El presidente ruso Vladimir Putrin expresó ayer en una larga comparecencia mediática que no buscará la reelección a su cargo y desistirá de todo intento legal con ese fin. El máximo dirigente ruso admitió además que el estado ruso es incapaz de garantizar la total seguridad en Chechenia y que por primera vez la economía rusa se comporta como en un país desarrollado.
El presidente del Kremlin dijo que no intentará ninguna maniobra legal para continuar en el poder
Ante una multitudinaria audiencia televisiva, el presidente Vladímir Putin reiteró ayer que no promoverá ningún cambio constitucional para eliminar la limitación legal que le impide presentarse a las elecciones presidenciales de 2008.
En una larga comparecencia, el jefe del Kremlin se mostró elocuente y cargó su discurso de promesas. Afirmó que Rusia goza por fin de una economía propia de un país desarrollado y que hará lo imposible por mejorar el nivel de vida de los ciudadanos.
Según pudo conocer Diario Exterior, la comparecencia constituyó un espectáculo cuidadosamente planificado por los funcionarios de comunicación del Kremlin, que en ningún momento permitieron consultas espontáneas. Las llamadas telefónicas al estudio eran escrupulosamente seleccionadas mientras el acceso a las unidades móviles distribuidas por todo el país estuvo regulado mediante invitaciones.
De acuerdo con las informaciones difundidas por la radio Eco de Moscú, un pensionista fue brutalmente golpeado por un policía al intentar acercarse a una de las cámaras a través de las que se llevaban a cabo los directos. El anciano, según la emisora, perdió varias piezas dentales.
“No podemos garantizar la seguridad en Chechenia”
Durante la amañada emisión del programa hubo una conexión con Grozni, la capital chechena. Desde la castigada localidad norcaucásica, una mujer le dijo al presidente ruso que su hijo desapareció hace cuatro años y aún no ha logrado averiguar su paradero. «¿Cuándo cesarán los secuestros y serán castigados quienes los cometen?», espetó al jefe del Kremlin la desconsolada madre.
Putin tuvo que admitir que el Estado ruso no está todavía en condiciones de garantizar plenamente la seguridad de los habitantes de Chechenia. El mandatario, no obstante, hace tiempo que viene subrayando el hecho de que en la república «está todo bajo control».
Servicio militar
Putin se comprometió una vez más a hacer esfuerzos para elevar el nivel de vida de la población, a reducir el servicio militar y a adoptar las medidas necesarias para detener la fuga de cerebros. No salió a relucir la vertiginosa subida que ha experimentado en las últimas semanas el precio de la gasolina, en un país que es el segundo productor mundial de petróleo.
Tampoco se habló del encarcelamiento de empresarios, como el ex presidente de la petrolera Yukos, Mijaíl Jodorkovski, condenado a ocho años de cárcel, ni de la posibilidad de que en Rusia pueda tener lugar una revolución como las habidas en Georgia, Ucrania o Kirguistán.
Andréi Riábov, experto del centro Carnegie de Moscú, relacionó el nuevo baño de masas televisivo de Putin, el cuarto que se da desde su llegada al poder en 2000, con la necesidad de «preparar el terreno para la designación de su sucesor y transmitir tranquilidad a la población en una coyuntura económica delicada al haberse disparado el precio de los carburantes».
Por su parte, el empresario Dimitri Oreshkin, uno de los directivos del consorcio Merkator, afirmó tener plena seguridad de que «el mensaje que Putin ha querido dar es que su equipo continuará en el poder después de las elecciones de 2008, aunque él mismo deje de ser presidente». «Como dicen los militares, encontraré mi sitio en la formación», dijo ayer el primer mandatario ruso al hablar de su futuro.
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