Política

¿Mercado Libre en la India?

China e India, en algunas décadas, serán las dos economías más importantes del mundo

Editorial

La India está en boca de todos.

“Europa corre el riesgo de sufrir un ´fracaso estratégico a gran escala´ si no logra reformarse y adaptarse a la globalización frente al surgimiento de potencias económicas como China e India, advirtió el primer ministro británico, Tony Blair”.

China e India, en algunas décadas, serán las dos economías más importantes del mundo, cada una de ellas con una población que triplica a la de la UE. La idea de una Europa unida y trabajando junta es esencial para ser lo suficientemente fuertes y conservar nuestro lugar en el mundo´” afirmó Blair en un discurso ante el europarlamento.


 


En Washington también hablan de la India ya que está programado que el Primer Ministro hindú, Kim Manmohan Singh, visite la Casa Blanca en pocas semanas. La decisión de Nueva Delhi de comenzar a liberalizar su economía en 1991 es planteada como un suceso diferenciador en la historia de ese país: el momento en el que se despojó de los grilletes del socialismo fabiano y abrazó el mercado libre.


 


Pero en la liberalización de la India, al igual que la de China, hay que ser prudentes y no dejarse llevar por el excesivo entusiasmo. Mientras que parte de la India se ha beneficiado de abrirse a productos e influencias exteriores, aún se niega acceso a la mayor parte del país al mercado libre y a todas las ventajas que trae. La India abrió sus mercados en 1991, no a causa de que hubiera voluntad política, sino por una crisis en la balanza de pagos que dejaba pocas opciones. La liberación fue parcial y limitada a unos pocos sectores.


 


Se esperaba que el crecimiento de la India viniera mediante manufactura de mano de obra intensiva pero el plan fracasó. Las restrictivas leyes laborales del país, un remanente de la infraestructura socialista que instauró el primer primer ministro, Jawaharlal Nehru, en los años 50 y 60, fue políticamente imposible de reformar. Comenzar un negocio o montar una tienda en las ciudades de la India continúa siendo insalvablemente difícil para la mayoría de los hindúes.


 


La realidad empresarial hindú dibuja un paisaje desalentador. A los empresarios les es casi imposible obtener un permiso legal para iniciar un negocio. Los tenderos y comerciantes callejeros de las ciudades a menudo no pueden obtener una licencia. Sobreviven pagando sobornos regulares a las autoridades y policías municipales, en un ciclo de ilegalidad forzada y extorsión sistemática por parte de las autoridades, que redunda en un desperdicio trágico de capital. Los legisladores de la India están al tanto de estas anomalías, pero es una marcada ironía que en la India, cualquier propuesta para reformar la burocracia tiene primero que atravesar la burocracia.

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