Los partidos de la oposición paquistaní intentan forjar un frente unido para poner fin al mandato de Pervez Musharraf, mientras el presidente militar insistió este miércoles en mantener el estado de emergencia.
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Domingo, 09 de agosto 2026

Los partidos de la oposición paquistaní intentan forjar un frente unido para poner fin al mandato de Pervez Musharraf, mientras el presidente militar insistió este miércoles en mantener el estado de emergencia.
No levanta estado de excepción
Los partidos de la oposición paquistaní intentan forjar un frente unido para poner fin al mandato de Pervez Musharraf, mientras el presidente militar insistió el miércoles en que el estado de emergencia que impuso este mes es necesario para celebrar unas elecciones justas.
El general Musharraf, quien llegó al poder en 1999 tras un golpe de Estado, sumergió al país en una crisis el 3 de noviembre cuando declaró estado emergencia, suspendió los derechos constitucionales, detuvo a miles de opositores y censuró los medios de comunicación.
“Estamos preparados para dejar de lado nuestras diferencias con el Partido del Pueblo,” dijo a Reuters el ex primer ministro Nawaz Sharif por teléfono desde Arabia Saudita, en referencia a la agrupación de la también ex primera ministra Benazir Bhutto.
Bhutto, quien estuvo en conversaciones con Musharraf sobre compartir el poder durante meses, regresó a Pakistán en octubre tras ocho años de autoexilio, para trabajar con el presidente sobre una transición hacia un gobierno civil.
Pero molesta con la medida de Musharraf, Bhutto dijo el martes que su diálogo con el presidente había terminado y por primera vez le solicitó la renuncia a su mandato y a su cargo como jefe del Ejército pakistaní.
Bhutto también llamó por teléfono a viejos rivales, incluyendo al líder de la alianza islámica Qazi Hussain Ahmed y el ex jugador de cricket Imran Khan, quien fue detenido el miércoles por la policía, para formar una “coalición de intereses,” dijeron oficiales del partido.
La ex funcionaria dijo que su agrupación podría boicotear las elecciones parlamentarias que Musharraf prometió llevar adelante el 9 de enero.
“Ella está tratando de unir a todos los partidos políticos en torno a una agenda mínima para que el país regrese a la verdadera democracia,” dijo a Reuters Latif Khosa, senador y asistente de Bhutto, por teléfono desde la ciudad de Lahore.
“La agenda mímima es la salida del general Musharraf y la formación de un gobierno neutral de consenso nacional para organizar elecciones libres y justas,” agregó Khosa.
Sharif y Bhutto fueron acérrimos rivales durante finales de la década de 1980 y 1990, alternándose como primeros ministros hasta que Musharraf derrocó al primero en 1999.
Tanto Bhutto como Sharif enfrentaron acusaciones de corrupción.
“EMERGENCIA NECESARIA”
Musharraf, bajo la presión de sus aliados y rivales para que el país vuelva al sendero de la democracia, dijo el fin de semana que las elecciones se realizarían el 9 de enero. Pero no especificó la fecha para levantar el estado de emergencia.
El subsecretario de Estado estadounidense, John Negroponte, estará de visita a fines de esta semana en Pakistán para terminar con el estado de emergencia.
Pero Musharraf ya rechazó la misma petición de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice. “Estoy en total desacuerdo con ella,” dijo el martes al diario New York Times. “La emergencia es para asegurar que las elecciones de realizarán sin disturbios.”
Musharraf también dijo que Bhutto no tenía derecho a exigir su renuncia.
Musharraf dijo a la agencia de noticias británica Sky News que había considerado renunciar, pero que luego sintió que era el hombre que debe llevar a Pakistán a la democracia.
Sky, el último canal extranjero disponible en la televisión por cable de Pakistán, salió del aire poco después de emitir esta noticia.
Analistas dicen que la negativa de Bhutto a negociar con Musharraf dejó aislado al mandatario, pese a que mantuvo el vital respaldo de las fuerzas armadas y de un grupo de políticos que obtendrían malos resultados en las elecciones.
“Todo el espectro político está unido en su contra,” dijo Talat Masood, un ex general y analista político.
“Se está quedando cada vez más aislado,” agregó.
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