Europa, Política

Los crímenes rusos en Ucrania exponen la fragilidad de la comunidad internacional y el avance hacia un nuevo orden mundial

Rusia está dispuesta a escalar el conflicto hacia peores escenarios para alterar el orden establecido por Bruselas y Washington

Con independencia de las acciones militares de defensa de las fuerzas ucranianas y al apoyo logístico de Washington y la OTAN; por estas horas son los asesinatos masivos de civiles en la ciudad de Bucha y el ataque misilistico de ayer viernes sobre la estación de trenes de Kramatorsk, al este del país, ambos hechos por lo que Ucrania acusa a Rusia, configuran hoy un tema central de la discusión política actual entre Washington y la Union Europea EU (por sus siglas en inglés).

Después que el alcalde de Bucha, Anatoly Fedoruk, ratificó a la prensa internacional tener la certeza que durante su repliegue las tropas rusas recibieron luz verde de sus jefes militares con el conocimiento de Vladimir Putin y el ministro de defensa, el General Sergei Shoigu, para llevar a cabo las ejecuciones arbitrarias y masivas sobre los ciudadanos de Bucha, quienes fueron asesinados de forma brutal e innecesaria por los militares rusos ya que las victimas no configuraban blancos de hostilidad militar ni participaban en los combates y como se comprobó, los muertos son mujeres y hombres ancianos; pero tambien niñas de corta edad que según lo informado por personal médico, fueron torturadas y violadas salvajemente antes de ser asesinadas. “Lo que los rusos han hecho fue una cacería criminal, al no poder tomar Kiev; actuaron frustrados por su fracaso militar en Bucha y otros suburbios cercanos a la capital antes de retirarse. La comunidad internacional debería hacer que paguen por ello”. Dijo el alcalde a la cadena estadounidense FOX.

Otra colega de Fedoruk, la alcaldesa de Motiyin -ciudad aledaña a Kiev- Olga Sujenko, confirmó el martes que su marido y su hijo Oleksandr fueron encontrados muertos; ambos fueron torturados y asesinados por las tropas rusas y finalmente enterrados en una fosa común poco profunda a las afueras de la ciudad. La información fue confirmada el día jueves por un vocero del Ministerio del Interior ucraniano. Ante estos hechos la Unión Europea anunció que impondrá nuevas sanciones a Rusia. El golpe más duro a Moscú fue asestado por Alemania, quien confirmó esta semana la expulsión de 40 diplomáticos rusos, mientras en Bucha, las autoridades de Ucrania elevaron este viernes a 511 el número de cuerpos de civiles desenterrados y acusaron oficialmente a Putin por crímenes de guerra ante la Unión Europea y Naciones Unidas.

Por su lado, Rusia ha descalificado las fotografías exhibidas por funcionarios ucranianos tildandolos de falsificaciones e imágenes trucadas. No obstante, las imágenes provocaron pedidos de sanciones más duras de varios países junto a la condena generalizada de las principales figuras políticas internacionales. Al mismo tiempo, Ucrania dio a conocer un comunicado en la mañana del viernes donde indica que está trabajando para identificar más cuerpos recogidos en las calles. Hasta el momento han identificado el 60% de los cadáveres recuperados, todos son habitantes de Bucha y poblados aledaños. Al respecto, según fuentes forenses ucranianas consultadas por infobae, han mencionado que será muy complejo identificar al resto, ya que sus cuerpos fueron quemados y que el número de violaciones de mujeres, niñas e incluso ancianas sobrevivientes alcanzó los 645 casos registrados, aunque se supone que no todas las victimas denunciaron los abusos.

Mientras tanto, Washington ha dicho que Putin se siente engañado por su ejército pero no es ajeno a los hechos que se investigan. La directora de comunicaciones de la Casa Blanca, Kate Bedingfield, dio detalles de inteligencia desclasificada el miércoles siguiendo órdenes del presidente Biden, quien autorizó liberar inteligencia relacionada a Rusia. Disponemos de información de que Putin se siente engañado por el ejército ruso, lo que dio lugar a fuertes tensiones entre el presidente ruso y su alto mando militar, dijo la directora de prensa estadounidense. Las agencias de inteligencia europeas están de acuerdo con lo indicado por Bedingfield y califican la invasión de Ucrania como un grosero error estratégico de Moscú. Esas mismas agencias disponen de informes creíbles indicando que el ejército ruso tuvo como objetivo a la población civil en una campaña indiscriminada de bombardeos aéreos y de artillería que destruyeron ciudades completas dejando miles de muertos. Mientras tanto, los relatos de violencia sexual y tortura se han vuelto constantes en otras ciudades controladas por las tropas invasoras donde están emulando el estilo represivo estalinista para aniquilar cualquier acción de la resistencia ucraniana.

Ante tal situación el presidente Zelensky declaró que las fuerzas armadas ucranianas necesita urgente apoyo de inteligencia en tiempo real así como asistencia y control de radares de la OTAN, esa ayuda es tan importante como el armamento enviado, señaló el presidente. Con esa asistencia, la OTAN puede garantizar que la ciudad de Odesa obtenga mayor ventaja en relación a su importancia estratégica y a la oportunidad de ser defendida de forma adecuada ante un inminente ataque anfibio ruso.

En dirección a las acciones militares sobre el terreno, la comunidad internacional ha tomado conocimiento de las violaciones de los derechos humanos del pueblo ucraniano por lo que varias denuncias fueron realizadas contra Rusia. Sin embargo, ha quedado claro que la política fracasó, como también falló la diplomacia, que no supo interpretar que esa misma política, a la que consideramos una actividad humana y social, tiene una característica insoslayable denominada agonalidad y que se relaciona intrínsecamente con la lucha por el poder. En este punto, la dirigencia internacional no comprendió que son los seres humanos quienes interactúan y luchan por establecer los parámetros de quienes son los que mandan y quienes los que obedecen. De allí la importancia de conocer profundamente los actores en esta guerra, la cual no es posible explicarla en términos de “buenos y malos”, tal interpretación configuraría una muestra de ingenuidad académica e histórica que evidenciaría un desconocimiento absoluto sobre la percepción de un nuevo orden que busca imponerse. En consecuencia, muchos de quienes hoy están explicando el conflicto desde un enfoque unidireccional de los hechos, carecen del conocimiento básico de lo que es el orden político, el que no se rige precisamente por comentarios de panelistas devenidos en analistas “especializados” en conflictos de esta naturaleza, de allí que lo que se observa, se escucha y se lee en algunos medios, no supera la talla de ucraniólogos o sovietólogos de ocasión.

Lo concreto es que Vladimir Putin invadió y continuó atacando Ucrania por su apreciación estratégica sobre ella. Por otra parte, el presidente ruso percibe que sus adversarios internacionales se encuentran en su mayor momento de debilidad para enfrentar militarmente aunque sus acciones se juzguen buenas o malas, según sea el sector al que la opinión pública adhiera. No obstante, esto no es lo relevante en el marco de los crímenes actuales. Lo que se debe considerar es que hoy Rusia está dispuesta a escalar el conflicto hacia peores escenarios para alterar el orden establecido por Bruselas y Washington, esa es la razón por la que Vladimir Putin actúa como lo hace y puede llevar a a un número escandalosamente mayor de víctimas inocentes.

Hasta aquí, Washington y Bruselas han enviado un mensaje mostrando que no tienen la voluntad de poner sus muertos en esta guerra, lo cual envalentonó a Putin, que cree que los fantasmas de Vietnam, Irak y Afganistán continúan vigentes entre la sociedad estadounidense, por lo que Joe Biden no correrá el riesgo de ingresar en una guerra abierta, menos aún en un año electoral para el partido Demócrata. Al mismo tiempo, Moscú sabe que la capacidad militar de Europa es coadyuvante pero no determinante dado que aunque aportó sistemas de armas no aceptó a Ucrania dentro de la Unión Europea ni como socio en la OTAN. En la misma línea, Rusia tiene claro que sólo Reino Unido y Francia disponen de armas nucleares para enfrentarla si el conflicto escalara en esa dirección, por lo que la estrategia de Putin se trata de un desafío directo a Estados Unidos, que todavía es la principal potencia militar del globo y dispone de capacidades para afrontar un conflicto militar en más de un frente al mismo tiempo, aunque el líder ruso no se siente disminuido por eso.

En consecuencia, no hay duda que los delitos que puedan configurar crimenes de guerra ejecutados por Rusia deben ser investigados y sancionados como lo fueron los cometidos hace más de 70 años en los juicios de Nüremberg y Tokio. No obstante, lo cierto es que frente a una comunidad internacional que hace tiempo ha perdido la visión del realismo político en los laberintos de la filantropia y el sentimentalismo; la opinión pública no debe perder de vista que los acontecimientos de Ucrania y una eventual escalada a una guerra regional extendida configurará un inevitable “nuevo orden mundial” que ya está en curso y en el que Putin no piensa quedar fuera, aunque ello implique a una catastrofe humanitaria sin precedentes.

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