Tras la retirada de las tropas norteamericanas, los atentados se han multiplicado en Irak.
Especialmente violentos han sido estos dos últimos días. Así, el día cuatro murieron tres personas tras varios atentados en Bagdad; el día 5 fue más sangriento, cobrándose 60 víctimas.
Como puede apreciarse, la tensión entre las dos grandes comunidades (chií y suní) aumenta, lo mismo que la crisis política que sufre el gobierno de Al Maliki (El País).
Esa crisis tuvo uno de los momentos estelares con al orden de arresto del Vicepresidente Tarek Al Hashemi (suní) al cual se le vincula con el terrorismo (
ABC) quien, como nos cuenta Clarín, se halla escondido en una de la regiones kurdas de Irak “donde las fuerzas del gobierno no pueden alcanzarlo”.
La última de la explosiones tenía como objetivo la vida de chiíes que acudían a celebrar la festividad del arbaín (El Mundo), en concreto en el distrito de Ciudad Sadr, que como nos cuenta La Vanguardia, es un bastión chií donde tiene máximo protagonismo a nivel de liderazgo el clérigo Muqtada al Sadr que en su día combatió a las tropas de Estados Unidos y actualmente es uno de los firmes apoyos de Al Maliki.
La Razón nos sirve las palabras del portavoz del centro de operaciones de Bagdad, Qassim Al Masaui: “es demasiado pronto para acusar a nadie en particular porque aún debemos aclarar algunos puntos en las investigaciones. Estamos en guerra con los terroristas y con los enemigos del proceso político, por lo que no nos sorprenden ni nos parecen extrañas estas explosiones, estamos acostumbrados”.
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