El mandatario dijo que su país vive un nuevo “milagro económico” que se produce en un ambiente de libertad política y con mejor poder adquisitivo.
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Miércoles, 28 de octubre 2026

El mandatario dijo que su país vive un nuevo “milagro económico” que se produce en un ambiente de libertad política y con mejor poder adquisitivo.
Elogios al sistema capitalista
“Si nosotros logramos crecer a un cinco por ciento (anual) durante algunos años, Brasil pasará a formar parte del selecto grupo de los países ricos”, auguró el mandatario, en un discurso pronunciado anoche en Brasilia, informó la agencia alemana DPA.
El mandatario brasileño señaló que en la época del “milagro económico” registrado en el proceso industrializador de la dictadura brasileña, el crecimiento estuvo siempre asociado a la reducción de los salarios reales, a la dependencia de las exportaciones y a la inflación elevada.
“Parecía una enfermedad, Brasil no sabía crecer sin inflación. Este milagro (actual) no es sólo mérito del gobierno, sino de millones de personas”, agregó Lula, quien enfatizó que, en el pasado, “nuestro país nunca aceptó la idea de que era posible aumentar la exportación y al mismo tiempo expandir el mercado interno, tal como ocurre ahora”.
Según el mandatario, después de décadas de inestabilidad, Brasil vive hoy un momento favorable, con reservas de divisas por valor de unos 130.000 millones de dólares y un superávit de 47.000 millones de dólares anuales en su comercio exterior.
El presidente también aseguró que el programa brasileño de biocombustibles puede ser el “trampolín” que impulsará el salto en el desarrollo del país, ante el gran interés de los países industrializados en ese sector, ante la necesidad de medidas para frenar el calentamiento global.
En tanto, el ministro de Economía, Guido Mantega, quien pronunció también anoche un discurso de tono “triunfalista”, sostuvo que Brasil vive una etapa de “crecimiento fuerte, sin precedentes en la historia del país”, informó el portal de la Agencia Estado.
El ministro consideró que este crecimiento difiere de otros anteriores, porque no se produce con “acumulación de desequilibrios” en las variables macroeconómicas.
Mantega dijo a empresarios que “el desafío (de las empresas) ahora es otro: es saber renovarse, adecuarse mejor a los nuevos y auspiciosos tiempos de Brasil y también aumentar su competitividad internacional”.
Destacó que en la actualidad la discusión no es más si Brasil va a crecer, sino cuánto va a crecer, si 4; 4,5 o 5 por ciento.
“Me atrevo a decir que el ciclo actual de crecimiento es más sólido y duradero que los del pasado”, dijo.
Mencionó también mencionó a “una consultora que no muere de amor por nuestro gobierno”, que dijo que Brasil vive “su mejor momento económico de su historia”.
A pesar de que las tasas de crecimiento actuales son más bajas que las del llamado “Milagro Económico” (años 70) y las del Plan de Metas de el ex presidente Juscelino Kubitschek (final de los años 50), el ministro destacó que ahora Brasil avanza “vigorosamente, sin presiones inflacionarias, con las cuentas externas en orden y la deuda pública en caída”.
“Las piezas del engranaje están funcionando todas armónicamente y están haciendo crecer a la economía”, dijo Mantega, que participó de la entrega del premio Socios del Desarrollo, promovido por el diario Correio Braziliense.
Mantega afirmó que hay sectores en Brasil que ya crecen a tasas “chinas”, entre los cuales mencionó a la industria automotriz, el comercio minorista y la constucción civil.
También aseguró que la actividad económica se acelera, pero beneficiando a la población como un todo.
“Ya no se puede decir que la economía anda bien, pero el pueblo anda mal. Las condiciones de vida de la población, sobretodo de los más pobres, cambia rápidamente”, sostuvo, y enfatizó que aumentó el nivel de empleo y el poder de compra de la población.
El titular de la cartera de Economía dijo además que Brasil no debe temer la globalización, porque “estamos ganando y vamos a ganar más con ella”.
Según Mantega, el gobierno brasileño busca movilizar la actividad privada para “actualizar la infraestructura y reducir costos”, desde el transporte hasta los financieros y fiscales, para ganar más competitividad en relación a los competidores internacionales.
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