Mientras que ha estado acaparando todos los titulares, Somalia no es la única zona de África que ha sido testigo de un reciente incremento en las actividades terroristas vinculadas a grupos de al Qaeda. Los jihadistas también han estado haciendo avances en el Magreb.
Olivier Guitta
Mientras que ha estado acaparando todos los titulares, Somalia no es la única zona de África que ha sido testigo de un reciente incremento en las actividades terroristas vinculadas a grupos de al Qaeda. Los jihadistas también han estado haciendo avances en el Magreb — la zona del norte de África compuesta por Marruecos, Argelia y Túnez. Mientras que Argelia, y más recientemente Marruecos, han sido identificados con precisión como hervideros del terrorismo, Túnez había estado relativamente en calma un tiempo. Pero el 23 de diciembre del 2006 y de nuevo el 13 de enero del 2007, terroristas salafistas armados con lanzagranadas hicieron frente a la policía, el ejército y el servicio secreto tunecino en batallas que vieron a 12 terroristas y dos funcionarios de seguridad, según el relato oficial, o al menos 60 muertos según el rotativo francés Le Parisien. Y así Túnez ha despertado a la oscura realidad nueva: Al Qaeda se está infiltrando en el tradicionalmente tranquilo y seguro enclave europeo de vacaciones.
El incremento de la actividad no salió por completo de la nada. Nada menos que en enero del 2006, una organización cogida por los pelos autoproclamada “Al Qaeda en el Magreb” tomaba forma, constituía coalición con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino y el GICM marroquí (responsables de los atentados de Casablanca y Madrid del 2003 y 2004 respectivamente) y otros elementos tunecinos.
Aún así, es interesante notar que reconocer la naturaleza terrorista de los incidentes — que esto no era un grupo de “traficantes de drogas” o “peligrosos criminales” después, como sugerían las informaciones iniciales, sino “terroristas salafistas” que pretendían atentar contra embajadas y dignatarios extranjeros — a Túnez y sus medios controlados por el gobierno les llevó dieciocho días.
A fecha del 2002, tras el ataque del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate contra la sinagoga de Djerba, las autoridades tunecinas rebajaban la gravedad de los atentados con el fin de manifestar su control de la situación y evitar cualquier golpe mortal a los ingresos vinculados al turismo. En la práctica, en los incidentes recientes, los tunecinos divulgaron tan sólo parte de los hechos después de que los medios franceses informasen de la implicación de elementos de al Qaeda y la circulación posterior de un comunicado reivindicando la autoría por parte de un grupo llamado “Juventud de Unificación y Jihad en Túnez”. Según el diario Le Soir D´Algerie, las autoridades tunecinas decidieron hace unos días prohibir el acceso al país a todos los varones argelinos menores de 30 años en un esfuerzo por evitar futuros ataques por parte del grupo radicado en Argelia.
El Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, que oficialmente se fusionó con al Qaeda a lo largo del verano — destacado esto por Aymán Al Zawahiri en el vídeo de Al Qaeda del 11 de septiembre del 2006 — y que cambió su nombre hace unas semanas por el de Al Qaeda en el Magreb Islámico, claramente es el grupo terrorista dominante en el Magreb y en los países del Sahel. El objetivo de la organización es convertir el Magreb en un trampolín hacia Europa con ayuda del islamista argelino Jalid Abou Bassir, que se cree es uno de los líderes de al Qaeda en Europa. Esto era confirmado el año pasado, cuando la policía belga detenía a un islamista marroquí llamado Mohamed Reha, que declaraba a la policía que “no sólo preparábamos operaciones de jihad en Marruecos, sino que estamos trabajando para expandir nuestro movimiento jihadista a todos los países del Magreb con ayuda de nuestros hermanos argelinos en el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate”.
También profundamente preocupantes son las informaciones de que este nuevo grupo terrorista ha estado reclutando cifras significativas de “voluntarios” marroquíes, tunecinos y argelinos para engrosar las fuerzas de al Qaeda en Irak. A la luz de todo esto, es importante que Washington no pase por alto la importancia del Magreb — que a la sazón significa Occidente en árabe — en la guerra general contra el terror.
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