Política

Putin, a favor del programa nuclear iraní

Vladimir Putin, defendió el derecho del régimen islámico a producir energía atómica y advirtió a Estados Unidos contra una ofensiva militar contra ese país.

Advirtió también a EEUU
“No debemos ni pensar en usar la fuerza en esta región”, dijo Putin, que defendió “el derecho de toda nación a desarrollar programas nucleares pacíficos sin restricciones”.

El mandatario ruso hizo estas declaraciones durante una visita a Teherán, la primera de un jefe del Kremlin en más de 60 años, adonde llegó en medio de fuertes medidas de seguridad, después de que los servicios secretos rusos advirtieran sobre supuestos planes de atentados suicidas en su contra.

La visita de Putin representó un sólido gesto de respaldo a Irán, en momentos en que crece la presión internacional sobre Teherán por su programa nuclear, que, según Washington, apunta a desarrollar armas atómicas. Irán, en cambio, afirma que el plan es pacífico, y que tiene como objetivo la generación de electricidad.

Las declaraciones de Putin se produjeron mientras Estados Unidos y Francia incrementan la presión para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas imponga una tercera ronda de sanciones al régimen islámico, y después de que ambos países se negaran a descartar la vía militar para frenar el plan nuclear iraní.

Putin llegó a Teherán para participar de una cumbre de los Estados del Mar Caspio, junto con su par iraní, Mahmoud Ahmadinejad, y los líderes de Azerbaiján, Kazakhstán y Turkmenistán. La explotación de las riquezas del lago más grande del mundo, que se cree esconde las terceras reservas de energía del mundo, es objeto desde hace años de una disputa entre estos países, que ayer no pudieron llegar a un acuerdo (ver aparte).

Pese a que ése era el objetivo de la cumbre, la reunión, como se preveía, estuvo centrada en la crisis nuclear iraní. Los cinco países firmaron una declaración que defendió el derecho de los Estados miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear a desarrollar programas atómicos con fines pacíficos. Tras la reunión, Putin ratificó que “las actividades nucleares pacíficas” debían ser “autorizadas”, y lanzó una fuerte advertencia contra el uso de la fuerza en la región.

“Ninguna nación del Caspio debería ofrecer su territorio a terceros países para el uso de la fuerza o la agresión militar contra algún Estado del Caspio”, dijo Putin, en una clara alusión a los temores a que Estados Unidos use el territorio de Azerbaiján para atacar desde allí a Irán. El mandatario también criticó el “unilateralismo” de Washington y dijo que la actual situación en Irak era fruto de esa práctica.

Teherán ya fue objeto de dos series de sanciones del Consejo de Seguridad, debido a su negativa a suspender el proceso de enriquecimiento de uranio. Rusia, al igual que China, se oponen a la adopción de una tercera resolución con sanciones más duras contra Irán y han bloqueado las amenazas de acciones militares contra ese país.

Rusia e Irán mantienen una fuerte alianza estratégica, que le ha permitido a Moscú mantener alejado a Estados Unidos de la rica región del mar Caspio, donde Washington aspira a construir un oleoducto sin pasar por territorio ruso. Moscú tiene el monopolio de las rutas de los oleoductos y gasoductos en toda la zona. En el marco de esa alianza, Rusia está construyendo el primer reactor nuclear iraní, aunque Putin dio a entender ayer que esa obra se demorará una vez más, en declaraciones que fueron interpretadas como un gesto hacia las potencias occidentales.

Putin tocó ese tema tras dos reuniones que mantuvo con Ahmadinejad y con el líder supremo del régimen islámico, el ayatollah Ali Khamenei.

Razones técnicas

El mandatario se negó a poner una fecha para la finalización de la construcción de la central nuclear, que estaba prevista para 2008. La construcción del reactor se ha retrasado en varias ocasiones por los desacuerdos entre ambas partes. Putin negó ayer que existieran razones políticas para explicar las demoras en la construcción, que ha sido duramente criticada por Estados Unidos, y argumentó motivos técnicos.

Para los expertos, sin embargo, los retrasos son la carta que juega Moscú para forzar a Irán a ser transparente respecto de su programa nuclear. De esta forma, además, Putin intenta hacer equilibrio para mantener el sólido vínculo que lo une a Irán y, a la vez, no enojar demasiado a las potencias occidentales.

Tras las reuniones, Ahmadinejad anunció la creación de un frente común ruso-iraní para “afrontar las amenazas actuales” tanto regionales como internacionales. Por su parte, Putin, antes de partir, invitó a su colega iraní a visitar Moscú próximamente, en otro indicio del impulso que recibió ayer la relación bilateral.

Fuente: La Nación

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