Política

Moratinos viaja al Sáhara

Moratinos busca una solución política entre las partes, aunque siempre con un guiño hacia Marruecos.

Editorial

“No voy a permitir que se me den lecciones” sobre la defensa de los derechos del pueblo saharaui, recalcó Moratinos ante el pleno del Congreso, en respuesta a una interpelación del diputado de Coalición Canaria, y pidió el apoyo de su grupo al Gobierno en sus esfuerzos por “movilizar definitivamente” una solución para este contencioso.


 


La cuestión es que este Gobierno no se decide. En su afán de agradar a todo el mundo, y de ocultar su favoritismo pro-marroquí a pesar de los sistemáticos desplantes de Rabat hacia España- Moratinos le da la espalda a la posición oficial española en la cuestión del Sáhara Occidental, la cual se ha encolumnado tradicionalmente detrás de la doctrina de Naciones Unidas, afirmando que se trata de un problema de descolonización inconclusa en espera de que se celebre un referéndum de autodeterminación por parte de la población del territorio.


 


A Moratinos la oposición le ha exigido regresar a la “neutralidad activa” que ha caracterizado a la posición tradicional española en el Sáhara, la que no ha impedido la cooperación humanitaria con la población refugiada en Tinduf (1,4 millones de euros en 2004, que pasará a 3,1 millones el año próximo), y que ha sido un soporte inestimable para el Frente Polisario.



España ha evitado siempre desempeñar una postura activa de mediación en el conflicto, con el pretexto de no interferir en el debate entre las partes, escudada en las resoluciones de Naciones Unidas.


 


Ahora Zapatero intenta romper esa “neutralidad activa” y decide intervenir como mediador en un conflicto que se prolonga desde hace casi 30 años apoyando la búsqueda de una solución política entre las partes, aunque siempre con guiño hacia Marruecos. La posición del ejecutivo socialista parte del análisis de que la prolongación del conflicto es un obstáculo mayor para la estabilidad de la región, que impide avanzar en el proceso de integración regional y obstaculiza el desarrollo.


 


Lo mejor para España es respetar las resoluciones de la ONU y el Plan Baker para la Paz en la región del Sáhara Occidental. Pero la administración Zapatero estas son propuestas del imperialismo yanqui que merecen ser pasadas por alto. Moratinos lleva hoy a Malta su estrategia de neutralidad benevolente, pero sabemos que esa sólo está diseñada para favorecer a Marruecos. El tiempo dirá.

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