Política

Reunión informal en Texas entre Vicente Fox y George W. Bush

Respecto a la próxima reunión de George W. Bush con sus contrapartes de América del Norte, Vicente Fox y Paul Martin, resaltan los detalles que la hacen informal: trabajarán en vacaciones y los visitantes no serán recibidos en la Casa Blanca.

Posterior a la visita de Rice
La reunión fue confirmada por el gobierno mexicano para el 23 de marzo y tendrá
lugar en la Universidad de Baylor, en Waco, Texas. Pero ha trascendido que los
mexicanos siguen cabildeando para propiciar un encuentro privado entre Fox y
Bush así como que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, irá a México el día
10 para organizar la agenda bilateral con Luis Ernesto Derbez y el propio Fox.


Otro trascendido es que no abordarán el tema de la inmigración, que es
una de las grandes expectativas de Los Pinos.

México no quiere ver
transcurrir el año sin que se aborde lo prometido por el mandatario
estadounidense, la reforma migratoria anunciada con bombo y platillo al arrancar
su segundo término. La misma que, luego de un significativo silencio, en vez de
moverse en esa dirección la Administración Bush respaldó la nefasta ley
antiinmigrante llamada Acta de Identificación Real propuesta por el
representante republicano por Wisconsin, James Sensenbrenner. Una medida que
daría al traste con los beneficios de la matrícula consular, usada por los
inmigrantes mexicanos entre otras cosas para abrir cuentas bancarias, así como
avalaría la justificación del ominoso muro entre San Diego y Tijuana que quieren
extender.

Con todo, todavía es prematura la consideración de que no
abordarán el tema de la inmigración, pese a que el portavoz de Bush así lo
anunció; según esto el plan es que los tres mandatarios discutan ajustes al
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y, por supuesto, el tema omnipresente
en la agenda de EU será el eje de la conversación, la seguridad y las medidas
para contrarrestar al terrorismo en esta parte del continente.

En
contraste con los improcedentes esfuerzos del gobierno mexicano para impulsar
una reforma migratoria que conlleve un trato digno a los inmigrantes que vienen
a trabajar —y por debajo de los mensajes contradictorios al respecto desde la
Casa Blanca— en este país parecen incontenibles las nuevas leyes, propuestas,
disposiciones y acciones del corte de la Proposición 200 de Arizona que, bajo el
pretexto de la seguridad, atosigan a los mexicanos indocumentados y muchas veces
también a los documentados.

Estamos ante una ola de xenofobia. Son
varios los estados que en este momento buscan implementar leyes como la de
Arizona. Con el afán de negar servicios públicos a extranjeros sin documentos
las legislaciones de California, Idaho, Georgia y Nevada tienen planes de
consultar a la ciudadanía sobre la intención de poner en vigor leyes
equivalentes a la mencionada 200 y, como quedó claro en Phoenix, el envión que
dejó la elección de George W. Bush el pasado noviembre, su éxito con el discurso
del miedo influye. Esa antorcha los antiinmigrantes la mantienen avivada.
Primero azuzan a los pobladores con campañas negativas en las que equiparan a
los trabajadores procedentes de México con los terroristas, los tildan enseguida
de amenazantes forasteros que vienen a quitarles sus empleos, los pintan como
abusivos que no llegan a otra cosa sino a servirse de las prestaciones sociales,
infunden, pues, una mezcla de temor y odio en perjuicio de los inmigrantes que,
así, pasan a ser personas non gratas. Todo lo contrario de la realidad. Tales
designios exponen una virulencia nacionalista de un clan de racistas manipulando
la tendencia pasiva de la gente común y corriente, ambos extremos evidencian
ignorancia.

Ciertamente no deja de ser pasmoso que tales campañas y
tales propuestas tengan éxito. Pese a los incansables esfuerzos de los grupos
que abogan por los trabajadores inmigrantes. Pese a la razón. Pese a los
principios de democracia y convivencia que rigen la Constitución de este país.


¿Dónde quedó el discurso del primer mandatario del país que hace
referencia a lo valioso de los trabajadores inmigrantes mexicanos que vienen a
aportar a la economía nacional? Si la Presidencia sigue haciendo mutis para la
reforma prometida —lo cual es perfectamente posible— la franja fronteriza puede
convertirse en un vergonzoso campo para el terrorismo doméstico.

Lo
grave entonces no será el deplorable incumplimiento de lo prometido por Bush,
sino la violación de los derechos humanos de los inmigrantes a merced de la
rabia xenofóbica de los mercenarios inscritos en el proyecto Minuteman que a su
desprecio por los extranjeros le han puesto la máscara de la defensa nacional.


Fuente: La Opinión (EEUU))

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