Puesto que Sharon ha llamado a su plan “de desconexión”, descubrimos una imponente ausencia de conexión entre los legisladores israelíes, con la cuestión de en qué se convertirá Gaza después de que Israel se retire.
Caroline Glick
Con la derrota en la Knesset esta semana de la propuesta de referéndum acerca de
la desconexión planeada por el Primer Ministro Ariel Sharon de las fuerzas
israelíes y la expulsión de las comunidades judías de Gaza y el norte de
Samaria, el último obstáculo parlamentario al establecimiento de un estado
palestino de facto con fronteras provisionales fue superado.
Aunque la
atención en Israel se ha centrado obsesivamente en nuestro debate interno acerca
de la legitimidad y moralidad del plan de Sharon, la verdadera noticia está
teniendo lugar en el bando palestino del relato. En el momento en el que Israel
salga, dejará un vacío que será llenado rápidamente, y mientras Israel se debate
consigo mismo, los palestinos establecerán hoy los cimientos del estado
palestino que surgirá en agosto.
Puesto que Sharon ha llamado a su plan
“de desconexión”, descubrimos una imponente ausencia de conexión entre los
legisladores israelíes, con la cuestión de en qué se convertirá Gaza después de
que Israel se retire. Tal no es el caso en Washington, donde el Presidente
norteamericano George W. Bush y sus principales consejeros ya están impulsando
planes para reiniciar las negociaciones de paz con el líder palestino
“reformado, democrático, que lucha contra el terrorismo” Mahmoud Abbás y sus
“servicios de seguridad palestinos reformados”, y su burocracia “reformada y
transparente”.
Después de que Yasser Arafat rechazara las ofertas
israelíes y norteamericanas de paz en el 2000 y se iniciara la guerra palestina
contra Israel, la opinión pública empleó buena parte de los cuatro años
debatiendo insensatamente si Arafat estaba detrás de la guerra o si era
simplemente demasiado débil para hacer algo con el fin de detenerla. El debate
era tan absurdo como contraproductivo. Era absurdo porque la respuesta era
irrelevante en gran medida. Si Arafat estaba detrás de la guerra de terror,
entonces él era ilegítimo, y si era demasiado débil para evitar que se
emprendiera, entonces carecía de valor. El debate era contraproductivo porque
evitaba que los implicados aceptaran el hecho de que la AP era una entidad
terrorista, y que Israel tenía que hacer lo que fuera necesario para proteger a
sus ciudadanos de la masacre.
Hoy, el reemplazo de Arafat, Mahmoud
Abbás, ha sido aceptado como líder legítimo por parte de Occidente. Ha sido
invitado a visitar a Bush a la Casa Blanca. Para reforzar a Abbás, Estados
Unidos está transfiriendo cientos de millones de dólares a los palestinos, al
tiempo que presiona a Israel para que transfiera la autoridad [en materia] de
seguridad de ciudades de Judea y Samaria a las milicias de la AP y libere a
terroristas de las cárceles israelíes.
Por su parte, Israel ha dejado de
perseguir a terroristas fugitivos y ha permitido que las fuerzas palestinas se
desplieguen en Gaza, Jericó y Tulkarem. Ha liberado a cientos de terroristas de
la cárcel – dos de los cuales volvieron a ser arrestados la noche del domingo
por montar misiles Kassam en Jenín – y se está preparando para liberar a varios
cientos más a corto plazo. El gobierno está tan preocupado por la financiación
de la AP que recientemente, el Fiscal General Menahem Mazuz interfirió en las
investigaciones de la justicia referentes a las demandas contra la AP por parte
de víctimas israelíes del terrorismo. Mazuz solicitó a los jueces que no
impusieran un embargo preventivo sobre los ingresos fiscales que Israel colecta
para la AP que están pendientes de juicio, prometiendo que el gobierno
garantizaría cualquier concesión que los tribunales hagan a las víctimas.
Pero los sucesos dentro de la AP esta semana indican que tanto Israel
como Estados Unidos se han equivocado horriblemente es su decisión de aceptar a
Abbás. Como en el caso de Arafat, para muchos no está claro si Abbás quiere o
no, o si es capaz de poner orden entre los terroristas, y es igualmente oscuro
si la cuestión se queda allí. Al mismo tiempo, en contraste con Arafat, a causa
de que hayan puesto tanto interés en la legitimidad de Abbás, tanto la
administración Bush como el gobierno israelí son claramente reacios a mencionar
que existe un problema serio con lo que lleva sucediendo en la AP desde que
asumiera el poder. Su aversión es incrementada en el contexto de la propuesta de
Sharon de expulsión de Gaza y norte de Samaria y el establecimiento efectivo de
un estado palestino con fronteras provisionales al principio.
Esta
semana supimos que en el frente militar, los palestinos se están preparando para
la expulsión israelí de dos modos importantes. Primero, están adquiriendo
sistemas de armamento – como el misil antiaéreo SA-7 Strella – que constituyen
un salto importante en su capacidad bélica contra Israel. En segundo lugar,
están organizando sus fuerzas militar-terroristas de modo que estén preparadas
para la siguiente ronda de guerra de terror contra Israel. La oferta de Abbás a
los grupos de terror palestino fuera del paraguas de la AP hace dos semanas de
mudar sus cuarteles generales de Damasco a Gaza tras la expulsión de Israel del
área muestra que en su modo de pensar estratégico, el territorio, una vez
vaciado de presencia israelí, será transformado en un centro del terror global.
El martes, el jefe de la inteligencia militar, Aharon Ze´evi Farkash,
testificó ante el Comité de Defensa y Asuntos Exteriores de la Knesset que los
palestinos trabajan hoy para transferir a los terroristas los conocimientos
técnicos del terror desde Gaza a Judea y Samaria. La estrategia palestina es
sostenida por la creencia de que Israel se ausenta de Gaza como resultado del
terror palestino; una vez que toda presencia israelí haya pasado a la historia,
el principal esfuerzo bélico pasará a ser Judea y Samaria, donde el terror de
nuevo forzará una retirada israelí. Un ejemplo de cómo es implementada esta
estrategia quedó expuesto durante el registro del ejército la noche del domingo
en Jenín. A uno de los terroristas arrestados se le había permitido volver a
Judea y Samaria después de que Israel le hubiera transferido a Gaza como
resultado de su implicación previa en el terror. Se hizo con su conocimiento
acerca del montaje de misiles en Gaza y lo llevó con él de vuelta a
Jenín.
A nivel político, esta semana vimos que Abbás está llevando una
reforma radical de las instituciones palestinas. Sin embargo, su programa de
reformas no guarda parecido ninguno con las reformas exigidas por el Presidente
norteamericano George W. Bush. En lugar de expulsar a los terroristas de Fatah
de la burocracia de la AP y negar legitimidad a las organizaciones del terror
mientras las destruye, Abbás ha decidido darles autoridad, financiación y
legitimarlas.
Esta semana se anunció que Hamas y la Jihad Islámica habían
alcanzado un acuerdo con Abbás para que estos grupos del terror jihadista se
conviertan oficialmente en parte de la OLP. Según el Dr. Michael Widlanski, que
monitoriza los medios de la AP, los representantes de Hamas y la Jihad Islámica
afirman que su decisión de unirse a la OLP se basa en el plan de la OLP para la
destrucción de Israel y el reemplazo de éste por un estado árabe. El plan, que
fue adoptado por primera vez por la OLP en 1974, pide que los palestinos
utilicen cualquier territorio que Israel transfiera a la OLP como plataforma
para la siguiente ronda de una guerra cuyo único objetivo es la destrucción
total de Israel.
A cambio de este acuerdo de unirse a la OLP, se informa
que Abbás acordó que Hamas recibiría el 40% de la directiva de todas las
instituciones de la OLP. También aceptó que Hamas y la Jihad Islámica
conservaran sus arsenales de armamento del terror. Hay motivos para creer que la
principal razón por la que Abbás abraza a las organizaciones terroristas –
concediéndoles acceso a las extensas finanzas de la OLP, la legitimidad
internacional y el poder – es que es débil. Los altercados de terroristas de
Fatah contra Abbás en Ramala y su anémica respuesta a ellos el miércoles, junto
con los ataques de un tumulto armado contra la base de seguridad de la AP en
Tulkarem el jueves, son indicativos de una idea entre los terroristas de que
Abbás es débil y puede ser intimidado.
Y aún con todo, el hecho de que
Abbás esté respondiendo a su debilidad dando carta blanca a los terroristas en
la AP pone en duda la motivación entera de las actuales políticas israelíes y
norteamericanas hacía Abbás y la AP. No hay duda de que a menos que Abbás cambie
completamente sus políticas, al cálido y cruel verano de Israel de judío contra
judío le seguirá un otoño amargo y frío marcado por el retorno de la guerra del
terror.
Para Estados Unidos, el hecho de que Abbás haya incorporado
formalmente hoy a Hamas y la Jihad Islámica – grupos que, al igual que las
Brigadas de los Mártires de Aksa de Fatah, aparecen en la lista de
organizaciones terroristas del Departamento de Estado – a la OLP representa un
problema menos violento pero aún apremiante. Se permite que la OLP opere en una
oficina en Washington, D.C., porque cada seis meses, el presidente envía una
carta al Congreso afirmando que la OLP no está implicada en actividades
terroristas. Hasta la fecha, Bush ha quitado lustre a la implicación de las
Brigadas de los Mártires de Aksa de Fatah con la AP, como el propio Arafat en
persona intentó esconder que eran parte integral del aparato de la AP.
¿Cómo será capaz el presidente de continuar ignorando la permeabilidad
del terror en la OLP ahora que Hamas y la Jihad Islámica son miembros de la
organización abierta y oficialmente?. ¿Cómo será capaz el presidente de reunirse
con Abbás o hacer que sus representantes se reúnan con funcionarios de la AP,
cuando la propia AP, después de las elecciones legislativas de julio, estará
completamente ocupada por terroristas de Hamas y la Jihad Islámica (a los que se
unen terroristas de las Brigadas de los Mártires de Fatah-Aksa) haciéndose pasar
por legisladores y burócratas?.
La UE evadió recientemente la dificultad
de justificar su financiación del terrorismo palestino escondiendo su cabeza en
la arena. En un informe de la OLAF, la oficina antifraude de la UE, referente a
las alegaciones de que la AP utilizó la ayuda de la UE para financiar el terror,
se llega a la siguiente conclusión destacada: “Algunas de las prácticas [de la
AP] del pasado – tales como el pago de sueldos a personas condenadas, la ayuda
financiera dada a familias de ´mártires´, así como las contribuciones a Fatah
por parte del personal de la AP, son susceptibles de ser malinterpretadas, y así
llevar a alegaciones de que la AP apoya el terrorismo”.
Mientras que
esta clase de lenguaje hipócrita puede pasar en Bruselas, será mucho más difícil
de justificar ante el Congreso de Estados Unidos. La cuestión es, al margen de
los preparativos públicos por parte de Abbás para la siguiente ronda de jihad, y
su incorporación de Hamas y la Jihad Islámica a la OLP, qué tiene que ocurrir
para que Washington le abandone y acepte que el surgimiento del estado palestino
es parte del problema, no de la solución?.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR