El viento de la opinión pública sopla con fuerza contra el ingreso de Turquía a la Unión Europea. La principal fuerza política que se opone es el centroderecha francés, que se mantiene firme en su rechazo a la integración de Turquía en la Unión Europea, a quien se le reclama que reconozca a Chipre como Estado.
El centroderecha francés sin excepción está en contra de la entrada de Ankara
Seis de cada diez franceses están en contra de que Turquía sea miembro de la Unión Europea (UE), según un sondeo, a sólo cinco días de que comiencen las negociaciones de los Veinticinco con Ankara de cara a una posible adhesión.
Sólo el 35 por ciento de los ciudadanos galos se muestra favorable a que Turquía sea miembro de pleno derecho de la UE. A pesar de la clara mayoría de los detractores de que el país otomano ingrese en el club de Bruselas, éstos han descendido del 67 por ciento registrado en noviembre de 2004 hasta el 60 por ciento actual.
Todo el centroderecha francés sin excepción está en contra de la entrada de Ankara en los Veinticinco, incluida la gubernamental UMP. Sin embargo, el presidente Jacques Chirac, de este mismo partido, es el principal defensor de la entrada de los turcos, aun en contra de la voluntad mayoritaria en su país.
Si algún día concluyen positivamente las negociaciones con Turquía, Francia condicionará su entrada a un referéndum interno. Una ley aprobada por Chirac, tras ser presionado por su campo político, obligará a consultar a los franceses cualquier nueva adhesión a la UE.
Entre un 70 y un 84 por ciento de los simpatizantes del centroderecha son contrarios a la adhesión de Ankara, mientras la izquierda está más dividida, y uno y otro bando se reparten en torno al 50 por ciento de las opiniones.
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