mantenerse hasta finales de octubre´.
De los 63 distritos analizados dentro del país, once tienen a parte de la población en una situación ´extremadamente crítica´, mientras que en otros dieciséis la situación es ´crítica´, según estimaciones de las autoridades nigerinas.
A pesar de que ha llovido suficiente durante las últimas semanas y de que los campesinos ya han empezado a preparar la tierra y a plantar, la disponibilidad de semillas en las regiones más afectadas por la sequía y la langosta es limitada.
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