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Anniversary of Islamic Revolution In qom- Iran / Wikimedia Commons. Mostafameraji

Anniversary of Islamic Revolution In qom- Iran / Wikimedia Commons. Mostafameraji

La guerra contra la dictadura teocrática sera la victoria de la libertad contra el terrorismo de Estado

La estructura de seguridad de Oriente Medio ha sufrido una fractura irreversible. Lo que durante décadas fue una «guerra encubierta» entre la República Islámica de Irán y la alianza estratégica Estados Unidos-Israel se ha transformado en un conflicto abierto y frontal. Desde febrero de 2026, esta confrontación busca desmantelar el núcleo operativo del terrorismo de Estado iraní. No se trata de un conflicto territorial; es una operación de gran envergadura contra el centro neurálgico del terrorismo y el eje de la resistencia chi´ita transnacional.

El punto de inflexión que en los últimos años se manifestó a través de la “paciencia estratégica” de débiles, irresolutas o cómplices administraciones anteriores ha sido reemplazada por una estrategia de aniquilación de capacidades militares y la neutralización de altos cargos religiosos, políticos (incluido el líder supremo Ali Khamenei) y de sus cupulas militares.

El inicio de las operaciones conjuntas el 28 de febrero de 2026 marcó el fracaso de la diplomacia frente a una dictadura islamista que aprovechó cada tregua para acelerar su programa nuclear y fortalecer a sus aliados (Hezbollah, los hutíes y las milicias chi´íes de Irak). En tanto Israel, con el apoyo logístico y la potencia de fuego de Estados Unidos, ha llevado a cabo una campaña de precisión quirúrgica. Los ataques no se han limitado a bases militares; han alcanzado la infraestructura del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y, lo que es crucial, centros de mando político-religiosos como la Asamblea de Expertos de la ciudad sagrada de Qom, enviando un mensaje claro: el régimen ya no es intocable ni lo será si persiste en continuar al mando del país.

Los análisis militares hasta el presente parecen complejos y poco claros para sectores de la opinión pública internacional por estas horas el público estadounidense parece no tener muy claro cómo van las acciones sobre el terreno, lo mismo sucede en Europa y por supuesto en Latinoamérica donde la progresía y la izquierda se ha posicionado curiosamente del lado del terrorismo de estado del régimen iraní que la primera semana de enero asesino más de 35.000 personas en las calles del país. Sin embargo, más allá de la desinformación y las noticias falsas, el desarrollo del conflicto revela la nueva doctrina de “asfixia operacional extrema”, en ella se destacan tres objetivos críticos que definen esta guerra antiterrorista: a) El descabezamiento del liderazgo: El Mossad y la inteligencia estadounidense han constatado que la supervivencia del régimen depende de una cadena de mando altamente centralizada. Al eliminar figuras clave, se busca que la estructura de poder entre en un estado de parálisis que favorezca el resurgimiento de levantamientos internos, b) Desmantelado del Eje de los proxys: Al destruir los arsenales de Hezbollah en el Líbano e interrumpir el flujo logístico entre Teherán y Damasco, Israel aísla a la “cabeza principal de la Hidra”. Sin sus aliados, Irán pierde su capacidad de proyección de fuerza convencional y profundidad estratégica hacia las costas del Mediterráneo Oriental, y c) La Neutralización nuclear de los bombardeos sobre Fordow e Isfahán han tenido como objetivo enterrar, literal y figuradamente, las ambiciones atómicas de los khomeinistas, eliminando así la posibilidad de un chantaje nuclear global en el futuro cercano.

Por otro lado, Ormuz es el elemento actual que la dictadura islamista pretende utilizar, es el arma de la desesperación del terrorismo estatal iraní. Ante la superioridad tecnológica aplastante de la aviación aliada, la dictadura iraní ha recurrido a su táctica más destructiva: el bloqueo del estrecho de Ormuz. Con ello, intenta estrangular el suministro energético mundial. Así, Teherán busca obligar a la comunidad internacional a detener la ofensiva. Sin embargo, la respuesta de Washington hasta aquí -y en esta ocasión- ha sido de tolerancia cero, hundiendo toda la marina iraní, incluida su fragata más moderna la “Dena”, asegurándose de que el costo económico para el régimen supere el impacto global que busca generar cerrando el Estrecho.

El tablero de ajedrez interno muestra que este puede ser el fin de la dictadura islamista. Un análisis realista sugiere que esta guerra no terminará en una mesa de negociaciones, sino con el colapso sistémico del régimen. La militarización total de Irán tras la muerte de figuras clave de la cúpula dirigente ha creado un vacío de poder que las fuerzas democráticas internas intentan aprovechar. La apuesta de Estados Unidos e Israel es clara: el máximo castigo militar debe servir como catalizador para la libertad política.

En otras palabras y como conclusión estratégica, “lo que estamos presenciando es el ocaso de la hegemonía regional de Teherán y el curso directo a la desintegración del régimen que, aunque puede continuar a cargo un tiempo más en manos de la IRCG (cuerpo que de hecho ya se encuentra al mando). Sin embargo, el régimen khomeinista que implementó el terrorismo de estado hace 47 años, sabe -más allá de su retórica discursiva- que su tiempo está agotando y que hoy todo lo que tiene, “es más pasado que futuro”, sin importar demasiado quien esté a cargo.

La dictadura islamista ha pasado de una ofensiva expansionista a una estrategia de supervivencia y, a medida que el Eje de la Resistencia se desmorona en Líbano, con las perdidas irreversibles del ejército de ocupación iraní (Hezbollah) en el país de los Cedros, el mundo observa un cambio de paradigma: “la derrota del terrorismo de Estado no se logra mediante concesiones, sino mediante la demostración inequívoca de que el precio de la violencia y la agresión es la desaparición del propio agresor”. La guerra de 2026 es el precio de décadas de impunidad para un régimen que confundió la prudencia occidental con debilidad.

Por George Chaya* (Washington DC)

*Prof. George Chaya, is a Senior Advisor on Middle Eastern Affairs and National Security Collaborator Heritage Foundation based in Washington DC.


File:Anniversary of Islamic Revolution In qom- Iran راهپیمایی روز بیست و دوم بهمن ماه در شهر قم25.jpg – Wikimedia Commons

 

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