La política presupuestaria debería ser mucho más ambiciosa y tratar de compensar la escasez de ahorro cada vez más acuciante y causa fundamental del déficit exterior”. Señala la necesidad de “acometer reformas fiscales que fomenten el ahorro, la inversión productiva, que favorezcan el entorno competitivo de las empresas, especialmente las pequeñas y medianas”.
La política económica de Zapatero es la de aguantar mientras dura
Apunta la necesaria “modernización del mercado laboral” con el fin de adaptarlo a las necesidades de nuestro tejido productivo y mejore su competitividad. Pide la “imprescindible” reforma en profundidad del Sector Público español ya que no puede ser visto como una carga para los ciudadanos sino como un apoyo, un complemento y una ayuda. Cree que la estabilidad del modelo de Estado, y dentro de él la preservación del mandato constitucional de la unidad de mercado son requisitos imprescindibles para la prosperidad de nuestro país. Afirma que la inflación y el déficit exterior y la pérdida de competitividad constituyen las caras negativas de nuestra económica.
22, nov, ´05.- El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha afirmado que las caras negativas de nuestra economía son “la pérdida de competitividad, el crecimiento de los precios y el déficit exterior”, consecuencia de las políticas internas, “la equivocada orientación de la política fiscal, la ausencia de reformas económicas adecuadas; en definitiva, con la falta de reacción de los responsables económicos del Gobierno”.
En contraste con esta realidad, el PP cree que se debería fomentar una política donde la competitividad fuese el principio inspirador; reforzar las normas de estabilidad presupuestaria y mantener el actual marco de financiación autonómica; acometer reformas fiscales que fomenten el ahorro y la inversión productiva; apoyar y fomentar el comercio exterior; reformar en profundidad el Sector Público español, y preservar la unidad de mercado y la estabilidad del modelo de Estado.
POLÍTICA DE BRAZOS CRUZADOS
Ante este panorama, el presidente del PP ha explicado que la política económica del Gobierno sigue instalado en el “tancredismo feliz”, con un Gobierno “cruzado de brazos” sin afrontar los retos del futuro.
“El modelo económico de España se encuentra ante una encrucijada. El fuerte crecimiento de la demanda interna, sustentado por unos tipos de interés históricamente bajos, puede terminar si el dinero se encarece. Desconocemos en estos momentos el “cuánto” y el “cuándo”, pero ya nadie duda de la subida de los tipos de interés. Tenemos, por tanto, que buscar un nuevo modelo en el que el sector exterior -las exportaciones- asuma un mayor protagonismo”.
Esta actitud del Gobierno, que Rajoy define como “tancredismo feliz”, “el Gobierno se queda quieto esperando que las cosas se arreglen por sí misma, pero “cuando se mueve es peor” como se ha visto con los Presupuestos Generales del Estado que no despejan ninguna de los problemas de nuestra economía: “inflación, pérdida creciente de competitividad y déficit exterior”.
De esta forma, como ha señalado el presidente del PP, “si admitimos que el actual nivel de inflación es un problema, un incremento del gasto público, al 7,6% por encima del crecimiento nominal de la economía es como querer apagar un fuego echándole gasolina”. Sin embargo, si ese incremento del gasto público se basase en una fuerte subida de las inversiones, se podría decir que se contribuye a una mejora de la productividad, “pero lo cierto es que la inversión pública crecerá, en un 6,4 %; es decir, por debajo del crecimiento nominal de la economía”.
FUERTES DESEQUILIBRIOS
Durante su intervención, el Presidente del PP ha comentado que la economía española, “en términos de crecimiento”, va bien, aunque “podría ir mejor” ya que “con fuertes desequilibrios”, entre los que destaca los precios que, “como sienten millones de españoles en sus bolsillos” suben por encima del crecimiento de sus ingresos.
Este aumento de los precios, según ha apuntado el presidente del PP; “no es sólo un ataque al bolsillo de los españoles; es el factor que más incide en la pérdida de competitividad”, ya que si los precios suben más que en de nuestros competidores, “nos costará más exportar”.
En este sentido, Rajoy ha señalado como segundo elemento de desequilibrio de nuestra economía al déficit exterior, ya que “el balance de nuestras relaciones económicas con el exterior se ha ido deteriorando de forma progresiva durante el último año y medio”.
“Estas son la cara y la cruz de nuestra realidad. Un crecimiento económico que mantiene el vigor del ciclo que iniciamos hace diez años y unos desajustes que, de no ponerles remedio, lo ponen en serio peligro”, a lo que se suma el alto grado de endeudamiento familiar, como ha señalado la Comisión Europea.
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