Más concretamente, Steyn aconseja a Obama que, mediante una orden ejecutiva, conceda a Meriam Yahia Ibrahim Ishag la ciudadanía americana. Luego, que llame al presidente de Sudán y le exija la inmediata liberación de Ishag, de su hijo de 20 meses y de su bebé recién nacida de la prisión de Jartum Norte, Sudán.
“El presidente podría descolgar el teléfono, [llamar] a la Oficina de Ciudadanía y a los Servicios de Inmigración y ordenarles que concedan la ciudadanía americana a la esposa de Daniel Wani”, comenta Steyn.
Ishag, que se casó con Wani en 2011 y está a la espera de una visa para poder viajar a Estados Unidos, se enfrenta a la ejecución por no querer abandonar su fe cristiana.
Steyn, que indica que su casa de Nuevo Hampshire está a dos horas en auto de la residencia de Wani en Manchester, explica que esta maniobra sería decisiva y tendría mucho más sentido que la propuesta del presidente para una amnistía a los inmigrantes ilegales:
En este momento, la totalidad de la clase política está obsesionada con hallar un modo de recompensar a decenas de millones de americanos indocumentados que entraron ilegalmente en Estados Unidos y decidieron quedarse. El matrimonio Wani siguió las normas [de inmigración], unas normas aletargadas, caprichosas, incomprensibles y que no funcionan. Y debido a que acordaron someterse al sistema, la esposa de un ciudadano americano morirá en Jartum esperando un visado que nunca llegará…
La burocracia de Estados Unidos le ha fallado a Daniel Wani, lamentablemente. Washington debería dar la ciudadanía americana a Meriam Ibrahim [Ishag]. El embajador en Jartum debería luego exigir tener acceso a la familia. Y el gobierno de Estados Unidos debería dejar claro a sus homólogos sudaneses que espera que toda la familia esté en un avión fuera de allí en 48 horas.
Wani huyó a Estados Unidos desde Sudán en 1998 y se convirtió en ciudadano americano en 2005, según informan los medios de comunicación.
Encarcelada desde febrero, Ishag fue condenada por adulterio por casarse con Wani, también cristiano, y de apostasía por no renunciar a su fe cristiana. Ahora aguarda su ejecución según la ley islámica por esa segunda condena.
Si Obama no actúa, añade Steyn, el Congreso podría hacerlo, aunque más lentamente, para conceder a Ishag la ciudadanía americana.
Publicado en Libertad.org