Política

Otra muerte enluta al cine

A la del director sueco Ingmar Bergman y del actor francés Michel Serrault, se sumó anoche la del veterano cineasta italiano Michelangelo Antonioni. Sus películas mas reconocidas fueron “Blow Up” (1966) y “Zabriskie Point” (1970).

Murió Michelangelo Antonioni
El célebre cineasta italiano Michelangelo Antonioni, que formó parte del neorrealismo italiano pero demostró ser dueño de un universo fílmico personal, murió el lunes a la noche a los 94 años en su casa de Roma, el mismo día que el director sueco Ingmar Bergman.

En el momento de su muerte, Antonioni -autor de grandes filmes como “La aventura”, “El desierto rojo”, “Blow up” y “El pasajero”- estaba acompañado de su esposa Enrica Fico, que probablemente realice su funeral a fines de esta semana en su ciudad natal,
Ferrara.

Antonioni había nacido en Ferrara, Italia, el 29 de septiembre de 1912 en una familia de la media burguesía.

Tras recibirse en economía y comercio en Bolonia, empezó a escribir críticas de cine en el diario Corriere padano y en la revista Cinema antes de viajar a Roma en 1939 para estudiar cine en la escuela del Centro Experimental de Cinematografía donde conoció a Roberto Rossellini, para quien escribió en 1942 el guión de “Un piloto ritorna”.

En 1943 filmó en su región natal su primer documental, “Gente del Po”, que terminó en 1947, y colaboró en el guión de uno de los mejores filmes del neorrealismo, “Caccia tragica” (Caza trágica, 1947), de Giuseppe De Santis.

Pero el neorrealismo, que por entonces se propagaba en Italia y en el resto del mundo, no es su fuerte ni su estilo y en 1950 Antonioni firmó su primer largometraje de ficción, “Cronaca di un amore” (Crónica de un amor), con una jovencita recién salida de concurso de belleza, Lucía Bosé, que sería su primera musa.

Pero fue con “Le amiche” (Las amigas), sobre cuentos de Cesare Pavese, que Antonioni conquistó a la crítica y consiguió su primer premio importante (el León de Plata en Venecia en 1955).

La historia de cuatro amigas de la alta burguesía turinesa enfrentadas con amantes varios y con el suicidio de una joven conocida, muestra ya a la perfección el mundo antonionesco poblado de mujeres en crisis y hombres indiferentes o inadecuados que no logran llevar adelante una relación.

Dos años después, “Il grido” (El grito) ganó el Leopardo de Oro del festival de Locarno y es el único filme en el que el protagonista es un hombre, interpretado a contrapelo por un actor norteamericano, Steve Cochran, impuesto por la producción y más habituado al cine de acción que al clima introspectivo del cineasta italiano.

Con “L´avventura” (La aventura), plagado de problemas financieros (por falta de pago la protagonista Lea Massari se retira del filme y Antonioni se vio obligado a cambiar el guión y hacer desaparecer al personaje, resaltando el de la amiga, interpretado por Monica Vitti) consiguió el premio del jurado en Cannes y una sonora silbatina del público.

El filme fue en cambio una lección de cine para los jóvenes cineastas de todo el mundo con sus lentas panorámicas, su falta de diálogo y de comunicación de los personajes, sus cielos nublados o lluviosos y una triste música de jazz para subrayar la soledad irremediable de los protagonistas.

El binomio Antonioni-Vitti siguió adelante con “La notte” (La noche, 1961) y “L´eclisse” (El eclipse, 1962) que componen con “La aventura” la trilogía de la soledad y la incomunicación y el apéndice de “Il deserto rosso” (El desierto rojo, 1964) con el que por primera vez Antonioni experimentó con el color.

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