El instituto chileno “Libertad y Desarrollo” en el marco de su informe de coyuntura económica de mayo, pronostica un mayor aumento del precio del cobre y destaca la reducción del superávit estructural de 1% del PIB a 0,5% del PIB.
Informe de Libertad y Desarollo
El Instituto Libertad y Desarrollo, en el marco de su informe de Coyuntura económica correspondiente al mes de mayo, señala que el Banco Central chileno realiza una significativa corrección a la proyección de la economía internacional, ya que lejos de moderarse el crecimiento mundial continúa tan dinámico como el año pasado. Esto llevó al instituto emisor a ajustar al alza el precio promedio del cobre, siendo su nueva proyección de 290 centavos de dólar por libra.
El informe, elaborado por el Instituto de Libertad y Desarrollo estima que el precio del metal rojo bordee los 309 centavos, superando así el valor promedio del año pasado que fue 305 centavos. Adicionalmente ajustó al alza la proyección de inflación y si bien no cambió el rango esperado de crecimiento, entre 5 y 6%, señaló que tiene sesgo al alza. Sin embargo, lo menos esperado fue la advertencia sobre las consecuencias en el tipo de cambio y tasa de interés producto de la relajación de la regla de superávit estructural.
Para los analistas del prestigioso instituto chileno, uno de los más importantes anuncios del 21 de mayo fue la reducción del superávit ¡estructural de 1% del PIB a 0,5% del PIB. Esta regla, que rige al gobierno central, fue creada con un sesgo de reducción de la deuda pública, lo que ha ocurrido en la práctica en los últimos años debido al sustancial incremento del precio del cobre. Existen así, razones que fundamentan el cambio de esta exigencia fiscal, siendo anunciado inmediatamente un proyecto de ley que elevará la autorización de inversión en el exterior de las AFP, con lo cual se desea neutralizar la caída del tipo de cambio que producirá el mayor impulso fiscal de la Ley de Presupuestos 2008. El informe de coyuntura insiste que “hasta la fecha nada se ha anunciado en relación a la mayor tasa de interés que se requerirá para mantener la inflación en la meta de 3% ante un mayor impulso fiscal.
Por último, insiste el Instituto Libertad y Desarrollo, tampoco hay garantía alguna que el mayor gasto público que se podrá ejecutar debido al cambio de la exigencia fiscal afecte de manera significativa la eficiencia con que operan programas sociales y no sean capturadas dichas rentas por grupos organizados como ha ocurrido en el pasado.
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