Política

Rita, Katrina y el reduccionismo argentino

“Algunos ministros festejan que el jefe de Estado haya menguado su oratoria provocativa. Pareciera que si éste no critica, del otro lado no hay argumento proselitista… Y aunque capitales extranjeros hayan abandonado la Argentina – y no sea un dato menor- la gente abre la canilla y el agua sigue mojando”.

Gabriela Pousa

 


“Somos acuerdistas, nos gusta sustentar a la Argentina y darle integración externa”


Néstor Kirchner (07-09-2003)


 


Parece mentira que, solamente el ex juez Gustavo Bossert haya renunciado a un cargo por estar aquejado de “fatiga moral“… A esta altura de las circunstancias, la fatiga es una pandemia y la moral un bien escaso.  Por sobredosis de la primera, deberíamos haber renunciado muchos ciudadanos a la condición de tal y, por carencia de la segunda, deberían de haberse ido muchos funcionarios. Pero acá estamos.


 


Y todo, aparentemente, está servido en bandeja para un Presidente que se plebiscita: los piqueteros ya no molestan, crece el empleo en blanco, la sociedad se ha acostumbrado a los paros -hasta repudia el actuar de ciertos líderes gremiales-, Cavallo admite que hay pocos interesados en votarlo, en una decena de provincias los candidatos oficialistas figuran en más de una lista garantizando su presencia en el Congreso (Córdoba, Misiones y Capital Federal, son ejemplos claves) y la Argentina no es una zona de huracanes…


 


Para rematarla circula un “estudio” donde el líder con mayor popularidad de América resulta ser Néstor Kirchner y en el momento justo, el Fondo Monetario, se viene con una  autocrítica… En Balcarce 50, de los techos chorrea la manteca.


 


Algunos ministros festejan que el jefe de Estado haya menguado su oratoria provocativa. Pareciera que si éste no critica, del otro lado no hay argumento proselitista… Y aunque capitales extranjeros hayan abandonado la Argentina – y no sea un dato menor- la gente abre la canilla y el agua sigue mojando. Con eso, todo está solucionado.


 


Y es que vivimos en el corto plazo. Quedan 28 días para la elección y son esos los tiempos para los cuales, el Gobierno, todavía tiene algún margen de acción. El “después” queda para otro momento.


 


La presentación del “Informe de desarrollo mundial 2006″ que realizara el Banco Mundial, una semana atrás, queda opacado ante la relevancia que desde la mismísima Casa de Gobierno se puso en el Fondo Monetario concentrando en éste a la totalidad de los organismos de crédito. Simplifiquemos. Esa es la lógica política argentina. En ese contexto, los problemas siempre parecen menos. “Reduccionismo de males y amplificación de bondades”: esa es la ecuación de estos tiempos.


 


Así, organismo crediticio hay uno sólo y hasta se crítica a sí mismo. ¿Quién se va acordar de los préstamos del Banco Mundial? Esa otra entidad que, con el foco puesto en las perspectivas de desarrollo en los próximos 20 años (¡hay vida después de Octubre, 23 fuera de la Argentina!), planteó serias dudas sobre la solidez que exhibe nuestro país.


Más aún, calculó que podría afrontarse otra profunda crisis si se siguen postergando las reformas políticas y sociales necesarias para lograr un crecimiento más equitativo.


 


“Algunos principios básicos deben cambiar en la Argentina si se quiere alterar los ciclos que vive el país desde hace 30 años o más”, dijo Francois Bourguignon del Banco Mundial. “Aunque ciertas soluciones políticas temporarias a veces pueden menguar los conflictos por un tiempo, éstos emergen a la larga ante la ausencia de una inclusión institucional más amplia, socavando los incentivos para invertir”, concluyó.


 


¿Pero qué son esas declaraciones frente a la autocrítica del FMI? La respuesta la decretan en Balcarce 50 y así, la “futurología” del BM queda fuera del juego.


 


Mientras tanto, el dólar sigue su curso, los estudiantes festejaron sin incidentes el Día de la Primavera y como diría Crónica TV, el verano ya está cerca. Esos son los tiempos para los cuales, el pueblo, todavía tiene algún margen de acción. El “después” queda para otro momento…


 


Claro, “Una Argentina mejor, nosotros ya no la veremos“, con esa sentencia todo se justifica y la parálisis gana la calle. “Tanto capitalismo, tanto desarrollo pero hasta los  Estados Unidos, jaqueado por la naturaleza, tiene que pedir ayudar al mundo”– sostienen algunos. Y la excusa los deja serenos.


 


Tifones en la india, inundaciones en Japón, evacuaciones masivas, ciudades bajo el agua, nos hacen dar gracias porque la madre naturaleza, a nosotros, nos dotó de un clima de privilegio. “¡Viste que ni siquiera tuvimos invierno!”, le comentó a otra, una señora mayor frente a la vidriera de una casa de electrodomésticos donde la televisión dejaba ver imágenes del desastre que ocasionó el paso de los huracanes.


 


Esa es la lógica del ciudadano medio. Hay, claro, otros 15 millones que permanecen bajo la línea de pobreza pero esos datos no los brinda el servicio meteorológico. Esa franja de la sociedad está azotada por otras preocupaciones, viven de huracán en huracán sin que nadie los muestre en noticieros. Pero, en época electoral, el clima les cambia por necesidad y urgencia no de ellos sino del candidato de momento. Ni siquiera son novedad porque son inundados perpetuos…


 

En este relativismo en que vivimos los argentinos, pensar en un país distinto es complicado. Si de pronto, todo se reduce a foja cero y, en vez de Chiche o Cristina, pareciera que la elección se reduce a “Rita” o “Katrina“…, esas dos “heroínas” del progresismo argentino capaces de jaquear al maldito capitalismo.

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