Política

SARS: La OMS ha obstruido la distribución de medicaciones eficaces

“Nada de lo que toca Naciones Unidas en nuestros días se convierte en oro. Ni siquiera en el caso de las agencias especializadas que teóricamente podrían hacer un buen trabajo.Cuando la epidemia de SARS estaba en pleno apogeo en todo el mundo, la OMS la colocó en la primera línea de los esfuerzos pero fracasó”.

Políticas Públicas

Para la OMS, la política era más
importante que la salud. Un nombre mejor para la OMS sería Organización Mundial
de Perjuicio.


 


Taipei no es miembro de la OMS
debido a que la mayoría de las naciones, incluyendo Estados Unidos, la
consideran formalmente parte de China. Y China tenía objeciones a que algún
equipo de la OMS viajara a Taiwán. La autoridad territorial del gobierno chino
prometió cuidar de los residentes de todo el brazo del Pacífico entre Taiwán y
China — mientras mentía a su propio pueblo acerca del alcance de la epidemia de
SARS en casa. Taiwán evitó un estallido desastroso, pero no gracias a la OMS o a
Beijing.


 


Desafortunadamente, como la mayor
parte de las agencias de la ONU, las actividades de la OMS llevan secuestradas
desde hace tiempo por una agenda enormemente política. Por ejemplo, a comienzos
de este año, la organización afirmó que un tercio de las muertes infantiles en
Europa se debía a causas medioambientales.


 


Es una afirmación absurda. Los
analistas europeos Jaap Hanekamp y Julian Morris observan: “pocas de estas
muertes estaban causadas en realidad por problemas asociados al ´entorno´ en
general. De 100.000 muertes totales, 75.000 se debieron a accidentes — por
ejemplo ahogamientos, incendios, caídas y otros peligros de la infancia. De las
25.000 muertes restantes, casi todas procedentes de países como Turquía o Rusia,
estuvieron causadas en su mayoría por una combinación de agua no potable,
salubridad deficiente, malaria y polución interior”.


 


Pero los hechos no detuvieron a la
OMS. Estaba particularmente molesta por la presunta amenaza del calentamiento
global, que, afirmaba, redundaría en muertes “más extendidas y graves” a causa
de diarreas, inundaciones, malaria y problemas nutricionales. Pero aún así,
Hanekamp y Morris observan ácidamente, “No se ofreció prueba científica alguna
que apoyara estas afirmaciones — tal vez porque no existe ninguna”.


 


No obstante, la Organización
Mundial de la Salud está impulsando su presunto Plan de Acción de la Salud y el
Entorno de la Infancia para Europa, que, naturalmente, defiende más regulaciones
para la tecnología, como los combustibles fósiles, los pesticidas y los
plásticos. El resultado nos hará a todos más pobres, siendo aún así la riqueza
el determinante más importante de la salud. Las sociedades más ricas son mejor
capaces de cuidar de aquellos que son más vulnerables a la
enfermedad.


 


Por ejemplo, el pesticida DDT es
uno de los mecanismos más eficaces para matar a los mosquitos que propagan la
malaria. La energía más barata reduce el coste de producir comida. Importantes
dispositivos médicos están hechos de plástico. Bajo el aspecto de promover el
“principio de cautela”, la OMS ignora los problemas que hoy matan a millones, al
tiempo que vaticina los peores escenarios para el futuro, que es improbable que
ocurran. Proporcionar agua potable y mejorar la higiene simplemente harían más
por ayudar a los países del tercer mundo de lo que hacen las enormemente
publicitadas iniciativas de la OMS.


 


La OMS ha organizado el programa
“Invertir la malaria”, junto con UNICEF, el Banco Mundial y la Agencia de
Desarrollo Internacional norteamericana. Al contrario que el calentamiento
global, la malaria mata realmente. Pero aún así, la OMS lleva empleando los
escasos recursos en dos medicaciones que se ha descubierto que ya no son
eficaces. Hay disponibles otras opciones, pero hasta la fecha, la burocracia de
la OMS no se ha molestado en ajustarse.


 


Además, se quejan Robert Bate y
Richard Tren, analistas sanitarios británico y sudafricano respectivamente, “los
socios de Invertir la malaria son reticentes a financiar intervenciones que
funcionan, pero que molestan a los ecologistas, como la fumigación controlada de
insecticida”. Aunque el uso en fumigación extendida del DDT sí tuvo durante años
consecuencias medioambientales adversas, las naciones pobres de todo África y el
sur de Asia están literalmente mendigando asistencia para llevar a cabo
fumigaciones controladas.


 


Es difícil saber si murió alguien
a causa de que la OMS eligió la verborrea de Beijing en lugar de cooperar con el
avanzado sistema sanitario de Taipei. Hasta la fecha, el “Plan de Acción
Infantil” de la OMS no ha tenido ningún efecto sobre la enfermedad, porque no se
ha incrementado. No financiar medidas anti-malaria eficaces sí que mata.
Igualmente importante, los fallos de la organización que implican el tratamiento
del SIDA han perjudicado a cifras de pobres sin evaluar en los países
pobres.


 


La epidemia de VIH / SIDA ha
barrido África, infectando a decenas de millones de personas. Las cifras
abruman, llevando a una sensación de indefensión. Sólo hay un motivo por el que
mucha más gente no ha muerto: los increíbles avances farmacéuticos de las dos
últimas décadas. Pero la OMS ha obstruido la distribución de medicaciones
eficaces.


 


Tratar el SIDA es una de las
principales responsabilidades de la organización. Se supone que su iniciativa “3
por 5” habrá tratado a 3 millones de personas hacia el final del 2005. Pero sin
embargo, el año pasado, la OMS fue obligada a reemplazar de su lista de
medicinas precalificadas varias medicaciones patentadas del SIDA por varios
genéricos extranjeros fabricados por las firmas hindúes Cipla y Ranbaxy.


 


Mientras millones sufren y mueren
de VIH / SIDA, los activistas políticos de todo el mundo han atacado a las
farmacéuticas. Pero sin las compañías farmacéuticas que conducen la
investigación, viviríamos en mundo anterior a 1987, donde no había tratamiento
para el SIDA y el diagnóstico era una sentencia de muerte. En lugar de estar
dispuesta a pagar el precio de las nuevas medicaciones innovadoras, la OMS ha
promovido las versiones anteriores. Ideología por encima de eficacia, dice la
organización una vez más.


Se sabe que los genéricos no
podían certificarse como biológicamente equivalentes o seguros. Así, pusieron en
peligro a la gente que los tomaba. Las medicaciones inadecuadas también
incrementan el riesgo de que el virus del SIDA mute en cepas resistentes a todas
las medicaciones. Además, desviar los dólares del tratamiento a medicaciones
inferiores redujo el incentivo financiero de las compañías farmacéuticas,
destinado a desarrollar productos más novedosos y mejores.


 


Es un historial decepcionante, de
“Malas decisiones, ultimátums perdidos y placebos de medicaciones de SIDA”,
denuncia Waldemar Ingdahl, director de Eudoxa, una institución sueca: “Los
africanos pobres no deberían ser tratados con medicinas peores”.


 


La OMS precisa una reforma
exhaustiva. El director general, Lee Jong-wook, elegido hace menos de un año,
necesita garantizar el control sobre una organización que ha salido
rematadamente mal. Lo que es más importante, tiene que elegir entre salud y
política.


 


El mundo afronta enormes retos
sanitarios. Es hora de que la OMS esté a la altura de su promesa, promoviendo la
salud en lugar del perjuicio.


 


Doug Bandow es ex asistente
especial del Presidente Ronald Reagan, es autor y editor de varios libros,
incluyendo La política de la envidia: el estatismo como
teología.

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