Economía y Sociedad

Migraciones en América Latina y el Caribe: Un nuevo “norte” en el propio sur

Durante décadas en América Latina y el Caribe (ALC) se cultivó una mezcla de dictaduras, pobreza y exclusión social, que impulsó a muchos de sus habitantes a votar con los pies yéndose hacia algún país del norte desarrollado.


Pero hoy, aunque Norteamérica sigue siendo un polo de atracción, la tendencia al alza es la migración intrarregional. A esto hay que sumar a los latinoamericanos que vuelven tras probar suerte en Europa y a los ciudadanos europeos que buscan oportunidades laborales en ALC.

De un pico de 375.738 inmigrantes latinoamericanos en la UE en 2007, se ha bajado a 119.046 en 2012

La Organización Internacional de Migraciones (OIM), en su informe Dinámicas Migratorias en América Latina y el Caribe, y entre ALC y la Unión Europea, de reciente publicación, describe las corrientes que están afectando a esa parte del globo desde la crisis económica de 2007-2008 en Europa. Factores como el paro y el acusado descenso de los salarios han terminado desanimando a potenciales emigrantes latinoamericanos y estimulado la vuelta al país de origen de otros que un día liaron el bulto y cruzaron el Atlántico con idea de progresar.

Algo ha influido también la implementación de programas de retorno voluntario, que incluyen una remuneración anexa al compromiso de no regresar a Europa hasta pasados tres años de haberse marchado. Ciertamente, en el caso de España, el programa de regreso ha tenido escasa repercusión. En el primer año (2008), únicamente 8.700 personas (el 10% de los potenciales beneficiarios) se acogieron a esa iniciativa, la mayoría de ellas (91%) latinoamericanas, principalmente ecuatorianas, peruanas, argentinas y colombianas.

Una mayoría, sin embargo, permaneció en la UE, a la espera de que los vientos amainaran. Se lo aconsejó el hecho de que, ante los embates de la crisis, la reacción general de los gobiernos europeos era reforzar los controles de entrada y endurecer la política de visados, por lo que mejor quedarse quietos y no sacar el pie.

Pero evidentemente sí que decayó el interés de los latinoamericanos por la UE. En 1998 la cifra de inmigrantes de esa región que llegaron a suelo comunitario fue de 43.000, a lo que siguió una escalada hasta 2007, con más de 375.000. Pero de ahí en adelante, todo fue cuesta abajo, y en 2012, solo arribaron 119.000 personas en busca del “sueño europeo”.

Por cada migrante de la UE que vive en ALC hay 2,8 migrantes de ALC residiendo en la UE.

Quién va hacia Latinoamérica

¿A dónde irse ahora? La interrogante no solo se la han planteado los latinoamericanos, sino también los europeos golpeados por la crisis. Y una de las respuestas ha sido, efectivamente, irse a ALC.

En la UE hay 13 países con saldo neto migratorio negativo con ALC, esto es, que se marchan hacia allá más que los que vienen. Entre ellos están Austria, Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Irlanda,… Pero, además, países que han sido tradicionalmente destino de los latinoamericanos también ven incrementarse el flujo de sus nacionales hacia el Nuevo Mundo (descontando EE.UU. y Canadá).

Italianos, portugueses, españoles y franceses conformaban en 2013, con 928.898 expatriados, el 80% de los casi 1,2 millones de europeos que están viviendo su particular versión de “hacer las Américas”. A quien estudió una licenciatura y un máster, y hoy friega platos en un restaurante londinense, la oferta de un sitio en que su capacitación profesional va a ser mejor valorada y en el que cobra fuerza la clase media –vulgonuevos consumidores–, puede resultarle profesionalmente interesante.

El escenario puede cambiar ahora, ya que, después de años de crecimiento sostenido, Latinoamérica está cerca de estancarse (con una previsión de crecimiento de solo el 0,4% para 2015 según el Banco Mundial). La caída de los precios de las materias primas –principal fuente de exportaciones-, la desconfianza de los inversores y la recesión en Brasil, la mayor economía de la región, hacen que las previsiones sean negativas. 

Ecuador, México y Guatemala, tradicionales emisores de emigrantes, se perfilan como nuevos destinos para otros latinoamericanos

En cualquier caso, los que van hacia ALC no lo están haciendo hacia los tradicionales focos de atracción del pasado. Según el informe de la OIM, entre 2000 y 2013, en Argentina y Brasil la población de europeos residentes experimentó un descenso del 28 al 25% y del 25 al 24%, respectivamente. El caso de Brasil, con solo un 0,3% de población extranjera, es contradictorio: el país necesita unos seis millones de inmigrantes, pero la ley migratoria lo obstaculiza. Una nueva legislación, aún en trámite, facilitaría los trámites a los extranjeros en cuanto al cambio del tipo de visados, la concesión de permisos de residencia permanente y la reagrupación familiar.

Salidas europeas hacia ALC

Pero en el resto de los países la población de residentes europeos se incrementó de media del 33 al 36%. En Ecuador, por ejemplo, la población europea pasó de 10.300 en 2000 a 36.800 personas en 2013. En Chile, en igual período, se observó un ascenso en el número de europeos residentes en el país, de 29.000 a45.300 personas, y Perú, en la misma línea, pasó de13.100 a21.400 inmigrantes europeos.

Actualmente, entre ALC y Europa, existe un saldo migratorio neto positivo en Europa Occidental (especialmente en España) y negativo en Europa del Este. La relación es de 1 migrante de la UE residiendo en ALC en comparación con 2,8 migrantes de ALC viviendo en la UE (1,18 millones vs. 4,17 millones de personas).

Tenemos entonces que, actualmente, el porcentaje de migrantes latinoamericanos y caribeños que residen en la UE es el 10% del total de la población, mientras que la población originaria de la UE constituía, en 2013, el 14% de la población inmigrante en ALC.

En el caso de España, el flujo de salidas hacia ALC no distingue entre españoles de origen o latinoamericanos que obtuvieron la nacionalidad española, pero es lógico pensar que buena parte de las salidas son del segundo tipo.

En 2013, el 53% de todos los inmigrantes latinoamericanos en la UE (2,2 millones) residían en España

Nuevos destinos emergentes

Para los latinoamericanos que salen de sus fronteras nacionales para ganarse el pan en otros sitios, la propia región se ha vuelto un destino familiar. Los hay que parten hacia los países vecinos: los nicaragüenses lo han hecho tradicionalmente hacia la vecina y más próspera Costa Rica; los colombianos, hacia Venezuela, y los haitianos hacia República Dominicana. Pero por supuesto, también la gente se marcha hacia territorios con los que no tienen continuidad geográfica, como ocurre en el caso de los peruanos que ponen rumbo a Argentina, o de los venezolanos que, hartos de las limitaciones del sistema político-económico local, determinan asentarse en Panamá

Pero lo nuevo aquí, en el período 2010-2013, es la mayor diversificación de los destinos. Los receptores más consolidados de inmigración intrarregional han sido, por mucho tiempo, Argentina, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana y Chile, pero no es en ellos en los que se ha registrado el incremento porcentual más notable.

Así, Panamá y Belice exhiben un alza del 12% de inmigrantes de ALC. Incluso países tradicionalmente “emigrantes” como Ecuador y Guatemala, han visto un aumento del 10% de inmigrantes latinoamericanos, y México, de un 15%.

En cuanto a los principales países emisores, la lista se mantiene sin grandes cambios. Así, 7 de cada 10 inmigrantes intrarregionales son colombianos, en cifra que supera el millón de sus ciudadanos –la salida al exterior es, tal vez, resultado de la zozobra que generan el conflicto con las FARC, los paramilitares y el narcotráfico–, a los que siguen paraguayos (648.000), bolivianos (454.000), peruanos (439.000) y haitianos (casi 353.000).

Se van, sí, pero ya no tanto “buscando el norte”, otrora inevitable imán de las aspiraciones de latinoamericanos y caribeños. Según la OIM, entre 2009-2012, la región del Cono Sur vio disminuir en un 7% los flujos migratorios hacia Norteamérica, y ni qué decir de los que antes se encaminaban hacia los países desarrollados de Europa y de otras zonas, que retrocedieron un 27%. El fenómeno se ha evidenciado incluso en mayor proporción entre los potenciales migrantes de los países andinos. Única excepción: los centroamericanos, que siguen suspirando por Nueva York, Miami o Los Ángeles.

Pero, definitivamente, la mayoría de los latinoamericanos que han hecho las maletas está descubriendo que la puerta a la que tocar no está tan lejos. Y que el “norte” está ahí mismo: en un “sur” más estable y con mayores oportunidades de progreso.


Este artículo está en Aceprensa.

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