Economía y Sociedad

Libre comercio o comercio a la carta

Los países pobres no incrementarán su comercio a menos que puedan competir y abran, en la misma medida, sus mercados.

Editorial
Coincidiendo con la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza varias ONG´s con Oxfam Internacional a la cabeza lanzaron la voz de alarma advirtiendo que la postura “proteccionista” de países como España, Italia y Francia pone en riesgo las negociaciones para la liberalización del comercio en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estas ONG piden que la cumbre de Hong Kong, que se celebra del 13 al 18 de diciembre, se aproveche para lograr un acuerdo decisivo sobre la erradicación de la pobreza y desarrollar un sistema de comercio internacional que fomente un auténtico equilibrio global a largo plazo.

Las denuncias de estas ONG´s se dirigen a los efectos devastadores del dumping agrario que la OMC prometió reducir ya en la Ronda de Uruguay pero no lo hizo, como tampoco ha hecho las reformas de las políticas agrarias en al UE y en los EEUU. Ahora –claman- podemos repetir el mismo error: Las negociaciones de la Ronda de Doha van a permitir a los países ricos mantener sus exportaciones subvencionadas a costa del mundo en desarrollo.

Otro ejemplo malsano es la Política Agraria Común Europea, que concentra las ayudas en las compañías y terratenientes más ricos de Europa. Entre los perdedores están las explotaciones familiares que sostienen el medio rural, y millones de campesinos en los países pobres que padecen la competencia desleal de la UE. Para España, esta injusticia no sólo impide al Gobierno español cumplir sus compromisos en materia de desarrollo, sino que amenaza el futuro del campo a largo plazo.

Aunque las denuncias de las ONG´s son entendibles y merecen ser tenidas en cuenta por quienes deben tomar decisiones de peso en materia de comercio internacional, sí debemos matizar y poner el acento en que el suyo no es en realidad un clamor a favor del comercio libre sino que exigen lo que llaman “comercio justo”, que es una cosa muy distinta: promueven una especie de mercantilismo “a la carta” de los países del Tercer Mundo. Que los paises desarrollados abran sus mercados pero al tiempo protegan los suyos.

Para algunos, se debería congelar la ronda de “liberalización” comercial de Doha. Sobre todo, luego del fracaso de la reunión en Dalián, China, dirigida a sacar del atolladero las negociaciones iniciadas en el 2001 en Doha, la capital de Qatar. Entonces, el objetivo era reducir las barreras comerciales en cuatro años pero al día de hoy no hay a la vista ninguna reducción significativa de las mismas.

Hasta la fecha la Organización Mundial de Comercio no ha logrado reducir las barreras comerciales y eso es un fracaso patente. Pero tampoco se trata sólo de eso, como quieren hacernos creer Oxfam. Los países pobres no incrementarán su comercio a menos que puedan competir y abran, en la misma medida, sus mercados. No se trata solo de vender café nicaragüense en Europa sino que en Nicaragua existan las inversiones de capital necesarias para que la producción de ese café sea competitiva mundialmente, lo cual es mucho más complejo. Un sector de servicios competitivo – transporte eficaz, distribución, telecomunicaciones y banca – junto a instituciones sólidas que garanticen algo tan básico cómo el derecho de propiedad,  son elementos indispensables para el crecimiento.  

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