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Una victoria de la Rusia de Putin en Ucrania amenazaría las libertades y el progreso de las democracias.

Una victoria de la Rusia de Putin en Ucrania amenazaría las libertades y el progreso de las democracias.

Putin ataca a Europa

Se habla de guerra en Europa. Estamos en guerra contra la Rusia de Putin en las tierras de Ucrania. El presidente Macron dijo el lunes que hay que evitar la victoria de Putin. El Parlamento de Budapest levantó el veto para que Suecia entrara en la OTAN tras 19 meses de negociaciones, primero con la Turquía de Erdogan y ahora con la Hungría de Orbán. Finlandia se incorporó a la Alianza Atlántica en abril del 2023. Soplan aires de guerra. En su obsesiva tendencia por controlar sus fronteras, Rusia muestra su inseguridad a pesar de ser el país más extenso de la tierra. Un ministro zarista proclamó al perder la guerra de Crimea (1853-1856) que la frontera de Rusia no estará segura hasta que a ambos lados haya soldados rusos.

Cada vez que Rusia mueve las fronteras que lindan con algún país europeo o, al revés, siempre que Europa se adentra en territorio ruso las consecuencias suelen ser trágicas. Las experiencias de Napoleón y de Hitler fueron dramáticas para todos.

En estos momentos se está librando una batalla entre Rusia y Europa, entre Occidente y el mundo eslavo, entre un Putin que quiere recuperar el imperio troceado por la voladura de la Unión Soviética en 1991 y una Europa que ha acogido en su espacio democrático y abierto a los países que tras la Segunda Guerra Mundial y los acuerdos de Yalta cayeron del lado de la URSS de Stalin.

El presidente Zelenski hizo un balance de soldados muertos al cumplirse dos años de guerra. Calculó en 31.000 los soldados ucranianos muertos en el frente, sin contar las víctimas civiles. Rusia no ha ofrecido cifras oficiales, pero las estimaciones occidentales hablan de unos doscientos mil soldados rusos muertos.

Estamos en una guerra de desgaste en la que las víctimas civiles suelen ser más numerosas que las militares. El historiador Eric Hobsbawm sostiene que “solamente el 5% de las víctimas de la Gran Guerra (1914) eran civiles; en la Segunda Guerra Mundial el porcentaje se elevó hasta el 66% y en la actualidad la proporción de víctimas civiles de cualquier guerra se situa entre el 80% y el 90% del total”. Lo que está ocurriendo en Ucrania es una carnicería humana que no estaba prevista por Putin ni tampoco por ­Zelenski. Hay cansancio en Ucrania y desesperación porque no llegan las armas prometidas por Estados Unidos y Europa.

El conflicto ha llegado a tal punto de irracionalidad que un alto el fuego no está­ en el calendario de rusos y ucranianos, dos pueblos que convivieron durante siglos y que ahora están separados por el odio que acompaña a los contendientes de todas las guerras.

Putin puede ganar a la larga esta guerra, pero la ha perdido si pretendía que los ucranianos, los países bálticos y los miembros del llamado Pacto de Varsovia se sometieran a las directrices del Kremlin. Tampoco ha conseguido destruir la cohesión de una Europa dispuesta, a través de la OTAN, a preservar sus valores democráticos y su sistema de vida, tan imperfectos y, a la vez, tan resistentes. Pero Putin no solo ataca a Ucrania, sino que se infiltra en las instituciones europeas para debilitar cualquier sistema de libertades.

La situación es peligrosa si en algún momento Rusia decidiera atacar un país de la OTAN porque se activaría el artículo 5 del tratado y entraríamos en una conflagración global. El Zeitgeist europeo es el de la calma y tranquilidad que precede a las tormentas.

En la entrevista póstuma de Nuccio Ordine a George Steiner, publicada por Acantilado en el 2023, el gran intelectual hebreo dice: “Hoy se respira un aire peligroso en nuestro continente. Me produce un gran temor el viento xenófobo y antisemita que sopla en muchos países europeos. El odio al extranjero, la caza del judío, la apología de la autodefensa y de las armas son los peligrosos signos de una terrible regresión, un preludio de la violencia» ¿Qué quedará de la Europa de los cafés, de la Europa del pensamiento y de la cultura?, se pregunta el desaparecido crítico literario.

Las democracias liberales están siendo una minoría en términos demográficos. Pero los parámetros globales se situan hoy entre el autoritarismo y la libertad, entre la justicia y los abusos de la dignidad de las personas. Una victoria de Putin en Ucrania equivaldría al triunfo de la fuerza sobre el derecho y a una extensión del conflicto en Europa.

Publicado en La Vanguardia el 28 de febrero de 2024

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