La inmigración se consolida como el segundo principal problema para los españoles después del paro.El barómetro revela que tres de cada cinco españoles considera que hay demasiados extranjeros en España.El terrorismo se coloca en el tercer puesto de las preocupaciones ciudadanas por segundo mes consecutivo.
Un mes después de que Zapatero diera la situación por controlada siguen los asaltos a la valla
Para el 40% de los españoles la inmigración supone su mayor preocupación, mientras que el 54,1% de los encuestados considera el desempleo como el mayor problema.
El terrorismo queda, por segundo mes consecutivo, en el tercer puesto de las principales preocupaciones ciudadanas, con una cifra del 25,3 por ciento de los encuestados, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas dado a conocer este jueves.
La situación política actual es percibida como “buena” o “muy buena” por el 16,1 por ciento de los españoles, y los que la ven como “mala” o “muy mala” suman el 33,5 por ciento, porcentajes similares a los del anterior barómetro del mes de octubre.
Demasiados extranjeros, para casi el 60%
El 59,6 por ciento de los españoles opina que los extranjeros que viven en España son “demasiados”, pero más del 65 por ciento argumenta que su llegada permite cubrir empleos para los que no hay mano de obra suficiente.
Hay práctica unanimidad acerca de que lo más adecuado es permitir la entrada sólo a los inmigrantes con contrato de trabajo -casi un 85 por ciento-, y ocho de cada diez encuestados defiende que deben tener los mismos derechos que el resto.
Según el barómetro de noviembre pasado del CIS, que entrevistó a casi 2.500 personas, el 33,3 por ciento juzga que los inmigrantes son “bastantes, pero no demasiados”, el 59,6 por ciento dice que son “demasiados” y el 3,5 por ciento sostiene que son “pocos”.
A la pregunta de si un extranjero debe ser expulsado del país si comete un delito grave, el 80 por ciento de la población contesta afirmativamente, frente a la mitad de los encuestados que se inclina por esta medida ante la comisión de cualquier tipo de delito.
Inmigración y trabajo
En torno al 47 por ciento comparte la afirmación de que “por lo general” los sueldos bajan a causa de la llegada de inmigrantes, mientras que un 68 por ciento opina que su presencia “perjudica más las perspectivas económicas de los españoles pobres que la de los ricos”.
Frente a estos altos porcentajes, sólo uno de cada cuatro está de acuerdo en que un inmigrante que permanece en el paro durante mucho tiempo sea expulsado de España.
La mayoría, el 65,5 por ciento, dice haber tenido alguna relación con inmigrantes -un 34,3 por ciento contesta negativamente-, y en la mayoría de las ocasiones ello se ha producido en el ámbito laboral (61,4 por ciento), en el vecindario (47,7) o como amigo (55,3).
Un mes después de que el Gobierno diera la situación por “controlada” siguen los asaltos a la valla
El Gobierno español afirmó el pasado 2 de diciembre que la cooperación hispano-marroquí de los últimos meses había acabado con los asaltos de inmigrantes subsaharianos sobre Ceuta y Melilla.
“La situación está controlada. Se ha acabado con ese foco de inestabilidad gracias al trabajo conjunto”, aseguró la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, en Marrakech (Marruecos) tras
una reunión con las autoridades marroquíes.
Mientras, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, añadió el mismo día que los medios puestos en marcha por ambos países permitían hacer frente a un problema puntual, como los asaltos masivos a las vallas de Ceuta y Melilla de los pasados meses.
También consideró que el Reino alauí había hecho sus deberes en lo que se refiere a la bolsa de inmigrantes subsaharianos irregulares que habita en su territorio. Rabat aseguró haber repatriado de forma “voluntaria” a alrededor de 3.600 ciudadanos en un total de 22 vuelos sufragados exclusivamente con dinero marroquí y cuyos gastos, en “costes directos e indirectos”, ascenderían a unos 100 millones de euros.
“Queremos que estas devoluciones tengan un valor pedagógico. Que tengan un impacto de comunicación”, dijo Camacho refiriéndose a la disuasión que la devolución de cada inmigrante irregular a su lugar habitual de residencia puede conseguir en potenciales candidatos a la emigración clandestina.
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