Desgraciadamente, como la mayoría de agencias de las Naciones Unidas, las actividades de la OMS han estado sujetas a una agenda altamente politizada. Por ejemplo, meses atrás la OMS afirmó que un tercio de las muertes infantiles en Europa fueron resultado de causas ambientales. Eso es una afirmación ridícula.
Doug Bandow
Cuando la epidemia del SARS estaba rondando el globo, la Organización Mundial
de la Salud (OMS) daba a entender que estaba liderando esfuerzos para tratar ese
mal. Pero la OMS estaba reacia a enviar a personal a Taiwán, que fue afectado
severamente debido a sus extensos nexos con China.
Para la OMS, la política era más importante que la salud.
Taipei no es miembro de la OMS debido a que la mayoría de naciones,
incluyendo los Estados Unidos, oficialmente la consideran como parte de China. Y
China objetó el viaje de cualquier equipo de la OMS a Taiwán. Sin la ayuda de la
OMS o Pekín, Taiwán evitó una epidemia desastrosa.
Desgraciadamente, como la mayoría de agencias de las Naciones Unidas, las
actividades de la OMS han estado sujetas a una agenda altamente politizada. Por
ejemplo, meses atrás la OMS afirmó que un tercio de las muertes infantiles en
Europa fueron resultado de causas ambientales. Eso es una afirmación ridícula.
Los analistas europeos Jaap Hanekamp y Julian Morris indicaron: “pocas de
estas muertes eran causadas realmente por problemas generalmente asociados con
´el ambiente´. De un total de 100,000 muertes, 75,000 fueron causadas por
accidentes”. Las restantes, la mayoría de ellas en países más pobres como Rusia
y Turquía, fueron resultados principalmente de problemas como la malaria,
higiene deficiente y agua sucia.
Pero los hechos no detuvieron a la OMS. La organización estuvo especialmente
molesta por la presunta amenaza del calentamiento global, el cual, según la OMS,
resultaría en muertes “más severas y generalizadas.” No obstante, Hanekamp y
Morris astutamente observaron: “No fue ofrecida ninguna evidencia científica
para apoyar esas afirmaciones—talvez porque no existe alguna”.
A pesar de todo, la OMS sigue avanzando con su Plan de Acción de Salud
Ambiental Infantil para Europa (CEHAPE por sus siglas en inglés) el cual impone
más regulaciones sobre tecnologías como combustibles fósiles, pesticidas y
plásticos. El resultado nos haría a todos más pobres, a pesar de que las
sociedades más prosperas están en mejor capacidad de prevenir y tratar
enfermedades.
Por ejemplo, el pesticida DDT es uno de los más efectivos medios para matar
mosquitos, los cuales transmiten la malaria. Debido a regulaciones
internacionales de protección ambiental, la OMS es incapaz de proveerles a los
países más necesitados de esta solución. Más preocupante aún es que muchos
aparatos médicos importantes son hechos de plástico, el cual se convertirá en
una comodidad más cara bajo las regulaciones del CEHAPE.
La OMS está ignorando problemas que hoy en día están matando millones,
mientras se preocupan por los peores escenarios posibles para el futuro, los
cuales son improbables que ocurran. Solo el proveer de agua limpia y el mejorar
la higiene haría más para ayudar a la gente del tercer mundo que lo que haría la
mayoría de las altamente publicitadas iniciativas de la OMS.
La organización ha desarrollado el programa Roll Back Malaria junto
con la UNICEF, el Banco Mundial y el USAID. A diferencia del calentamiento
global, la malaria sí mata. A pesar de eso, la OMS ha estado distribuyendo dos
medicinas que ya no son efectivas en África.
Además, Robert Bate y Richard Tren, analistas de Inglaterra y Sudáfrica
especializados en salud, expresan su inconformidad así: “los socios del programa
Roll Back Malaria no tienen la voluntad de financiar intervenciones que
funcionan pero que molestan a los ambientalistas, tales como las fumigaciones de
insecticidas en las casas”. Era la fumigación generalizada con DDT en
exteriores, años atrás, que tuvo consecuencias adversas en el medio ambiente;
naciones pobres a lo largo y ancho de África y el sur de Asia imploran por
asistencia para realizar cuidadosamente fumigaciones focalizadas dentro de las
casas.
Es difícil de saber si alguien murió porque la OMS agachó la cabeza ante
Pekín en lugar de cooperar con Taipei. No financiar medidas efectivas contra la
malaria si mata a la gente.
Igualmente importante, los tropiezos de la OMS con relación a los
tratamientos contra el Sida han afectado a un sinnúmero de gente pobre en países
pobres. Es más, la OMS ha bloqueado la distribución de medicinas efectivas.
Tratar el Sida es una de las principales responsabilidades de la OMS. No
obstante, el año pasado la OMS fue forzada a remover copias extranjeras de
drogas patentadas contra el Sida, fabricadas por las empresas indias Cipla y
Ranbaxy, de su lista de medicinas pre-aprobadas. En noviembre, Ranbaxy retiró
los siete restantes antivirales del programa de la OMS.
Al mismo tiempo que millones han sufrido y muerto por el VIH/Sida, activistas
alrededor del mundo han atacado a los fabricantes de las medicinas. Sin embargo,
sin las investigaciones conducidas por las compañías farmacéuticas, todavía
viviríamos en el mundo pre-1987, cuando no había tratamiento para el Sida y el
diagnóstico era una sentencia de muerte. En lugar de pagar por nuevas drogas
innovadoras y tratar con las compañías farmacéuticas, la OMS ha promovido copias
extranjeras y ha tratado con fabricantes que no aportan al desarrollo de nuevas
e innovadoras medicinas. Al final, las copias extranjeras no pudieron ser
certificadas como biológicamente equivalentes o seguras.
De tal manera, la OMS ha puesto en peligro a la misma gente que se suponía
debía ayudar. Las deficientes drogas son un riesgo al impulsar al virus del Sida
a mutarse en cepas resistentes a todas las medicinas.
Además, desviar dólares para los tratamientos hacia fármacos inferiores
reduce el incentivo financiero para las compañías médicas a desarrollar
productos mejores y más nuevos.
Waldemar Ingdahl, director del centro sueco de análisis de políticas públicas
Eudoxa, se lamenta que es un historial escalofriante, uno de “malas decisiones,
plazos incumplidos y drogas fraudulentas contra el Sida. Los africanos y los
pobres no deberían de ser tratados con malas medicinas”.
La OMS se ha ido por un mal camino. El Director General Lee Jong-wook,
nombrado menos de un año atrás, debe de priorizar la buena salud antes que la
mala política. Solo entonces, la OMS hará honor a su potencial de promover salud
en vez de hacer daño.
Doug Bandow es Académico Titular del Cato Institute.