¿Estudias o trabajas?, “yo soy maquillador de muertos”. Esta respuesta puede causar cuanto menos unas risas o un comentario sarcástico. Sin duda es una profesión difícil de aceptar pues es un campo con el que por suerte no tenemos que tratar todos los días
La sociedad la acepta mejor
Un tanatopráctico de la Funeraria de Vic (Barcelona), Joaquín Berrocal, explicó que con los años, la sociedad ha ido evolucionando y cada vez “acepta” más su profesión. No obstante, añadió que “siempre hay alguien que no les entiende”.
En este sentido, Berrocal, recordó que cuando empezó a dedicarse al embalsamamiento de cadáveres “cuando iba a un bar la barra se quedaba vacía”. Sin embargo, ahora “hay gente a la que le interesa” su trabajo y, según señaló, algunos hasta le “admiran“.
Este tanatopráctico comentó que su función no es “sólo la de embalsamar y maquillar cadáveres“, sino que se ocupa de hacer cualquier tarea que suponga “acondicionar e higienizar” al fallecido.
Sin duda alguna, el numero de personas que se dedican hoy en día a la tanatopraxis ha ido, sin duda, aumentando con los años, por lo que actualmente se sitúa en 100 en toda España. Según Berrocal, el escaso numero de profesionales en este sector se puede deber a que para conseguir el titulo hace falta irse a Francia puesto que en nuestro país no está reconocido.
Asimismo, comentó que el trabajo de los tanatoprácticos “cada vez está más solicitado” porque “se nota mucho cuando un cadáver ha pasado por la manos de un profesional“. De este modo, comentó que no es comparable el trabajo que pueda hacer un maquillador al que realice un tanatopráctico, ya que este último, por unos 200 euros, extraerá la sangre del fallecido evitando así que el cuerpo tenga moretones o rojeces.
Finalmente, señaló que los tanatoprácticos son “la parte más humana de la muerte”, ya que ayudan “a pasar la peor parte del duelo” y contribuyen a que los familiares de los fallecidos no sufran al ver el estado en el que quedó el cuerpo de sus seres queridos.
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