“De cualquier manera los días entre el 11 y 13 de abril, fueron elegidos para instalar y juramentar los primeros efectivos de nuestros nuevos batallones asimétricos. Según el comunicado oficial, las tareas a cargo de los reservistas “van desde el reemplazo de las unidades de combate de la FAN, hasta la defensa de nuestro petróleo, pasando por la participación activa en el desarrollo nacional”.
Seguridad
La semana pasada se constituyó el “Comando Unificado de la Reserva Militar”. Las
fechas para tal lanzamiento, no pudieron seleccionarse mejor. Igual que un acure
mamá, la revolución forajida ha sido prolífica en el paritorio de
conmemoraciones: natalicio de Ezequiel Zamora; “Fiesta del árbol” el árbol de
tres raíces, no el del Ministro de la mano cansada; el 4 de febrero, incluido el
intento de asesinato de CAP, esposa y nietos; la batalla de “Santa Inés”; el día
que mataron a Lola. En cuanto al 26 de julio, que en un principio intentó
instituirse en efemérides bolivariana, ha comenzado a ser visto con recelo.
Los lectores recordarán que al justificar dicha acción, el camarada
Fidel pronunció toda una apología del magnicidio y no se crea, 100.000 fusiles
rusos, por allí, realengos, telescópicos, repartidos en forma promiscua entre el
malandraje, mezclados con el mencionado discurso, podrían generar pensamientos
pecaminosos. Sobre todo si hay unos cuantos dólares de por medio.
De
cualquier manera los días entre el 11 y 13 de abril, fueron elegidos para
instalar y juramentar los primeros efectivos de nuestros nuevos batallones
asimétricos. Según el comunicado oficial, las tareas a cargo de los reservistas
“van desde el reemplazo de las unidades de combate de la FAN, hasta la defensa
de nuestro petróleo, pasando por la participación activa en el desarrollo
nacional”.
Ya están advertidos los militarotes tradicionales. Quedaron,
como se dice, pa´los muchachos. De modo que para conseguir coima o un ascenso a
cuatro soles, ya no podrán calar bayoneta, pilotear un F-16, ni disparar misiles
con ojivas químicas contra invasores extranjeros. Tendrán que erigirse en
vendepapas o protagonizar lloronas en público, por nombrar sólo dos, de las
nuevas modalidades de marcialidad bolivariana. En todo caso, siempre será más
lucrativo e ingenioso, chupar medias con una mococó sentimental, a lágrima viva
ante las cámaras de VTV, que con una risita repetitiva, poco original y a
colmillo pelado, como las del negrito que todos los domingos celebra los chistes
malos en los ¡Aló, Presidente!
PREVER EL PASADO. ¿Cómo será el desempeño
de las brigadas de reservistas? Depende de quien tomen como paradigma. De seguir
los antecedentes de su promotor, se corre el riesgo de la repetición de la
historia. En un eventual desembarco de los odiados marines, seguro que los
recién estrenados celadores de la revolución, en lugar de la archifamosa “la
planta insolente del extranjero”, pronuncian la no menos archifamosa frase,
nacida al fragor de la incontinencia, precisamente el 11, el 12 y el 13 de abril
de 2002. A saber: “Si la sangre huele a… barro, yo estoy herido”.
O
peor todavía, expuestos a condiciones más peligrosas, los nuevos duros de la
resistencia y del “Patria o muerte”, vuelven a emular a su mentor y por lo
mismo, van, se le arrodillan a un cura, no para recibir extremaunción a causa de
una herida en batalla, sino para escondérsele debajo de la sotana. Lo que es
igual no es trampa, después de todo.
¡TRAIDORES TEMBLAD! Sea como sea,
las brigadas reservistas llegaron para quedarse. El día de la juramentación bajo
la consigna del ¡Nunca más! se contó la historia de las vejatorias condiciones
petroleras otorgadas a los yanquis por Juan Vicente Gómez, a quien se calificó
de traidor. El Benemérito es ya cadáver por lo que, es fácil anticipar quien
sufrirá los primeros embates de las nuevas huestes bolivarianas, porque tampoco
se trata de pelear contra un muerto. Me parece verlo todo.
Los recién
erigidos garantes de nuestra soberanía, celebran su primera sesión. La
convocatoria ha sido con carácter de urgencia, porque hay que ponerle un “parao”
al irritante saqueo perpetrado contra nuestro activo bituminoso.
Los
ánimos estaban caldeados, así que el único punto en el orden del día, no fue la
posible invasión “de” Estados Unidos, sino la invasión “a” Estados Unidos.
“¿Paga mister Bush los barriles que le enviamos?”; “¡Al brinco rabioso, señor”;
“¿Lo hace completo, sin descuento, sin pasar por ¡Go! y a precio de mercado?”;
“¡Completo y sin descuento, señor!”.
Pero los reservistas, andaban en
son de pelea. Se habían tomado demasiado en serio la condición de defensores de
nuestra soberanía y estaban decididos a ejercer acciones contra quienes nos
roban nuestra riqueza fundamental, con impunidad y prepotencia. Fue cuando
decidieron invadir a Fidel Castro y en lugar del Benemérito, declarar traidor y
de siete suelas al repugnante sujeto que le sirve de celestino.
Fuente:
http://enopinion.tripod.com
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