Un juez de Miami (Florida) aplazó para dentro de dos semanas el inicio del juicio por el que el Gobierno de Estados Unidos ha pedido al banco suizo UBS que revele la identidad de decenas de miles de clientes de la entidad de nacionalidad estadounidense que están acusados de fraude tributario.
Washington quiere que UBS levante el secreto bancario para poder conocer las identidades de unos 52.000 clientes estadounidenses que al parecer habrían utilizado sus cuentas en esa entidad para defraudar a Hacienda.
El aplazamiento aprobado por el juez federal de Miami, hasta el próximo 3 de agosto, permitirá dar tiempo a las autoridades y al banco suizo para llegar a un acuerdo extrajudicial, según informa el diario The Wall Street Journal.
A comienzos de año el banco aceptó revelar los nombres de 250 clientes, pero cualquier acuerdo para dar a conocer nuevos nombres podría terminar con una demanda en los tribunales suizos, y por eso se está negociando entre el Gobierno de Berna, el banco y el Departamento de Justicia.
El Gobierno suizo, haciendo gala de su férrea defensa del secreto bancario, ha prohibido expresamente a UBS revelar los nombres de sus clientes estadounidenses, lo cual ha provocado el malestar de las autoridades estadounidenses.
UBS aceptó en febrero pagar una multa de 780 millones de dólares e informar sobre más de 200 cuentas de clientes a los que se acusaba de fraude fiscal. No obstante, paralelamente la Agencia Tributaria (IRS) presentó una demanda civil para obligar a desvelar el nombre de 52.000 clientes. La semana pasada el Ministerio de Justicia suizo afirmó que su país adoptará todas las medidas que sean necesarias para impedir que UBS revele a las autoridades de Estados Unidos los datos de los clientes sospechosos de haber evadido impuestos.
Un mal año para UBS
El asunto es especialmente sensible para UBS, que acaba de sufrir un año desastroso. El banco perdió en 2008 unos 20.900 millones de francos suizos (19.100 millones de dólares), tras haberse aventurado en el mercado de productos financieros de riesgo.
La exposición del banco a los créditos inmobiliarios de riesgo ´subprime´, a la que se añaden ahora los problemas judiciales en Estados Unidos, han dañado además la imagen de la institución.
La mejor ilustración de ello es que las retiradas de capitales se elevaron en el primer trimestre del año a 14.900 millones de francos suizos (13.600 millones de dólares), tras unas voluminosas retiradas de 85.800 millones de francos (78.700 millones de dólares) en el último trimestre de 2008.