AGENCIAS / EDE – Desde la ocupación británica de Gibraltar en 1704, confirmada por el Tratado de Utrecht de 1713, ningún miembro de un Gobierno español había pisado el Peñón. Moratinos ha roto esta tradición entra en este territorio para participar en una reunión con el ministro de exteriores británico, David Miliband, y el ministro principal de la colonia, Peter Caruana. Para que el encuentro tenga lugar el Gobierno español ha renunciado a tratar la cuestión de las aguas territoriales.
MUNDO / Reunión a tres bandas
Fuentes diplomáticas informaron a Europa Press que en este III encuentro ministerial del Foro de Diálogo (creado por los gobiernos de España, Reino Unido y Gibraltar en 2004) se abordarán los seis campos de actuación que conforman la agenda del mismo: fiscalidad y asuntos financieros; cooperación policial, judicial y aduanera; educación; visados; comunicación y seguridad marítima y protección medioambiental. Sin embargo varios de estos puntos implican directamente a la soberanía de las aguas que rodean el Peñón. Peter Caruana advirtió el pasado 7 de julio que no aceptaría la celebración del encuentro en territorio gibraltareño si esta última cuestión estaba presente.
El ministro principal gibraltareño ha conseguido su objetivo, lo que implica una concesión por parte del Gobierno español. El Gibraltar Chronicle informaba el lunes de que el acuerdo alcanzado el viernes entre los ejecutivos de España, Reino Unido y Gibraltar para celebrar el encuentro de hoy respeta las “líneas rojas” marcadas por Caruana y “neutraliza cualquier posibilidad de que España hubiera ganado en relación con la soberanía, jurisdicción y control” de las aguas que rodean al Peñón.
Uno de los acuerdos que precisamente se estaba negociando de cara a la cita de hoy era un convenio sobre cooperación marítima y medioambiental que permitiría que, en caso de accidente, los equipos de salvamento español pudieran actuar en aguas que Gibraltar reclama como británicas, sin que esto suponga que el Peñón y el Reino Unido renunciar a ejercer su jurisdicción sobre las mismas. La postura oficial española en esta cuestión, basada en el Tratado de Utrecht y reconocida como correcta por instituciones internacionales, es que la soberanía británica se limita al Peñón y las aguas interiores de su puerto. Por su parte, Gibraltar y Reino Unido reclaman, y de hecho ejercen, el control de tres millas marítimas alrededor del Peñón.
El Gobierno de Caruana llegó a exigir como condición para que la visita de Moratinos pudiera realizarse que España renunciara a esa zona acuática en disputa, aceptando que cualquier convenio de cooperación que sellen las tres partes se enmarque en el statu quo anterior a la decisión española. Al final, y a pesar de la actitud del Gobierno de Gibraltar, que llegó a pedir la colaboración ciudadana para alertar de la presencia “ilegal” de la Guardia Civil en aguas que reclama como propias, los tres Gobiernos han decidido seguir adelante con la cooperación tras días intensos de negociación, aunque nadie ha confirmado si el acuerdo sobre cooperación marítima saldrá adelante.
Al margen de este convenio, los tres Gobiernos negociaban la posibilidad de que el Gobierno español firme con Gibraltar un acuerdo para el intercambio de información fiscal similar a los que el Peñón ya ha sellado con Estados Unidos e Irlanda con el objetivo de salir de la lista gris de paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
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