Los líderes democristiano y socialdemócrata, Angela Merkel y Gerhard Schroeder admitieron ayer haber avanzado en las negociaciones para la formación del nuevo gobierno alemán, aunque evitando tratar el tema más escabroso del diálogo: quién será canciller. Ambos dirigentes prefirieron destacar los avances “de contenido” antes que mencionar los puntos de discordia.
Evitaron hablar sobre cancillería para no estancar las negociaciones
El canciller alemán Gerhard Schroeder y la líder conservadora Angela Merkel mantuvieron ayer conversaciones que ambas partes consideraron positivas, aunque no han resuelto quién debe ser el nuevo canciller. Merkel salió de la reunión en el Reichstag (Parlamento) con apariencia relajada y describió las conversaciones como “constructivas y serias”, mientras que Franz Muentefering, presidente del Partido Social Demócrata (SPD) de Schroeder, calificó el diálogo de “fructífero”.
Ambas partes indicaron que se centraron en política, aunque dejaron su principal disputa –quién será el próximo canciller– para conversaciones en las próximas semanas. Las elecciones del 18 de septiembre en Alemania no dieron una mayoría en la Cámara Baja ni a los socialdemócratas de Schroeder (junto con los Verdes) ni a los conservadores de Merkel.
Las dos partes –izquierda y derecha– han tenido que acercarse para formar una mayoría. La Unión Cristiano Demócrata de Merkel y su aliada, la Unión Cristiano Social de Bavaria, se hicieron con 225 escaños frente a los 222 de los socialdemócratas, y todavía queda un escaño por ser decidido. Ambas partes coincidieron en que la reunión de hoy fue sólo un preludio para decidir si las negociaciones abiertas sobre la posible coalición pueden comenzar próximamente.
“Está claro qué es lo que nos divide”
Para Merkel, “está muy claro lo que todavía nos divide, y esa es la petición de los conservadores de la Cancillería, pero cualquiera que esperase que eso se resolviese hoy tenía falsas expectativas de estas conversaciones exploratorias”. Ambas partes discutieron sobre diferencias políticas en cuestiones como la reforma del mercado laboral alemán y cómo reducir su déficit presupuestario. Schroeder, en rueda de prensa junto a Muentefering, señaló que la naturaleza preliminar de las negociaciones significa que la cuestión de la Cancillería será resuelta más adelante. Mientras el actual canciller habló de una “continuidad de las reformas”, la democristiana Merkel insistió en un “cambio de rumbo de lo hasta aquí hecho”. Las diferencias de contenido, no obstante, parecen ir concertándose aunque quede de lado el tema central. Parecía imposible
Consultado sobre estos avances, Schroeder se mostró optimista al asegurar que “lograremos formar una constelación estable de Gobierno que mantenga a Alemania en su curso de reformas durante los próximos cuatro años y, de ser necesario incluso, las enmiende”. De esta manera deja abierta la posibilidad de aceptar las “recomendaciones” que su competidora Merkel puede introducir.
Refiriéndose a las conversaciones, Merkel señaló que “yo misma lo habría pensado imposible tal y como nos hemos hablado durante la campaña”. El diálogo ha sido “sincero y altamente constructivo en la búsqueda de una verdadera solución”.
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