Las principales cuestiones que afectan a los intereses de los cristianos libaneses están en manos de dos ex generales del ejército: Michel Sleiman y Michel Aoun se presentan como los custodios de los intereses de los cristianos laicos.
George Chaya
Sleiman es el actual presidente de la República y representa -guste o no- la estructura del poder maronita de los sectores seculares pro-sirios y anti-religiosos en el país. Michel Aoun, es el jefe de uno de los partidos políticos cristianos -el Movimiento Patriótico Libre-. Por 15 años, Aoun confrontó la ocupación siria desde su exilio en Paris, pero, al regresar al Líbano “se asoció con Hezbollah“, actualmente integra la oposición y dispone del poder de veto en el actual gabinete de gobierno y su presente político es abiertamente pro-sirio y pro-iraní.
Lo cierto es que ninguno de estos dos díscolos dirigentes políticos tiene más excusas para no promover los verdaderos intereses de los cristianos que dicen representar contra el avance encubierto del salafismo de los sectores sunitas encabezados por el tandem Saad Hariri y Fouad Siniora (que se presentan como seculares en la superficie, pero que en realidad son abiertamente aliados a los salafistas y fundamentalistas e incluso afines a grupos terroristas satelitales de Al-Qaeda). Mientras tanto, la movida chiíta es representada por el Dr. Nabih Berri “un viejo y despiadado señor de la guerra de los años 70” a quien acompaña Hassan Nasrallah, el líder de Hezbollah, “que ahora es aliado de Michel Aoun” y también integra el gobierno libanés con poder de veto sobre las decisiones gubernamentales.
Este embrollo de alianzas contranaturales, coloca tanto a Sleiman como a Aoun en difícil e incómoda posición ante la comunidad cristiana, por lo que ambos deberán sortear básicamente dos pruebas fundamentales para sobrevivir exitosamente a las próximas elecciones parlamentarias de 2009. Aunque Michel Aoun -posiblemente no cuente con posibilidades serias y concretas- ya esta demasiado viejo para tener futuro político, el futuro y la continuidad de su partido “si estará en juego”. Sleiman en tanto, ha manifestado abiertamente sus ambiciones políticas más allá de la Presidencia y sus seguidores se han dado a la tarea de crear una base política en su pueblo natal en el distrito electoral de Biblos.
En cualquier caso, los exámenes que deberán superar ambos líderes de cara a las elecciones de 2009 refieren a temas centrales para la comunidad cristiana y están relacionados con dos aspectos históricos y sin resolver, a saber:
a) Los detenidos-desaparecidos y los prisioneros libaneses en cárceles de Siria, algunos de los cuales llevan mas de 25 años secuestrados y detenidos sin posibilidad de juicio justo ni condenas firmes. Al respecto, Michel Aoun ha hecho muchísimas promesas en el pasado sobre esta sensible problemática, pero ha renegado y olvidado todas ellas en el presente y cuando el problema resurge, Aoun defiende a Siria y evade la cuestión en sus declaraciones públicas sobre los ciudadanos libaneses desaparecidos como resultado de la ocupación del régimen Baazista. La misma posición parece asumir el otro líder cristiano, el Dr. Samir Gragea, otro “señor de la guerra”, que aunque fue amnistiado, es sospechoso de muchos asesinatos y secuestros durante la década de los 80. Michel Sleiman mencionó a los libaneses detenidos-desaparecidos en Siria “una sola vez” y fue durante su discurso de toma de posesión como presidente de la Republica, pero luego evitó avanzar sobre la cuestión, incluso cuando acudió a una “cumbre” con el presidente Bachar Al Assad en Damasco el mes pasado. Assad fue muy claro con su silencio sobre el tema, Sleiman, al igual que su predecesor Emile Lahoud, aceptó jugar el papel de novel marioneta pro-siria y entendió el mensaje de Assad por lo que acató la orden y archivó el expediente de los ciudadanos libaneses secuestrados y desaparecidos por el régimen sirio.
b) Otro aspecto relevante es el tema de los refugiados libaneses en Israel. Unos 4000 ciudadanos libaneses que lucharon contra la ocupación Siria y Hezbollah desde mediados de 1980 y hasta el año 2000, pero que fueron abandonados por el gobierno libanés en Mayo de 2000, cuando Israel retiró sus tropas del sur del Líbano. La elección de vivir en Israel de estos ciudadanos libaneses dio lugar a que sufrieran represalias por parte de Hezbollah y a un nuevo abandono por parte del actual gobierno de Siniora por “tratar con el enemigo” y buscar refugio en Israel. La mayoría de esos ciudadanos libaneses optó por lo último y viven en Israel desde entonces.
El acuerdo firmado por Michel Aoun aliándose con Hezbollah en 2006 indicaba que esas personas debían ser respetadas y regresar sanos y salvos a su país. Han transcurrido 2 años y nada de eso ha sucedido y los pocos que se atrevieron a regresar fueron secuestrados, torturados y hostigados por parte de Hezbollah que confiscó sus propiedades en el sur del país y luego los entregó al gobierno de Siniora que rápidamente creó tribunales especiales para condenarlos a distintas penas. “Uno de ellos fue un niño de 9 años de edad en el año 2000 (que ahora tiene 17) y que desde luego no podía tener la menor idea acerca de lo que significaba tratar con el enemigo”, no importó eso para “los jueces probos” de la administración de Siniora: al niño lo condenaron a 12 años de prisión. Otros, abandonaron nuevamente el país tan pronto como pudieron.
En consecuencia, quedo muy claro que Michel Aoun no ha cumplido con su promesa a la comunidad cristiana sobre esta cuestión, sobre todo, desde que se asoció a Hezbollah y aceptó jugar la ficha de la sumisión con Nasrallah, y lo cierto es, que hasta el momento no ha obtenido nada a cambio en favor de los suyos. Michel Sleiman en tanto, tampoco ha hecho absolutamente nada en esta materia. Su discurso sigue siendo de dhimmitud ante Hezbollah y Siria. Sleiman fue promovido a General y jefe del Ejército por la ocupación siria en 1990 y alcanzo la presidencia del país con el visto bueno de Teherán y Damasco, por lo que nada se puede esperar de el. Hasta ahora, su mejor perfomance ha sido convertirse en el primer “dhimmi” que vino a Washington y fue atendido por el -fracasado y en saliente- presidente estadounidense George W. Bush.
Por último, los otros cristianos, los anti-sirios que integran la coalición de Siniora-Hariri, las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea (ellos no son más que fundamentalistas religiosos cristianos detrás del senil patriarca que es una lastimosa figura decorativa desde hace años en la escena política libanesa) a ellos se les suma el ex Presidente Amin Gemayel (cristiano tradicionalista empeñado en mantener su coto de caza en su cada vez mas pequeño feudo de Bikfaya). Ninguno de estos individuos han hecho nada para resolver esta cuestión y ayudar a las familias de los libaneses secuestrados-desaparecidos, lo cual es más que sorprendente, ya que son aliados de Siniora-Hariri y ellos pudieron utilizar sus influencias con Siniora y haber exigido -de mínima- que no maltrataran a los repatriados de Israel que son “anti-sirios” y que se suponen aliados -de hecho- de Siniora, pero no han actuado al respecto, solo se han preocupado por mantener las migajas de poder que Hariri-Siniora arrojan sobre sus mesas.
En otras palabras. Estos dos aspectos serán la prueba de fuego en las elecciones parlamentarias de 2009 en el sector cristiano. Los cristianos del Líbano desean cerrar estas dolorosas cuestiones básicamente por razones humanitarias, pero también en relación a su propia dignidad nacional. Tanto los religiosos cristianos anti-sirios (Geagea, Gemayel y el patriarca maronita Sfeir), como así los cristianos laicos pro-sirios (Sleiman y Aoun) han sido ineptos e ineficaces en brindar una solución a estas dos cuestiones centrales de su comunidad, y nada hace presumir que las resuelvan antes de 2009. Los meses que restan hasta las elecciones parlamentarias del año próximo serán su última carta por jugar respecto de su credibilidd y permanencia en el escenario político libanés futuro.
El voto castigo de los electores no debería ser una sorpresa para ellos en 2009, especialmente si se permite votar a los inmigrantes libaneses de la diáspora. Las comunidades libanesas de ultramar realmente influyentes y comprometidas con el Líbano, es decir, aquellos que habitan los EE.UU., Canadá y Australia, están trabajando para reunir en un gran Movimiento Cristiano una lista de candidatos independientes para el Parlamento en 2009. Si este sueño de muchísimos años se hace realidad, muchos fuera del Líbano votarían a favor, y personalmente, votaría con gusto esa opción verdaderamente independiente de toda corrupción, feudo, secta y fanatismo.
De no prosperar esa iniciativa de la diáspora, el futuro de los cristianos en Líbano no se avizora como positivo y seguramente la opción, como siempre, y más que nunca, será el exilio definitivo.
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