América, Política

La gira de Obama por Oriente Medio

El presidente Obama viaja a Medio Oriente en un periplo que incluye su primera visita a Israel desde que se convirtió en comandante en jefe.

Sin embargo, este viaje llega en un complicado momento de declive del liderazgo de Estados Unidos en el extranjero y de disminución de la libertad económica y la prosperidad en el país, una lamentable combinación que las propias normativas del presidente han producido como resultado.

Según un reciente estudio de Gallup, el liderazgo global de Estados Unidos ha estado disminuyendo constantemente desde que el presidente Obama ocupó el cargo. El promedio de aprobación del liderazgo de Estados Unidos en los 130 países del estudio se ha reducido claramente, desde el 49% del primer año de mandato del presidente hasta un 40% en la actualidad.

Precisamente, Medio Oriente es una de las regiones cuyos países muestran los mayores índices de desaprobación del liderazgo de Estados Unidos. De hecho, como señaló el estudio de Gallup, “El liderazgo de Estados Unidos afronta retos crecientes a medida que intenta forjar un acercamiento a nivel mundial y, en muchos lugares, esta tarea puede ser incluso más complicada de lo que ha sido en el pasado”.

Al mismo tiempo que el liderazgo americano se ha ido diluyendo, el mundo se ha convertido en lugar menos seguro y se ha puesto en peligro la causa de la libertad. Históricamente, Estados Unidos ha sido el líder del fomento de la libertad económica en todo el mundo, pero ese ya no es el caso. A medida que ha disminuido el compromiso de Estados Unidos con los mercados libres y abiertos, el fomento de la libertad económica ha sufrido un considerable estancamiento en todo el mundo, un fenómeno documentado en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage.

El presidente Obama no se puede permitir el parecer indiferente ante lo que el destino le depare a la libertad, especialmente a la libertad económica y menos aún mientras permanezca en Medio Oriente. Un Estados Unidos débil o vacilante pone en peligro no sólo el dinamismo y la prosperidad de nuestro futuro, sino también los de nuestros socios y aliados en el extranjero. Por tanto, este no es el modo de asegurar los intereses vitales de Estados Unidos en el mundo.

Como pilar fundamental de nuestra política exterior, la promoción de la libertad económica tanto en nuestro país como en el extranjero es indispensable para revitalizar y garantizar el futuro de Estados Unidos. Y el camino que tenemos por delante comienza con estos principios a seguir.

Publicado en Heritage

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