EP / EDE.- La dictadura militar de Birmania mantendrá once días más recluida a la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, al aplazar la lectura del veredicto emitido por el tribunal que la juzga. La opositora permanece arrestada desde 2003 por diversos delitos. El último, haber permitido la entrada a su domicilio de un estadounidense. Por ello podría ser condenada a cinco años de prisión.
MUNDO / Aplazada la lectura del veredicto
El abogado de la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi, Nyan Win, anunció que su defendida deberá esperar hasta el 11 de agosto para conocer el veredicto del tribunal que la juzga. Explicó que “el juez ha aplazado el juicio hasta el 11 de agosto, pero no ha precisado las causas”.
Una fuente diplomática que ha asistido al proceso contra la disidente -vetado a los periodistas- explicó que el aplazamiento del veredicto se ha justificado por “la necesidad de interpretar algunos términos legales relativos a la Constitución de 1974“.
La defensa de Suu Kyi ha argumentado que la disidente birmana debe ser absuelta porque los cargos en su contra se basan en la Constitución de 1974, que ya no está en vigor. La acusación, en respuesta, afirma que los cargos siguen en pie porque aquella Constitución todavía estaba vigente en 2003, cuando comenzó el hasta ahora último periodo de arresto domiciliario de la opositora.
Tanto Nyan Win como Suu Kyi permanecieron con semblante alegre durante la corta sesión y tras escuchar la decisión del aplazamiento se limitaron a decir: “Lo típico”. Un especialista de Amnistía Internacional, Benjamin Zawacki, declaró que el aplazamiento fue orquestado por la dictatorial Junta Militar para que la decisión del tribunal parezca más justa e imparcial.
“Es muy sospechoso, puesto que la mayoría de los tribunales no se toman tanto tiempo”, afirmó y agregó que “sabemos que el veredicto está decidido hace mucho tiempo, esto es algo claramente político e ilegal”.
Suu Kyi, de 64 años, está siendo procesada por haber violado los términos del arresto domiciliario y, con ello, las leyes de seguridad del país. Concretamente, se le acusada de haber permitido que el estadounidense John Yettaw entrara en su vivienda de Rangún, donde cumple arresto domiciliario.
El estadounidense había conseguido eludir la seguridad y lanzarse al lago Inya, que comunica con la casa, donde permaneció dos días antes de ser detenido, el pasado mes de mayo. La premio Nobel asegura que cuando se enteró de que Yettaw estaba en su casa le pidió que se fuera, pero éste no quiso. La dirigente opositora podría ser condenada a cinco años de cárcel.
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