Sadam Hussein ha escuchado inmóvil el testimonio de un testigo de cargo en el juicio que se celebra en Bagdad. Era el hermano de uno de los 148 chiiítas asesinados en la aldea de Dujail en 1992, matanza por la que se juzga al ex-dictador iraquí. Volvía a sentarse en el banquillo tras su airada reacción de hace dos semanas.
Juzgado por la muerte de 148 chiíes en Dujail en 1992
El depuesto presidente iraquí Sadam Husein estuvo este miércoles sonriente y vestido con un traje oscuro y sin corbata tras entrar en la sala del tribunal en Bagdad que le juzga junto con siete de sus ex asesores.
Los ocho acusados asisten a la sexta sesión, reanudada este miércoles, después de dos semanas de receso, dentro del protegido recinto de la “zona verde”, en el oeste de la capital.
El canal de televisión por satélite Al Yazira ha transmitido imágenes de la nueva sesión del proceso en las se veía uno de los acusados, Barzan al Tikriti, hermanastro de Sadam y ex jefe de los servicios secretos, quejándose de que el juez “adopta una política selectiva”.
También uno de los abogados de la defensa, Nayib Al Nueimi, se quejó de que los letrados “reciben amenazas”, y de que al llegar ayer, miércoles, al aeropuerto de Bagdad fueron maltratados por funcionarios del aeródromo.
Sadam no se presentó en la última vista del proceso, celebrada el pasado día 7 y en la que los jueces escucharon a dos testigos, tras alegar que el juicio era “ilegítimo” y que había sido tratado con falta de respeto.
Los ocho acusados son juzgados en relación con la matanza de 148 chiíes tras un intento de asesinato del ex dictador en 1982 en una aldea situada al norte de Bagdad
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