Política

Temores infundados sobre lo que nos rodea

“La mayoría de los químicos existentes le confieren beneficios significativos a los seres humanos—por ejemplo al reducir el costo de los alimentos o incrementar su duración. Algunos químicos incluso han tenido beneficios ambientales comprobados—por ejemplo, los químicos que aumentan la productividad significan que más alimentos pueden ser cultivados en menos tierra, lo cual reduce la presión sobre los bosques.”

Seguridad

“La exposición de los
seres humanos a químicos sintéticos y naturales genera cáncer”. “Los productos
del mundo industrializado moderno representan amenazas para el ambiente y la
salud humana”. Muchas personas dan por un hecho estos temores que son
diseminados por grupos ambien
talistas y que luego sirven de base
para políticas públicas alrededor del mundo. Sin embargo, la ciencia nos indica
que el mundo es un lugar mucho más seguro de lo que algunos grupos u
organizaciones nos quieren hacer creer.


La mayoría de los
químicos existentes le confieren beneficios significativos a los seres
humanos—por ejemplo al reducir el costo de los alimentos o incrementar su
duración. Algunos químicos incluso han tenido beneficios
ambien
tales comprobados—por ejemplo, los
químicos que aumentan la productividad significan que más alimentos pueden ser
cultivados en menos tierra, lo cual reduce la presión sobre los bosques.
Mientras tanto, los químicos que sirven para la erradicación de hierbas reducen
la erosión del suelo cuando la tierra es arada.


A pesar de estos
beneficios observables, ha habido un fuerte movimiento a favor de la regulación
de químicos utilizados en la agricultura y los alimentos. Los temores aumentaron
en la década de los cincuenta cuando las pruebas empezaron a demostrar que,
dados en concentraciones suficientes, muchos de los químicos utilizados en la
agricultura y los alimentos causaban cáncer en roedores.


No obstante, con el
tiempo se hizo claro que una gran proporción de todos los químicos, sintéticos y
naturales, son carcinógenos. Lo importante es que no todas las sustancias que
son carcinógenas en altas dosis lo son también en pequeñas dosis. La dosis hace
al veneno: El cuerpo es capaz de lidiar con ciertas cantidades de ciertos tipos
de carcinógenos, a través de varios procesos. De
tal forma que restringir el uso de
químicos simplemente sobre las bases de que son carcinógenos en roedores no
tiene sentido.


Las consecuencias más
amplias del ataque anti-científico contra el uso de químicos sintéticos en los
alimentos y la agricultura son inquietantes. ¿Qué sucedería si los agricultores
en Latinoamérica fueran disuadidos o, peor aún, obligados a abandonar estas
tecnologías con el fin de garantizarse que lo que producen será aceptable para
los consumidores de los países ricos? La producción caería y experimentarían
mayor incertidumbre (una de las grandes ventajas de los químicos sintéticos es
que permiten niveles de producción mucho más estables), lo cual significaría
menos comida en sus propios platos así como menores
ingresos.


Los países
latinoamericanos están bajo el riesgo de caer en la “quimiofobia” que se
encuentra tan arraigada en Europa y Estados Unidos. Es así como políticas
públicas tendientes a reducir el riesgo de los químicos son elaboradas en base a
temores infundados por parte del público. Las consecuencias pueden ser
mor
tales. A inicios de la década de los
noventa las autoridades peruanas siguieron el consejo de organismos extranjeros
y redujeron la cantidad de cloro en el agua. Según estos organismos, el cloro
causa cáncer, y existía un riesgo de que buena parte de la población se viera en
riesgo.


El resultado de dicha
acción no pudo ser más desastroso: En enero de 1991 se declaró una epidemia de
cólera en ese país que le costó la vida a cerca de 20.000 personas en cinco años
y afectó a otras 310.000. La epidemia se propagó por 14 países del continente
americano hasta llegar a convertirse en la séptima pandemia más
le
tal del siglo
XX.


Las campañas contra los
químicos y otras tecnologías en realidad desvían la atención de temas
ambien
tales más importantes, como lo es la
lucha contra la pobreza. Indira Ghandi una vez dijo que “la pobreza es el peor
contaminante”. La realidad latinoamericana así nos lo demuestra.


Juan Carlos
Hidalgo
es ex
editor de elcato.org y coeditor del libro Salud y Medio Ambiente: Mitos y
Realidades
(International Policy Network, 2005).

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