Pocos pueblos son tan sensibles a la belleza con que el tiempo adorna las cosas. La vejez de una personalidad pública no es un estorbo sino una virtud. Los ingleses son muy conservadores porque tienen mucho que conservar. Les gustan las personas de Estado maduras, pulimentadas por el tiempo, como les agradan las antigüedades.
La reina Isabel ha superado el récord en el trono a la reina Victoria a partir de las 17.30 horas de ayer en que el reloj marcó un minuto más de los 63 años y siete meses de reinado de su antecesora, que murió en 1901. Diez siglos de reyes y reinas ofrecen un panorama no siempre ejemplar. Las obras de Shakespeare sobre varios reyes ingleses reflejan el dramatismo de los tiempos en los que vivieron y las barbaridades de las que fueron protagonistas principales.
La monarquía en el siglo pasado ha vivido dos momentos de extremo peligro. La abdicación de Eduardo VIII en 1936 por haber optado casarse con una divorciada norteamericana y por haber flirteado con el nazismo y los turbulentos años en los que el reinado de Isabel II fue calificado por los expertos palaciegos como horrible.
¿Por qué ha durado tanto la monarquía en Inglaterra? Entre otras muchas razones, porque supieron hacer revoluciones y cambios sin atacar el principio de legitimidad. También por el sentido práctico que aplican a la política y a la vida. La historia ha demostrado que cuando el equilibrio territorial europeo se ha visto perturbado, Inglaterra ha sido capaz de intervenir eficazmente. Pero es el último país de Europa del que cabe esperar aventuras o compromisos de cualquier tipo en cuestiones de índole abstracta.
La reina es la persona más rica de Gran Bretaña, la que posee más propiedades inmobiliarias, más obras de arte, más castillos y espacios de descanso. El mantenimiento de la familia real es superior al de cualquier otra.
Una buena reina o un buen rey tienen mas influencia que poder. Ayer abandonó sus vacaciones en el palacio de Balmoral y se trasladó a Edimburgo para inaugurar la línea Scottish Borders Railway con una locomotora y vagones victorianos que fueron trasladados desde África del Sur.
La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, nacionalista y partidaria de la secesión cuando se den las circunstancias, acudió a la cita y se prestó como guía y súbdita en ese memorable evento. Las campanas de la abadía de Westminster repicaron durante una hora, un elogio en los Comunes a tan largo reinado. Ha encargado gobierno a 12 primeros ministros, ha visto pasar a 7 papas y ha conocido a 12 presidentes norteamericanos. Ayer salió un representante del movimiento antimonárquico por la BBC. Dijo que había que acabar con los privilegios de una institución tan arcaica. El programa siguió con los fastos reales.
Publicado en La Vanguardia el 10 de setiembre de 2015.
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