Política

La prudencia es el Catón de la diplomacia

Las opiniones de Ruperez pueden ser legítimas, pero son muy discutibles y no tienen porque ser ni si quiera ciertas ni atinadas.

Editorial
El embajador de España en Irak, recientemente nombrado, ha concedido unas
declaraciones a la revista Tiempo. Antes, con el gobierno de Aznar fue encargado
de negocios en esa plaza y titular “in pectore” de la embajada. Es licenciado en
derecho, diplomático y periodista. Es también hermano de Javier Ruperez,
destacado dirigente del hoy opositor Partido Popular.

Cuando fue nombrado
dijo que Irak era un pais muy importante para España, que tenía una gran riqueza
petrolifera y que España inauguró allí la embajada en 1953. El centro
español de Bagdad llegó a ser el más importante de Oriente Medio.

Ignacio
Ruperez es un estudioso de las Relaciones Internacionales y autor de numerosos
artículos. Colabora habitualmente con CIDOB y la revista Sistema. Se conocen las
opiniones personales de Ruperez. Sus opiniones pueden ser fundadas o no. Hay
quien argumenta en un sentido y en el otro. En cualquier caso sus opiniones
son muy opinables.

Ahora, es el embajador de España en Bagdad. Le ha
nombrado el actual gobierno, pero no representa al gobierno. ¿O si? A los
embajadores les gusta decir que representan al Estado. El gobierno representa a
los ciudadanos, puesto que se presenta al refrendo de las urnas. Los gobiernos,
al menos en lo que se refiere a la defensa de los intereses de la Nación en el
exterior, deberían representar a todos los ciudadanos. Sus votantes y los
contrarios. Los embajadores no se eligen por cuestación popular y deberían tener
igualmente como máxima ese principio del Estado.

También el de la
prudencia. Ruperez debe defender en Irak los intereses legítimos del Estado y
los de la Nación y entenderse con las actuales y legítimas autoridades iraquies
y apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional contra el terrorismo, la
seguridad, la estabilidad y la democracia naciente. También debe entenderse con
la coalición de paises que lideran Estados Unidos y el Reino Unido y, por
supuesto, especialmente con estos.

La prudencia es el Catón de la
diplomacia. Las opiniones de Ruperez pueden ser legítimas, pero son
muy discutibles y no tienen porque ser ni si quiera ciertas ni atinadas. Lo que
si es seguro, como ha podido saber Diario Exterior, es que no son
prudentes.

Los embajadores de España deberían pasar por las Cortes
Generales para ser nombrados. A lo peor, es que eso de España, el Estado y la
Nación…ya tampoco es así y los embajadores representan al gobierno de turno.
Deberíamos saberlo.

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