Política

Regreso a la obra de Alexis de Tocqueville

Alexis de Tocqueville (1805-1859) cumplió con el encargo de la administración francesa de hacer un examen a las prisiones estadounidenses en 1831. El mérito de la visita del joven magistrado asistente no fue en realidad su investigación del sistema penal de la nueva república norteamericana. El efecto histórico del viaje de Tocqueville fue su escrutinio de las razones y consecuencias sobre la instauración de un sistema democrático en tierras ajenas”.

Democracia









 




Alexis de
Tocqueville (1805-1859) cumplió con el encargo de la administración francesa de
hacer un examen a las prisiones estadounidenses en 1831. El mérito de la visita
del joven magistrado asistente no fue en realidad su investigación del sistema
penal de la nueva república norteamericana. El efecto histórico del viaje de
Tocqueville fue su escrutinio de las razones y consecuencias sobre la
instauración de un sistema democrático en tierras ajenas, sin necesidad de una
sangrienta guerra civil o de tener que destronar a un antiguo régimen.


Tras su retorno a Francia Alexis de Tocqueville publicó en 1835-40 “La
Democracia en América”, uno de los grandes clásicos de la reflexión política y
uno de esos libros que los presidentes, senadores, diputados, ministros y
académicos citan con cada vez más frecuencia, a menudo para justificar su propia
visión de la política. De hecho, de acuerdo con los registros estadísticos, los
legisladores estadounidenses de ambos partidos, han usado en sus debates citas
del viajero francés (verdaderas o apócrifas) en casi 200 oportunidades desde
1995, y sobre los más diversos temas. Es que los estadounidenses se sienten
particularmente atraídos por Tocqueville: no hay facultad de derecho o de
ciencias políticas en la cual  no se lea

“La Democracia en
América”. Esta obra forma parte del capital cultural de Estados Unidos, y los
estadounidenses buscan en sus páginas las razones para la implantación exitosa
de los ideales políticos de la democracia. Esto se explica porque la
retroalimentación entre los sistemas políticos de Francia y de Estados Unidos
resulta fascinante: por un lado la democracia estadounidense se respalda en la
teoría de la división de poderes que perfeccionó Montesquieu tras su estancia
inglesa. Por otro, dos años antes de que los franceses pusieran en práctica la
revolución, los estadounidenses promulgaron su célebre Constitución que, entre
otras cosas, fundó el sistema presidencial que sirvió de base a las posteriores
repúblicas francesas.

A doscientos años de su nacimiento hay que
preguntarse qué tiene de fascinante Tocqueville, por qué su pensamiento ha
trascendido tiempos y fronteras. Se puede alegar que la originalidad de su
aporte a la reflexión política es que “La Democracia en América” buscó extraer
de la experiencia estadounidense una lección para los europeos. Normalmente esto
ha sido al revés: los americanos hemos importado las enseñanzas de Locke, de
Rousseau o de Marx. Por ironía en Europa solamente se ha leído el clásico de
Tocqueville en tiempos de volver la vista hacia Estados Unidos, como después de
la Segunda Guerra Mundial. Por eso Françoise Mélonio argumenta que “Para el gran
público, Tocqueville no es interesante como pensador francés (…)”.

Sin
embargo de su admiración en Estados Unidos, se puede encontrar en las ideas de
Tocqueville varias claves del rechazo francés a la Constitución Europea. 
Se puede encontrar en su obra la defensa de la combinación justa entre las
libertades públicas y la igualdad, conocida como el “modelo francés”. Y se puede
encontrar en su obra el temor a la implantación de un despotismo democrático a
través de la tiranía de las mayorías, como el que probablemente temen los
franceses con respecto a Europa.

Fuente: El Comercio
(Ecuador)

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